Economía y Empresa, Finanzas 


¿Hay vida más allá del crédito y el débito?

Desde que se instalaron en la sociedad como medio de pago alternativo al efectivo, las tarjetas gozan de una muy buena fama entre la gente. Ya sea a débito o a crédito, hoy en día es poco habitual encontrar gente que no utilice este “dinero plástico” para financiar sus compras. De hecho, antes de la crisis de 2007, cada habitante español tenía, de media, 1,63 tarjetas. A su vez, las tarjetas se han aprovechado de este auge y las entidades bancarias han ido diversificando las funciones y evolucionando en su oferta.

Aunque las de crédito y las de débito siguen siendo las reinas de las carteras, los bancos han evolucionado sus productos. De esa forma han nacido varios subtipos derivados de las tarjetas de crédito y de débito tradicionales que también se deben valorar en función del uso que se le vaya a dar a una tarjeta. A continuación, se muestran tres tipos de tarjetas alternativas que se pueden contratar hoy en día con un gran número de bancos.

  • Tarjetas de prepago: aunque hasta hace poco eran unas desconocidas, este tipo de tarjetas cada vez ganan más adeptos, especialmente por su seguridad. Las tarjetas prepago funcionan como un monedero virtual en el que el titular inserta la cantidad de dinero que desea. A diferencia de las de crédito o débito, estas tarjetas no están asociadas o vinculadas a ninguna cuenta, por lo que en caso de robo o pérdida, solo se podrá perder lo que tarjeta.
    • Estas tarjetas son ideales para controlar los gastos. Sin embargo, a pesar de lo práctico que es este producto, se debe tener en cuenta que la entidad que ha emitido esa tarjeta suele cobrar al cliente una comisión por cada recargo de saldo que haga.
  • Tarjetas affinity: otra de las modalidades de tarjeta que han proliferado en los últimos años son las tarjetas affinity. Este producto nace del convenio entre dos marcas: una es la entidad financiera y otra es cualquier empresa. Son tarjetas de marca compartida que suelen aportar beneficios tanto para el cliente (ofertas, descuentos, servicios exclusivos…) como para la empresa no bancaria. Un tipo de tarjetas affinity muy habitual son las tarjetas que ofrecen algunos supermercados con programas de puntos o sorteos, entre otras cosas, que pueden ser interesantes si se compra a menudo en establecimientos de esa marca.
    • El precio de estas tarjetas varía en función del tipo de tarjeta y normalmente el banco cobra cuotas de mantenimiento. Son un tipo de tarjetas que convienen si se realizan compras habituales en un determinado establecimiento, aunque, en general, es posible utilizarlas para compras distintas. No obstante, es importante comparar sus características (comisiones, TAE, etc.) para no acabar pagando de más.
  • Tarjetas revolving: las tarjetas revolving son una de las más desconocidas y también de las más polémicas. Son un producto derivado de la tarjeta de crédito, ya que el banco que la concede proporciona al cliente un producto asociado a una cuenta con un límite mensual. La principal novedad o diferencia con una tarjeta de crédito al uso es que si el cliente no gasta todo el límite, la cantidad que no se ha utilizado se acumula al crédito del siguiente mes. Es decir, si se establece un límite de 1.000 € y el cliente utiliza 600 €, al mes siguiente el límite asciende a 1.400 €.
    • Varias asociaciones de consumidores han criticado las tarjetas revolving por ser un producto que incita al gasto y que supone un riesgo elevado para el cliente, ya que son tarjetas de crédito que se pagan en cuotas mensuales y con un interés que va desde el 12 % hasta el 30 % TAE.

 

Vía| PepeDinero

Más información| Adicae

Imagen| Reyquirarezas

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