Reflexiones 


Hedonismo racional

 

–          Mmmm…

Qué gusto da estirarse y desperezarse al despertar. Si no fuese porque el despertador no para de sonar claro. Paró. Qué buena es mi novia. Siempre a las siete de la mañana. Siempre para que yo me despierte y me duche, y siempre es ella la que lo apaga. Al fin y al cabo, está en su lado de la cama. Un besito de buenos días mientras se acurruca para aprovechar mis diez minutos de ducha y un nuevo día comienza.

Será la costumbre, será el mutuo acuerdo, el sueño que todavía nos amilana o el efecto conjunto de todo ello. La cosa es que funcionamos como si de una máquina se tratase. Salgo de la ducha, la despierto, me visto, ella se ducha, se viste, hago el desayuno, ella la cama, se termina de vestir mientras yo friego y todos listos.

Ya soy persona. La ducha y el café me transforman en quien soy, o en quien sería si me despertase con la luz del sol en vez de con U2 tocando desde mi móvil.

–          Mmmm…

La rutina. He notado que a mucha gente le asusta, le da miedo verse envuelto en ella. A mí me encanta. Y ya voy por el segundo Mmmm de la mañana. Y es que, si no viviera en la rutina, ¿cómo podría encontrar el placer de salir de ella?

Nunca dejo de pensar en lo afortunado que soy. Todo termina saliendo bien, y cuando sale mal, bueno, tampoco será para tanto. El Caso Slevin, además de ser una gran película, me enseñó una palabra que desconocía hasta entonces y que ahora me encanta. Ataraxia, la ausencia de toda perturbación, definida simplemente como serenidad. Para estoicos y epicúreos, la forma de llegar a la felicidad.

Hedonismo racional

Hedonismo racional

Tengo un amigo al que podría definir como el perfecto hedonista. No es que yo me considere estoico, pero me encanta una buena discusión. Así que en esas andábamos hace poco, creyéndonos sabios al preguntarnos sobre la mejor manera de buscar la felicidad.

Que si el placer, que si la serenidad, que si la virtud está en el término medio… Estando de moda lo retro, ¿quién quiere filosofía contemporánea habiendo tantos y tan buenos clásicos?

Todo está dicho, se suele decir. ¿No tiene gracia así dicho? Y como ahora es tan fácil encontrar lo dicho, pues hicimos uso del 4G que ahora llega a Cádiz y encontramos a un tal Epicuro de Samos. Qué maravilla tiene que ser haber vivido hace tantísimo tiempo y que se te recuerde tan sólo por tu forma de pensar. No creo en la vida eterna, pero si fuese cierta, ese tío debe vivir en pleno y perpetuo éxtasis.

Pues eso, que según este hombre, la felicidad consistía en vivir en continuo placer. Eso sí, no cualquier placer, tan sólo los placeres que él consideraba naturales, y tan sólo hasta el punto en que no arriesguemos nuestra salud, amistades o economía.

Es, de manera extremadamente resumida, lo que se conoce como hedonismo racional.

–          Mmmm… Me gusta.

 

Vía| Mi vida; Epicuro de Samos.

Imagen| Hedonismo racional.

En QAH| Con los cinco sentidos…, Cosas pequeñas.

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