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Hipoxia en la aviación

Se entiende por hipoxia al estado de deficiencia de oxígeno en la sangre, células y tejidos del organismo. Como consecuencia de esta falta, se pone en compromiso la función de los órganos. Los síntomas abarcan desde el aumento de la profundidad de respiración, cianosis (color azulado de uñas y labios), confusión mental, pérdida de coordinación muscular e incluso inconsciencia.

Aunque existen varios tipos de hipoxia, nos centraremos sólo en dos, pues son las relacionadas en la aeronáutica: Hipoxia Hipóxica, o comúnmente mal de la montaña, e Hipoxia de Estancamiento.

En la primera de ellas, Hipoxia Hipóxica, se produce una alteración en la ventilación alveolar en los pulmones. La causa fundamental es la exposición a la altitud. Relacionada a este tipo de Hipoxia se define el tiempo útil de conciencia (TUC), que no es más que el tiempo que transcurre desde la exposición a un ambiente pobre de oxígeno hasta la pérdida de capacidad de toma de decisiones. Lógicamente varía con la altura: a 7.2Km el TUC es de 3 a 5 min, y a 10.6Km (altura de un avión comercial) el TUC abarca entre 30 y 60 segundos.  Se une a que a esas alturas la temperatura exterior baja considerablemente (a 10.6Km de altura la temperatura exterior es de -50ºC)

Para mitigar esta enfermedad en las aeronaves, las cabinas de pasajero y pilotos van presurizadas. En estos habitáculos se controla la temperatura del aire, su contenido en humedad, la presión y la propia calidad en los compuestos. Mediante una serie de sistemas, tales como la toma de aire del propio motor o el exterior, intercambiadores de calor (que son un ejemplo de los termos en las viviendas, pero estos últimos con agua) y sensores diversos, puede introducirse en la cabina un aire apto y confortable para los pasajeros.

El segundo tipo de hipoxia, la Hipoxia de Estancamiento, se debe a una alteración en la fase de transporte de sangre en la respiración. Puede ocurrir por un shock, frío extremo o a una concentración de sangre en una zona del cuerpo y carencia en otra.

Este tipo de hipoxia es la que sufrirían los pilotos de combate. Debido a las maniobras extremas que realizan, las fuerzas g (indica el número de veces que se supera la aceleración de la gravedad) a las que se ven sometidos, la sangre del cuerpo puede dirigirse a las extremidades inferiores o a la cabeza, en función de las maniobras.

Para mitigar esta enfermedad en los aviones de combate, disponen de los llamados trajes anti-g o trajes antigravedad.  Son una serie de cámaras hinchables que se disponen por el cuerpo. Al aumentar la aceleración vertical hacia arriba, la sangre tendería a acumularse en las extremidades inferiores, y dejar al cerebro sin el suficiente aporte de sangre, sufriendo la llamada visión negra (ceguera). Entonces, el ordenador de abordo manda una señal al traje y se hincha la parte de las piernas y el abdomen, obstaculizando que la sangre baje. Lo mismo ocurre al revés, para evitar que la sangre se acumule en la cabeza, sufriendo la visión roja.

Todos estos conceptos y elementos para mitigar la hipoxia son esenciales para poder realizar un vuelo con éxito.

Vía|Conceptos Básicos de Fisiología de Aviación, Luis Gustavo

Más información|Centro de Medicina Aeroespacial, FA Chile

Imagen|PAL airplane, Traje Antig Flickr.com

 

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