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Heminegligencia: ¿qué es?

Tras el paso por una unidad de daño cerebral trabajando con este tipo de pacientes, quiero llamar la atención sobre una alteración frecuente y habitual que se suele dar en este contexto y que puede pasar fácilmente desapercibida si no se conocen sus características: la heminegligencia.

Lóbulo parietal derecho

Lóbulo parietal derecho

La heminegligencia, también llamada neglect, es un síndrome caracterizado por la inatención al hemicampo contralateral a la lesión. Aunque lo más habitual es encontrar heminegligencia izquierda producida por daño en la región parietal derecha, región muy involucrada con las capacidades visoespaciales, la atención y el esquema corporal, es también posible encontrar heminegligencia del campo derecho. No obstante, dada la elevada frecuencia de aparición de los problemas atencionales izquierdos en detrimento de los derechos, se suele hablar en general de heminegligencia izquierda.

Hablamos de alteración atencional y no sensorial debido a que lo que se ve afectado es la representación del espacio de la persona. Mientras que las capacidades sensoriales están intactas (la persona puede ver perfectamente los estímulos visuales), el campo atencional queda reducido, dejando ésta de atender o de responder a aquello que provenga del hemicampo contrario a la lesión. De este modo, es muy normal que pierdan de vista objetos tales como un vaso colocado en la mesa, que dejen comida sin tocar en el plato o que se afeiten la mitad de la cara.

En lo referente a las bases cerebrales de este trastorno neurológico cabe decir que éstas permanecen aún en discusión. Según el resumen que E. Muñoz-Marrón y cols. hacen en su artículo (E. Muñoz-Marrón y cols. 2012), se considera que las áreas más relacionadas con esta alteración son el parietal posterior , el giro angular, el surco intraparietal, la unión temporoparietal y el giro supramarginal.

La heminegligencia puede manifestarse de diferente manera, en función de cómo y de dónde se haya producido la lesión. La variante más frecuente es la conocida como heminegligencia atencional o sensorial, denominada así porque el paciente deja simplemente de atender al lado izquierdo, no respondiendo ni interactuando con los estímulos que permanecen en ese hemicampo. Hablaríamos de heminegligencia representacional, una variante menos frecuente, cuando lo que se deja de atender es la parte izquierda de las representaciones mentales de los objetos, encontrándonos pacientes que copian perfectamente los dibujos pero son incapaces, en cambio, de completar los mismos dibujos de cabeza, sin el modelo delante.

Copia de dibujo con omisión de la parte izquierda

Copia de dibujo con omisión de la parte izquierda

Por heminegligencia espacial entendemos las dificultades de atención que van más allá de la inatención al hemicampo izquierdo, viéndose afectado también el espacio extracorporal contralateral a la lesión. En este caso los pacientes tendrían dificultades para llevar a cabo actividades que involucrasen movimientos del hemicuerpo izquierdo tales como por ejemplo bailar. Por último, hablaríamos de heminegligencia afectiva cuando encontrásemos casos de rechazo hacia una parte del cuerpo (del hemicampo contralesional), que no se considera propia y se tiende a maltratar. Este caso es una modalidad del síndrome menos frecuente pero muy angustiante para el paciente, quien convive con parte del cuerpo que no considera propia.

Respecto a la modalidad sensorial, a pesar de que lo más habitual es encontrar casos de heminegligencia visoespacial, en la que se deja de atender a los estímulos visuales del campo izquierdo, otros estudios han descrito casos de heminegligencia auditiva y táctil.

En cuanto a las repercusiones de esta alteración sobre la vida del paciente hemos de decir que, dado que la capacidad para percibir tanto el espacio como la relación del cuerpo en el mismo  está afectada, la capacidad para desenvolverse él también lo estará. La heminegligencia es un trastorno atencional con grandes repercusiones sobre la funcionalidad de la persona ya que impedirán que ésta pueda llevar a cabo de manera eficaz y autónoma actividades de la vida diaria, tales como el aseo personal o algunas instrumentales como la capacidad de moverse por la calle o usar el transporte. Si a esto le unimos la anosognosia (o falta de reconocimiento personal del problema) a la que suele ir ligada este trastorno atencional, pueden entenderse fácilmente los problemas que estas personas tienen para desenvolverse en su día a día.

En este sentido y dada la elevada frecuencia de aparición de esta alteración tras el sufrimiento de daño cerebral, es vital una evaluación y tratamiento profesional adecuados dirigidos a la toma de conciencia por parte del paciente de los déficits atencionales para que de esta manera pueda compensarlos, minimizando su implicación tanto sobre la conducta como sobre los demás procesos cognitivos.

Es imprescindible la colaboración de todos los actores implicados en la rehabilitación del paciente (hablamos aquí tanto de los diferentes terapeutas como de los familiares, amigos y allegados al paciente) para seguir las pautas prescritas por el neuropsicólogo, pautas importantes tales como dirigirnos siempre al paciente por el lado izquierdo para reforzar su atención a este hemicampo, no fomentando el sesgo atencional hacia el lado izquierdo.

Sólo conociendo las características de este tipo de alteraciones, importantes dada su alta frecuencia de aparición, podremos detectarlas y enfrentarnos a ellas con mayor facilidad.

 

Vía |

Muñoz-Marrón E, Redolar-Ripoll D, Zulaica-Cardoso A. Nuevas aproximaciones terapéuticas en el tratamiento de la heminegligencia: la estimulación magnética transcraneal. Rev Neurol  2012; 55: 297-305

Vallar G. Extrapersonal visual neglect and its neuroanatomy. Neuroimage 2001; 14: 52-8.

Chambers CD, Payne JM, Mattingley JB. Parietal disruption impairs reflexive spatial attention within and between sensory modalities. Neuropsychologia 2007; 45: 1715-24.

Muñoz-Marrón E, Redolar-Ripoll D, Zulaica-Cardoso A. Nuevas aproximaciones terapéuticas en el tratamiento de la heminegligencia: la estimulación magnética transcraneal. Rev Neurol  2012; 55: 297-305

 

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