Cultura y Sociedad, Historia 


Hispanoamérica, no Latinoamérica (II)

Logo de las Naciones Unidas para representar a Hispanoamérica

Logo de las Naciones Unidas para representar a Hispanoamérica

Retomamos la cuestión donde la dejamos. Resulta que los estadounidenses, siguiendo la tradición de diferenciación racial heredada de los británicos (no hay más que leer las crónicas del deliberado exterminio de los indios norteamericanos –auténtico genocidio-) y en amigable colaboración con estos, se dedicaron a lo largo del siglo XX a separar América en tres mundos: la Norteamérica blanca, protestante y avanzada; la Sudamérica o Latinoamérica (sin diferenciarlas, y omitiendo totalmente que México es geográficamente norteamericano) católica, mestiza y pobre; y el Caribe como popurrí de todo lo demás. Esta distinción aún puede apreciarse en los foros internacionales, lo que patentiza hasta qué punto ha calado la mentira –en extremo racista y altiva, por otra parte- de los anglosajones, como nueva muestra de su eterno desprecio por lo hispánico.

En esta labor, tomaron el término francés Latinoamérica para diferenciar claramente entre los americanos de origen anglosajón de los de origen hispánico, en un afán de dejar bien claro que unos no tenían que ver los otros, y que allí son todos americanos, pero no igual de americanos. De hecho, ni siquiera eso. No hay más que echar a un vistazo al léxico inglés para darse cuenta de que no existe una traducción del gentilicio estadounidense, sino que se dice comúnmente, y sin pudor ninguno, American, como si lo estadounidense fuera representativo de todo lo americano, y no existiese otra América (o sí, pero para ellos sería de segunda) que la de los Estados Unidos. Como colofón, es habitual escuchar que el término hispano (hispanic) es racista, y que es más correcto usar latino (latin, latino), aunque la mayoría de las veces se escupe casi como un insulto por los WASP (White Anglo-Saxon Protestants), que desde hace siglos se vienen proclamando como auténticos y únicos americanos, dejando a todos los demás pobladores del continente en una clara posición de segundones.

El contraalmirante Casto Méndez Núñez (1824-1869), jefe de la escuadra que bombardeó Valparaíso y El Callao

El contraalmirante Casto Méndez Núñez (1824-1869), jefe de la escuadra que bombardeó Valparaíso y El Callao

¿Y qué hay de los propios americanos? El término ha conseguido calar, usándose más a menudo Latinoamérica, pues la alteración está tan arraigada en el subconsciente colectivo, que, por tres causas, se asocia generalmente Hispanoamérica al periodo de dominación española, lo que oscurece este término con matices coloniales que provocan su rechazo. Primero, las tentativas neocoloniales de España en el siglo XIX, como la reanexión de la República Dominicana durante el periodo 1861-1865 o los bombardeos de Valparaíso y El Callao en 1866.  Segundo, la furibunda campaña de acoso y derribo llevada a cabo por los movimientos de liberación marxistas y/o indigenistas que ha sacudido el continente a lo largo del siglo XX, y que buscaba liquidar toda herencia hispánica. Tercero, la poderosa influencia de EE.UU. en el continente a todos los niveles, incluido el lingüístico (prueba de ello es la barbarización del español usado en Hispanoamérica, plagado de términos anglosajones que casi siempre gozan de equivalente en la parla de Cervantes), y el frecuente complejo de inferioridad que sienten los hispanoamericanos respecto de sus vecinos anglosajones, lo que ha reforzado el uso del término, y borrado sus orígenes.

Si analizamos el caso español, el término Latinoamérica, es prácticamente desconocido hasta la década de los 70’ del siglo XX. Muerto el general Franco, el Partido Comunista vuelve del exilio y enseguida hace bandera de la destrucción de toda idea cercana al tradicionalismo hispánico, pues la identificada, por pura ignorancia, como una creación de Franco, cuando lo único que hizo este fue exaltar en demasía una idea muy anterior a él. Con el declive del Partido Comunista, su heredero intelectual, el PSOE, tomó el testigo de esta lucha contra toda referencia hispánica, creyéndose todas las mentiras de la Leyenda Negra y potenciando el complejo de inferioridad que muchas veces sacude a los españoles (sólo hay que recordar la retirada del cartel que rezaba «Todo por la Patria» del cuartel de Lérida, hace unos años). Y de ahí en adelante, ancha es Castilla.

Así, se ha creado una distinción totalmente artificial, de corte racista y extremadamente incorrecta desde el punto de vista lógico e histórico, que, como resultado del eficaz aparato de propaganda anglosajón –que ha conocido al mundo de la bondad de sus propias mentiras- ha calado en todas las sociedades, y se repite una y otra vez sin distinción, sin reflexionar sobre la importante carga que conlleva usar estos términos.

Por ello, invito a vuestras mercedes a reflexionar sobre lo expuesto, y si juzgan suficiente la fuerza de mis argumentos, a decir de ahora en adelante y con el gran orgullo que supone ser español, Hispanoamérica, o Iberoamérica, y no caer en la burda y vil trampa hecha al despecho de nuestra historia.

 

Vía|¿Latinoamérica, Hispanoamérica o Iberoamérica?

Imagen|Hispanoamérica

En QAH| Hispanoamérica, no Latinoamérica (I)

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