Historia 


Historia y Barbarie: Historia de la Piratería en el Mar (Parte I)

Piratas, hombres salvajes y sanguinarios, hombres libres y aventureros, auténticas leyendas vivas; pero… ¿eran estos terroristas del océano tan atractivos como los relatos que les rodean? ¿Cuál es la historia de los verdaderos piratas?  Son el azote de todas las Naciones, los asesinos mas infames de su tiempo. Durante los siglos XVII y XVIII, los piratas abordaron miles de naves, saquearon docenas de ciudades, y siguieron un violento rumbo de tesoros robados, asesinatos y venganza, épicos, más peligrosos que en la leyenda, atrajeron el interés del mundo. Esta es su historia…

 

Los aqueos (pueblo del mar) ocupan las costas cretenses y descubren en sus expediciones la tierra de promisión, llegando hasta las costas libias que les servirán de refugio; guerra y piratería eran desde los tiempos de Homero las dos principales actividades a las que se podía consagrar un ciudadano.

Dicen diversos historiadores que la piratería nació con la navegación cinco siglos antes de Jesucristo en la llamada Costa de los Piratas, en el Golfo Pérsico; el comercio de esclavos desde la Antigüedad se constituye, no obstante, como su principal acicate. Trafica en todos los mares: Asia menor, China, Libia o Grecia, difundiéndose su práctica por la cuenca del Mediterráneo; los fenicios en el II Milenio a.C. comerciaban con Egipto y los pueblos del mar Egeo. Los mercados más famosos se establecían en las emergentes ciudades mediterráneas: Engina, Corinto, Chipre, Éfeso, Creta y la Isla de Chíos, que se convierten en centros vitales para el mantenimiento de la supremacía marítima; los aqueos (pueblo del mar) ocupan las costas cretenses y descubren en sus expediciones la tierra de promisión, llegando hasta las costas libias que les servirán de refugio; guerra y piratería eran desde los tiempos de Homero las dos principales actividades a las que se podía consagrar un ciudadano.

 

En aquellos días de la Antigüedad, los vientos determinaban las rutas, y las rutas impusieron los puertos según los proveía la naturaleza, por lo que muchas embarcaciones partían sin destino fijo en la persecución de hipotéticas presas.

 

los vikingos una temida raza, sumamente belicosa y aventurera, que habían hecho de sus buques auténticos santuarios. Fue un tiempo en el que de las brumas septentrionales surgían las naves nórdicas que asolaban los litorales europeos, en su marcha invariable hacia el sur, transformando totalmente el contexto del Mare Nostrum.

El piratear, como forma de contrapoder, se inició en Europa al pasar del mar Mediterráneo a los mares asiáticos; en plena Edad Media, el mar Rojo y el océano Índico fueron el escenario de crueles luchas en las que las tribus del mar hacían gala de una sanguinaria ferocidad. Europa florecía por aquel entonces bajo el imperio de Carlomagno, bajo cuyo gobierno tuvieron lugar las sucesivas invasiones de las gentes del norte. Eran los vikingos una temida raza, sumamente belicosa y aventurera, que habían hecho de sus buques auténticos santuarios. Fue un tiempo en el que de las brumas septentrionales surgían las naves nórdicas que asolaban los litorales europeos, en su marcha invariable hacia el sur, transformando totalmente el contexto del Mare Nostrum.

 

La confrontación histórica alcanza su apogeo con la Batalla de Lepanto en 1572, que manifiesta el ocaso del terror islámico para llegar a convertirse en pura piratería, que ofrece sus servicios al mejor postor.

Al periclitar la Edad Media, sus aguas conocen la apoteosis de la piratería con la irrupción de los berberiscos, navegantes musulmanes que llegan a construir un reino bajo la presidencia de un pirata. La historia toma aires legendarios con los hermanos Barbarroja; el poder de su mito se mantendrá durante 300 años; sin embargo, a partir de 1572, se inicia su ocaso coincidiendo con la hegemonía de los poderosos imperios de Occidente. Los Barbarroja reinan sobre Argelia e invaden las costas de Mallorca, Sicilia, Francia y Marruecos; pero en plena apoteosis de triunfos sufren una gran derrota en el Mar de Túnez, por la escuadra de Carlos I de España, compuesta por un ejército de 10.000 hombres. Arug, quien era el hermano mayor de los Barbarroja, pierde la vida en la Batalla de Tremecén en 1525, pero su leyenda no se extingue, pues le sucede su hermano menor, Khair, y su destino está llamado a mantener la supremacía de los temidos berberiscos en la cuenca mediterránea, pues en poco tiempo se acredita como un gran estratega ante los poderosos monarcas de la época; es el tiempo de las guerras de religión en Europa, se enfrentan dos creencias dogmáticas, que derivan en memorables batallas entre cristianos y musulmanesLa confrontación histórica alcanza su apogeo con la Batalla de Lepanto en 1572, que manifiesta el ocaso del terror islámico para llegar a convertirse en pura piratería, que ofrece sus servicios al mejor postor.

 

Tras la conquista de América por los españoles, se abre la veda en el Atlántico y asistimos a la gran cacería que se desencadena por la posesión de fantásticos botines que los convoyes, que navegaban escasamente protegidos y excesivamente cargados con una inadecuada artillería y además con tripulaciones inexpertas, transportaban desde las posesiones en el Nuevo Mundo. En efecto, la Corona de España se convierte en el chivo expiatorio de todos los desmanes y tropelías de los piratas europeos; pero ello es materia del próximo artículo, no os lo perdáis.

 

En Colaboración con QAH| Arqueología y Gestión Turística

Fuente| Cioran E. “Historia y Barbarie” en Piratas, Corsarios y Bucaneros, A. Álvaro, pp. 11-25

Imágenes| Batalla de Lepanto, Vikingos, Invasión Aquea (Playas de Troya).

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