Patrimonio 


La Colegiata de Villagarcía de Campos y Juan de Austria

Retrato de Don Juan de Austria

Retrato de Don Juan de Austria

Imaginemos que somos una mujer, miembro de la nobleza castellana, en el S.XVI, que nuestro marido es mayordomo de Carlos I, el Emperador, que le ha acompañado en numerosas peripecias y batallas en África y en Europa y que un día recibimos una carta de éste en la que se nos encomienda el cuidado de un niño procedente de Flandes, sin precisar explicaciones del origen del susodicho. Sería sencillo -y eso pasó por la cabeza de esta mujer- pensar que dicho niño es un hijo bastardo de nuestro marido, algo frecuente en la época y más en hombres de guerra. Nuestra protagonista guarda para sí dudas y sospechas y sin mediar queja o displicencia que se conozca educa a este niño con esa mezcla propia de amor y rigor que sólo una dama de la altura de nuestra protagonista es capaz.

Naturalmente estamos hablando de Magdalena de Ulloa y su marido Luis Méndez de Quijada, que se encargaron de educar a Don Juan de Austria, el líder en aquella jornada de Lepanto de la que dijo Cervantes que fue “la más alta ocasión que vieron los siglos pasados, los presentes, ni esperan ver los venideros.”

Villagarcía de Campos es uno de esos pueblos, de tantos pueblos de la meseta castellana, en los que reside una pequeña parte de la Historia de España. Y que suele coincidir con ser una de las mejores partes de la Historia de España. Muy próximo a Media de Rioseco, la ciudad de los Almirantes de Castilla y de los Enríquez, Villagarcía fue pueblo de Quijada, familia que adquiere el señorío en 1387.

Fachada de la Colegiata de Villagarcía de Campos, plenamente barroca

Fachada de la Colegiata de Villagarcía de Campos

En Villagarcía se encuentra la Colegiata de San Luis, otro de tantos templos -pionero en la Contrarreforma artística- adustos y austeros en su exterior pero de ingente riqueza interior. Además de las obras artísticas que se encuentran en el interior es célebre por ser el lugar donde se crió Don Juan de Austria tras su llegada a la Península y un breve paso por Leganés como decíamos anteriormente.

En cuanto al propio templo, fue fundado por Magdalena de Ulloa, en principio como panteón familiar y bajo los trazos de Rodrigo Gil de Hontañón, otro de los grandes artistas y personalidades de la época. Sin embargo, como se contempla en la fachada, plenamente barroca, existe una gran influencia jesuítica, la propia fachada tiene influencias de la Iglesia del Gesú de Roma. Esta influencia procede tanto de la relación de Doña Magdalena con San Francisco de Borja y también porque se produjo una reorganización posterior bajo la figura de un jesuita: Guiseppe Valeriano.

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Retablo Mayor de la Colegiata

El interior es rico y profuso, destacando el retablo central de influencia herreriana. Este influjo radica en que fue uno de los primeros en seguir los trazos del estilo de San Lorenzo del Escorial y posteriormente sería acogido en muchas iglesias vallisoletanas, con gran influencia en el arte español posterior.

También podemos destacar el Museo interior que tiene la propia Colegiata y que hoy se puede visitar, presenta una Sala llamada de los Fundadores donde se alojan retablos de Magdalena de Ulloa y de Luis Méndez de Quijada, también otra llamada Sala de la Imprenta donde se encuentran diversos objetos relacionados con Don Juan de Austria (como una bandera turca procedente de la batalla de Lepanto) y en la Sacristía de los Capellanes destaca una obra del escultor Luis Salvador Carmona. También se editó el libro del Padre Isla en su “Historia del famoso predicador fray Gerundio de Campazas, alias Zotes”.

Y nos dejamos sin mencionar numerosos cuadros, vitrinas, galerías, tapices y otras obras de arte que hacen merecedora a Villagarcía de Campos de una visita.

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Interior del Museo de la Colegiata de San Luis

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