Trending 


¿Hay que endurecer las penas de los menores de edad en caso de delito grave?

La legislación penal sirve para castigar a los delincuentes pero también para reinsertar socialmente a los criminales. Da igual la edad que se tenga, cuando una persona comete un delito tiene que pagar por ello pero tiene sus derechos. La cárcel debe de ser una pena y al tiempo ofrecer la posibilidad de arrepentirse y reeducarse para no volver a coger la senda de la delincuencia.

 

[iframe id="frame-dontknow" frameborder="0" scrolling="no" width="300" height="350" src="http://www.dontknow.net/widget/106989/jorge-ubeda-endurecer-penas-sobre-delitos-graves-cometidos-menores-contra-personas-no"]

 

Al hablar de menores de edad, con más razón hay que contar con el factor de la reeducación. Tienen toda una vida por delante y aunque deben de ser castigados por sus actos, hay que darles la oportunidad de enderezar sus vidas. Por este motivo, al tratar la cuestión del endurecimiento de las penas no parece algo conveniente antes de la mayoría de edad. Sin embargo, aunque sobre el papel y analizándolo en frío es más fácil ser tolerante con los delincuentes más jóvenes, en el momento de los crímenes de asesinato o violación más atroces la sociedad se altera manifiestamente y sale a la palestra la conveniencia o no de endurecer las penas.

honduras-297925_640La opinión pública, desgraciadamente, se revuelve cada cierto tiempo con este dilema debido a los sórdidos y trágicos casos que acontecen. El asesinato de Sandra Palo, una joven con deficiencia intelectual que fue violada y brutalmente asesinada –atropellada siete veces y quemada con gasolina cuando estaba viva-, es uno de ellos. Entre sus violadores y asesinos, con edades comprendidas entre los 14 y los 19 años, destaca el tristemente famoso El Rafita, menor de edad e instigador del horrendo crimen. Sus entradas y salidas de reformatorios y cárceles, reincidiendo en otros delitos una y otra vez, han indignado a la familia de su víctima y al conjunto de la sociedad. Plantearse si este tipo de persona debería haber tenido un castigo mayor, imposible por su edad, sigue siendo motivo de debate. Cuando se dan casos como este se generan dudas razonables sobre la idoneidad o no de endurecer las penas. La polémica está servida y, lamentablemente, seguirá estándolo porque continuará habiendo crímenes y delincuentes que la hagan saltar.

 

Y tú, ¿qué opinas?

 

Por María Font Oliver

 

RELACIONADOS