Cultura y Sociedad 


Historia y Ficción en la Revolución mexicana, Juan Rulfo (I): vida

Inframundo (primera imagen)

Sería imposible concebir el desarrollo de la novela en lengua castellana sin la aportación de las letras hispanoamericanas a lo largo del siglo XX. El trabajo de autores como Gabriel García Márquez o Mario Vargas Llosa ha sido reconocido con multitud de galardones entre los que destacan los Premios Nobel concedidos al escritor colombiano en 1982 y al autor peruano en 2010. En este contexto, la figura de Juan Rulfo crece con un carisma especial: su fama, alcanzada tan solo por la publicación de dos libros – El llano en llamas, 1953; y Pedro Páramo, 1955 -, ha generado la imagen de un mito, la del escritor exigente que fue incapaz de publicar una sola obra tras el enorme éxito en el que se vieron envueltas sus dos mejores creaciones. En esta serie que iniciamos hoy, llevaremos a cabo un breve repaso de la vida y obra de uno de los autores que mejor se aproximó a la situación del México de comienzos del siglo XX. Un acercamiento a su vida – Historia y Ficción en la Revolución mexicana, Juan Rulfo (I): vida – nos permitirá comprender el desarrollo de dos libros axiales para la Historia de la Literatura en el siglo XX, tema tratado en el segundo artículo de la serie -­ Historia y Ficción en la Revolución mexicana, Juan Rulfo (I): obra.

Juan Rulfo

Juan Rulfo nace en Apulco, municipio localizado en el sur del estado de Jalisco, México. Su infancia, sin embargo, se desarrolla en San Gabriel, pueblo del mismo distrito de Sayula, donde sufre la violencia desatada por una de las últimas fases de la Revolución mexicana que asoló al país de procedencia de nuestro autor en la primera mitad del siglo XX. Las escenas de bandolerismo y la pobreza de los campos abandonados durante la llamada guerra cristera (1926-1928) se verán, años más tarde, reflejados en sus libros. Pierde en este período a su padre, víctima de una muerte violenta, y posteriormente a su madre, situación que coloca a la familia en la ruina y que sumerge al joven Rulfo en una profunda soledad que le llevará a hacer las maletas en dirección a México D. F. A su llegada a la capital en 1934 inicia sus estudios en Derecho, que abandona para desempeñar diversos cargos burocráticos hasta que, en 1962, consigue un puesto en el Instituto Nacional Indigenista, donde se mantendrá hasta el final de sus días.

 

Nada hacía pensar que aquel oscuro oficinista del Departamento de Migración llamado Juan Rulfo,

que se dedicaba a escribir secretamente después de las horas de trabajo,

llegaría a convertirse en un mito literario.

 

De esta manera define José Carlos González Boixo en su edición crítica de Pedro Páramo la figura de Juan Rulfo en sus primeros años como creador literario. Es en 1945 cuando salen a la luz los primeros cuentos que ocho años más tarde serían recogidos en El llano en llamas. “Nos han dado la tierra” y “Macario” superaban con creces los primeros intentos literarios del autor mexicano: una larga novela que Rulfo nunca consideró apta para su publicación y que probablemente habría sido titulada El hijo del desconsuelo; y un cuento, La vida no es muy seria en sus cosas, que, como apunta González Boixo, adolecía de los mismos defectos – excesivos retoricismos y sentimentalismos – que la novela.

La publicación en 1953 de El llano en llamas y de Pedro Páramo en 1955 cambiará el destino literario de aquel oscuro oficinista que, con su breve obra narrativa, se convertiría en figura central de la literatura mexicana. En el siguiente capítulo de la serie, centraremos nuestra atención en los dos libros fundamentales de Juan Rulfo, que nos permitirán conocer la visión que el escritor mexicano tenía del mundo y de la realidad.

 

Más información| Juan Rulfo, edición de José Carlos González Boixo; Pedro Páramo, Cátedra, Madrid, 2007

Imagen| Inframundo , Juan Rulfo

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