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¿Quiénes son las heroínas prerrafaelitas?

”Camina bella, como la noche (…) Y todo lo mejor de la oscuridad y de la luz / Resplandece en su aspecto y en sus ojos (…)”

Lord Byron

Los versos del poema Camina bella, como la noche, del inglés Lord Byron, reflejan fielmente la imagen de la mujer que inspira al pintor prerrafaelita. El ideal femenino que vemos repetido en las obras de todos los miembros de la hermandad, y de aquellos que se ven influidos por este movimiento romántico, muestra a una mujer lánguida y bella, de pelo largo y piel muy clara, que juega un doble papel: es, a la vez, inocente y oscura. Ese papel dual, de mujer débil pero poderosa al mismo tiempo, hace de ella la absoluta protagonista del prerrafaelismo, muy por encima de la figura masculina. En la mayor parte de las obras, la mujer es una recreación de un personaje conocido, trágico o heroico, extraído de la mitología, la literatura, la religión o la historia. ¿ Quiénes son estas heroínas? Hemos recopilado algunos ejemplos.

Casandra (Sandys, circa 1904)

  • Casandra. La princesa troyana es la protagonista de una de las historias más trágicas de la Ilíada. Su belleza llega a enamorar a Apolo y su rechazo la condena a predecir el futuro sin poder hacer nada al respecto, pues nadie la cree. Además, en varias fuentes Casandra es violada por el guerrero Áyax, lo que acrecienta su aura de desgracia. Sandys la representa con gran maestría en Casandra (circa 1904).
  • Circe. Hija del Sol y señora de la Isla de Eea, la hechicera hace y deshace a su antojo en su reino, poblado por antiguos enemigos convertidos en leones y lobos. Sin embargo, su poder no puede hacer frente a Ulises, pues el amor que siente por el héroe la debilita y provoca una simbólica derrota: le perdona la vida y le ayuda a regresar a casa. Las dos caras de Circe fascinan a los prerrafaelitas. Uno de sus mejores retratos es Circe Invidiosa, de Waterhouse

    Perséfone (Rossetti, 1874)

    (1892).

  • Sirenas. Las hijas del mar han adoptado varias formas desde su aparición en los primeros mitos. Con cuerpo de pájaro y rostro de mujer o pisciformes, la imagen más conocida, y la que prefieren los prerrafaelitas, es la de una joven voluptuosa con el torso desnudo y cola de pez. Su dulce voz enmascara oscuras intenciones, que no son otras que provocar la perdición de los marinos. Waterhouse retrató esta lucha desigual en La Sirena (1900).
  • Perséfone. Secuestrada por Hades, que la lleva a los Infiernos, la hija de Démeter prueba el fruto de una granada, lo que la condena a permanecer en el reino de los muertos. Vemos en Perséfone una atractiva combinación entre belleza, poder (el hechizo que ejerce sobre el dios enamorado) y tragedia, que resulta ideal para los artistas prerrafaelitas. Una de sus obras más famosas es Perséfone de Dante Gabriel Rossetti (1874).
  • Penélope. La mujer de Ulises permanece en Ítaca esperando a su marido durante los veinte años que dura su viaje. A pesar de que puede parecer, en principio, un personaje débil, Penélope es la mujer más poderosa de La Odisea. Al contrario que Circe, que sucumbe a los encantos del héroe, ella no cae ante sus pretendientes e ingenia un engaño para mantenerlos a raya mientras está sola. Waterhouse la pinta en Penélope y sus pretendientes (1912).

    Ecce Ancilla Domini (Rossetti, 1850)

  • Cleopatra. La reina de Egipto sedujo a Julio César y a Marco Antonio y poseía una belleza legendaria. Era además, famosa por sus habilidades sexuales. Cleopatra dejó huella en la historia por su amplio poder y se hizo un hueco en la imaginería romántica por su triste suicidio, a medio camino entre la realidad y la leyenda, por la mordedura de una serpiente. Alma Tadema retrató una de sus historias de amor en Cleopatra y Marco Antonio (1883).
  • María. El de la Virgen María es un caso muy especial. Es el único personaje femenino sin dobleces. Se la representa siempre joven y bella, pero nunca con el aspecto sensual que puede verse en otras imágenes femeninas. María es, de lejos, el personaje de la religión católica que más atrae a los prerrafaelitas, y suelen pintarla en la Anunciación, sin presencia masculina (a excepción del Arcángel Gabriel). Una buen ejemplo es Ecce Ancilla Domini, de Rossetti (1850).
  • La dama de Shalott. Elena es la perfecta encarnación de esa languidez agónica que tanto fascina al artista prerrafaelita. A pesar de que su historia es triste desde el principio, porque vivía encerrada en una torre y su única comunicación con el exterior era a través de un espejo, la imagen preferida del imaginario prerrafaelita la sitúa sobre una barca, navegando hasta Camelot, donde llegará ya muerta. Nadie la pintó mejor que Waterhouse en La Dama de Shalott (1888).

    La dama de Shalott (Waterhouse, 1888)

  • Ofelia. La Ofelia de Shakespeare es uno de los personajes femeninos más torturados que se encuentran en las obras prerrafaelitas. De nuevo, la juventud, la belleza y la muerte se dan la mano en una tragedia que finaliza con el sufrimiento y la locura de la joven y acaban con su ahogamiento en el río. Es esta última escena la más representada por los prerrafaelitas. Uno de los pintores que mejor retrata su muerte es John Everett Millais en Ofelia (1852).

    Lady Godiva (Collier, 1897)

  • Lady Godiva. El sacrificio de la mujer del rey Leofric es muy del gusto prerrafaelita. Los dos principales ingredientes de la leyenda que rodea a la joven dama anglosajona son la belleza de su cuerpo desnudo y su valentía al enfrentarse a su marido por el bien de su pueblo. La conocida imagen de Lady Godiva paseando desnuda sobre su caballo es un clásico del imaginario prerrafaelita. El mejor ejemplo es Lady Godiva, de John Collier (1897).
  • Cenicienta. Los cuentos de hadas también son fuente de inspiración para los pintores de la hermandad. El relato original, mucho más oscuro que el que luego popularizó Walt Disney, lo protagoniza una hermosa joven que es esclavizada por su madrastra y se venga de esta y sus hijas una vez se convierte en princesa. En este caso, los prerrafaelitas apuestan por reflejar su imagen más dulce e inocente, como John Everett Millais en Cenicienta (?).

Estas son solo algunas de las musas que se repiten en las obras prerrafaelitas, pero hay muchas más. Pandora, Juana de Arco, Helena de Troya, Antígona, Julieta, Beatriz, Morgana… los miembros de la hermandad y los pintores románticos que siguen su huella inmortalizan a un sinfín de heroínas que han marcado la mitología, la historia y la literatura del mundo.

Vía| Por la autora: Prerrafaelismo: literatura e imagen. UCM, Madrid, 2014.

Imagen| Casandra, PerséfoneEcce Ancilla Domini, La dama de Shalott, Lady Godiva

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