Economía y Empresa 


Historia del Sistema Bancario Moderno. Del patrón oro al dinero fiduciario (I)

DEPÓSITOS BANCARIOS.

El contrato de depósito, desde el antiguo derecho romano, es aquél por el que una de las partes, el depositante, entrega un bien a la otra parte, el depositario, obligándose esta última a guardarla y restituirla en el futuro al depositante.

El dinero es una de las instituciones más importantes de una sociedad avanzada, puesto que permite ejercer el cambio indirecto, frente al trueque de una sociedad primitiva. Así, el dinero sirve como medio de intercambio, y como medio de conservación del valor en el tiempo, además de su funcionalidad como unidad de cuenta.

Y por su importancia, también desde antiguo surgieron instituciones dedicadas a custodiar depósitos de dinero para aquellas personas que habían generado valor en su trabajo o en su negocio, y deseaban conservar una parte del mismo, sus ahorros, para un consumo o inversión futura. En Babilonia, o en la Grecia clásica, eran los templos religiosos los que ofrecían a los ciudadanos el servicio de depósito de dinero. Más tarde, mercaderes u orfebres se especializarían en ofrecer estos servicios.

OBLIGACIONES DEL DEPOSITARIO.

gold-bar-146539__180Por supuesto, durante toda la historia de la humanidad el depositario (Banco) mantenía la obligación de custodiar el cien por cien del importe depositado. Puesto que el contrato de depósito tiene como finalidad la custodia del bien entregado por el depositante.

No ha de ser necesariamente el mismo dinero entregado, sino el “tantundem”. Es decir, el depositario cumple entregando un bien del mismo importe, especie, género y calidad. Porque el dinero no es un bien específico, como lo pueda ser una obra de arte. Si se entrega en depósito “El Quitasol” de Goya, el depositario solo cumple su obligación contractual devolviendo este mismo cuadro, no existe otra posibilidad física de cumplir. Pero si se entrega un kilo de sal en depósito, el depositario cumplirá devolviendo un kilo de sal, sin que tenga que ser físicamente el mismo grano a grano. Y ello porque los bienes fungibles como la sal, el aceite o el trigo son bienes de características muy genéricas, lo que permite su intercambio en un almacén sin alterar los mismos. Y el dinero es un bien fungible.

Sin embargo, que el depósito bancario sea un bien fungible no significa que el depositario no deba cumplir con su obligación de custodiar íntegramente el bien entregado en depósito, por supuesto. Un banquero podrá recibir dinero en forma de monedas de oro similares de cien clientes distintos, y mantenerlas todas guardadas en la misma caja fuerte, cumpliendo con su obligación al devolver el número de monedas exacto que cada depositante le haya entregado, aunque no sean exactamente las mismas. Pero mientras que duran los contratos deberá custodiar íntegramente el cien por cien de todas y cada una de las monedas. Si un banquero utiliza una parte de estas monedas, que recibió en custodia, estaría cometiendo un delito patrimonial, pues estaría apropiándose indebidamente de algo que no es suyo.

(sigue en la parte II)

Vía | “Dinero, crédito bancario y ciclos económicos.” Jesús Huerta de Soto. Unión Editorial.  (1998). “Retorno al parón oro”. Juan Manuel López Zafra. Deusto. (2014)

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