Historia 


Hipatia, verdad y leyenda

¿Ocupó alguna cátedra de filosofía o enseñó en la calle como Sócrates? ¿Quién fue su maestro? ¿Son ciertas las acusaciones de brujería contra ella? ¿Era pagana?Las fuentes se contradicen, son opacas, no resuelven nuestras dudas. Su enseñanza está más que probada entre jóvenes, lo que no podemos confirmar es si ocupaba un cargo público. Aunque no desempeñara ninguna tarea en la administración sí que pudo enseñar en una biblioteca o museo. Pongamos luz a la figura de Hipatia, conozcámosla un poco más a 1660 años de su fallecimiento.

Hipatia nació en Alejandría en el año 355. Fue hija del matemático y filósofo Teón (miembro del museo de Alejandría). Detengámonos un momento en su padre. Es una figura importante en su vida. Editó varios textos de Euclides, también el sistema matemático de Ptolomeo. El mismo escribió obras, a saber: Sobre presagios, sobre la voz de los cuervos o sobre la inundación del Nilo. Fue, entonces, un personaje relevante. Su hija heredó el interés por el mundo científico y lo desarrollo. Parte de la leyenda que envuelve la figura de Hipatia considera que, juntamente con su padre, remodelaron parte de la obra de Ptolomeo que influyó posteriormente en Copérnico. Algunos autores destacan que la hija superó al padre, la discípula al maestro, Hipatia eclipsó a Teón.

Sus conocimientos en astronomía y matemáticas son conocidos. Menos conocido (pero más discutido) es la norma moral que se impuso de no mantener relaciones sexuales para, según ella, poder alcanzar la sabiduría. También se le atribuye el dote de la palabra, así como un gran moral y ética. Frecuentaba visitas a las casas de las élites locales, que le pedían consejo y mantenía largas charlas. Es hora de recordar que no disponemos de ningún escrito suyo.

Su discípulo más conocido fue Sinesio, años después obispo de Cirene. La describe como equilibrada, consagrada a la investigación y a la enseñanza, valora mucho la capacidad que tuvo de juntar a jóvenes paganos y cristianos en sus explicaciones. Nadie mejor que su discípulo para mostrarnos a una maestra cercana con sus alumnos, en lo que respecta a su transmisión de conocimientos tenía dotes insuperables. Las influencias que conforman el pensamiento de Hipatia, nos dicen Sinesio, son el neoplatonismo, en mayor medida, seguido del aristotelismo. Gracias a su discípulo, también conocemos otras menciones de Hipatia en sus enseñanzas, autores tan importantes como Plutarco, Porfirio o Plotino. Nuestra protagonista no era cristiana, tampoco pagana, por sus fuentes deducimos que tenía una religión peculiar: los maestros de la Antigüedad. Añadiremos que las fuentes nos mencionan la poca presencia en actos religiosos paganos de la filósofa.

Hipatia pintada por Rafael en La Escuela de Atenas

Hipatia pintada por Rafael en La Escuela de Atenas

El siguiente fragmento de Sócrates Escolástico (379-450) es un relato de su muerte que sin darle veracidad absoluta, ni rechazándolo totalmente diremos que hay dos autores posteriores a Sócrates que nos los certifican: Damascio (filósofo) y Juan de Nikiu (obispo del bajo Egipto en siglo VII). Algunas fuentes culpan directamente de instigar el asesinato a Cirilo, otras se desentienden. Todas coinciden en la brutalidad que tuvo Hipatia.

“Pues bien, fue en aquel tiempo que se suscitó la envidia. Puesto que conversaba largamente con Orestes (prefecto romano), se concitó contra ella (Hipatia) la calumnia entre el vulgo cristiano, como si se interpusiera en la reconciliación entre Orestes y el obispo. Un grupo de hombres de ánimo encendido, cuyo guía era Pedro, a la sazón lector, habiendo conspirado contra la mujer, la observó cuando regresaba a su casa. Sacándola de su litera, la condujeron a la iglesia llamada Cesareo y, despojándola de sus vestiduras, le arrojaron cascotes. Tras descuartizarla, quemaron sus miembros en el lugar denominado Cinaron”.

Murió a los sesenta años de edad. Tenemos que advertir que tanto las representaciones pictóricas como filmográficas que la representan olvidan el “pequeño” detalle mencionado. La visión de la joven intelectual desmorona con una consulta rápida a las escasas fuentes que nos informan de ella. Al morir en el año 415, con 60 primaveras, no puede tener una imagen juvenil, por muy bien que se conserve.

Durante la Ilustración asistimos a un renovada (errónea) manera de mirar hacia la figura de nuestra intelectual. Acaecen dos bandos bien diferenciados. La Iglesia y los ilustrados. Los dos realizan escritos sobre la filósofa, unos se equivocan por exceso de realidad, otros por falta ella. La Iglesia ataca a Hipatia para limpiar el nombre de Cirilo, mientras que los Ilustrados atribuyen la muerte de la alejandrina al controvertido obispo y, además, exaltan su figura de manera poco creíble. Sin dar la razón a ninguno de los mencionados anteriormente, la falta de apoyo en las fuentes es muy poco alimenta polémicas y nos produce no desinformación, sino algo peor: mala información.

Momento antes de morir, pintado por Charles William Mitchell

Hipatia, instante antes de morir, pintado por Charles William Mitchell

Para acabar, responderemos las dudas que plateábamos al principio. Fue una gran intelectual, incluso venerada por sus discípulos y con renombre exterior (algunos autores nos mencionan visitas de eruditos extranjeros a su domicilio). Las denuncias de magia que se le imputan provienen de fuentes cristianas, queriendo desprestigiar a la filósofa, las fuentes menos cristianizadas no nos mencionan dichas prácticas. Se instruyó con un padre de gran intelecto y tuvo una mente privilegiada que la hizo célebre en una convulsa época de transición cultural. No cabe duda que se abrió camino en un mundo de hombres. Nos gustaría pensar que su dramática muerte no ha sido la llama que ha mantenido viva su recuerdo, su legado empezó mucho antes que sus terrible muerte. Ante todo fue científica, seguramente la más relevante en la última etapa de la Antigüedad.

Vía | MARTÍNEZ MAZA, C, Hipatia. La estremecedora historia de la última gran filósofa de la Antigüedad y la fascinante ciudad de Alejandría, La Esfera de los Libros, Madrid, 2009; TERUEL, P.J, Filosofía y ciencia en Hipatia, Gredos, Madrid, 2011.

Imágenes| Hipatia por Rafael; Hipatia por Mitchell

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