Historia 


Historia del maniqueísmo

Manes, fundador del maniqueísmo

Manes, fundador del maniqueísmo

Llamamos maniquea a aquella visión del mundo en la que se establecen dos partes claramente diferenciadas, una buena y otra mala, los nuestros y los otros. Una visión dual, reduccionista, simplista. No es algo poco frecuente en la política y en otros ámbitos. Está el partido de uno y el de enfrente, nuestro equipo de fútbol y el eterno rival. Y así sucesivamente. Esta forma de ver la vida, francamente extendida en nuestros días, es calificada de maniqueísmo, a veces sin conocer del todo el origen de este término que es, ni más ni menos, una secta religiosa del siglo III.

El maniqueísmo toma su nombre de su fundador, Mani o Manes, también llamado Manikaos en griego y Manicheus en las fuentes latinas. Este hombre nació el 14 de abril de 216 en Babilonia del norte. A las 12 años, cuenta la tradición de esta religión que Mani recibió la primera revelación religiosa. Viaja a la India y predica con éxito, hasta el punto de que logra que el rey de aquel país se convierta a su religión. Poco después también consigue el beneplácito del rey Sapor I para predicar por todo el imperio sasánida. Se fue extendiendo y llegó también a Occidente, a Egipto y a Irán.

Sin embargo, Bahram I,  sucesor del citado monarca, cambia su visión sobre esta secta religiosa. Así, el maniqueísmo pasa de ser bien visto por las autoridades y tener el favor real y a ser perseguido. Mani fue acusado de herejía religiosa y planes revolucionarios. Por esa razón fue arrestado y murió en la cárcel en el año 277. Esa muerte dio nuevos argumentos a sus seguidores, que lo representaron como un martirio religioso. Fueron perseguidos y muchos huyeron hacia Occidente y países como China o India. Fue una de las religiones que más rápidamente se extendió y también de las más perseguidas.

Maniqueismo

Cuadro que representa al profeta Manes y las enseñanzas de esta religión dualista

El punto donde concluye la historia de esta secta religiosa con esa forma dualista de ver el mundo que adopta su nombre en nuestros días es precisamente la doctrina maniquea. La base de esta religión era un dualismo radical acerca de Dios. Así, el maniqueísmo considera que desde el principio de los tiempos hay dos seres supremos: el principio de la luz (el bien) y el de las tinieblas (el mal). Cada uno tiene sus propios dominios. La región de la luz está al norte y la de las tinieblas, al sur. El Padre de la Grandeza reinaba en el primero y el Príncipe de las Tinieblas, en el segundo. Según la leyenda de esta secta, cuando el Príncipe de las Tinieblas entra en guerra con la región de la luz, el Padre de la Grandeza crea al hombre, que lucha junto a sus cinco hijos contra el mal. Como es incapaz de vencer por sí mismo, pide ayuda al Padre de la Grandeza que envía al espíritu viviente y salvador, que sería Cristo.

Por cierto, la moral que imponía esta secta a sus fieles era muy severa. El maniqueo debía estar marcado por un triple sello simbólico: el de la boca, para no comer carne ni beber vino; el de las manos, para no robar, ni entrar en guerra, ni matar a un semejante ni tampoco trabajar ni lavarse; y el sello del seno, a través del cual trata de oponerse a la propagación del mal impidiendo las relaciones sexuales e imponiendo la virginidad.

Si consultamos al diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, existen dos acepciones para el término maniqueísmo. La primera, “secta de los maniqueos” y la segunda, la más conocida, es la “tendencia a interpretar la realidad sobre la base de una valoración dicotómica”, esa actitud de ver el mundo en dos mitades irreconciliables y distantes de la que hablábamos al principio. Un término que empleamos con frecuencia en nuestros días y que debe su origen a esta poco conocida secta religiosa.

 

Vía| Arvo.net

Más información| Recuerdosdepandora.com

Imagen| Taringa.net

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