Derecho Mercantil 


¿Hay que demandar dos veces para reclamar por una cláusula suelo?

En muchas ocasiones, los demandantes en los casos de las cláusulas suelo de los préstamos hipotecarios están ejercitando dos acciones diferenciadas: (i) una, declarativa de nulidad de la cláusula suelo; y (ii) la otra, de condena de entregar la cantidad que se considera pagada en exceso, al no haber entrado en juego el interés variable del préstamo.

Esta práctica se está generalizando por el hecho de que en la Sentencia de mayo de 2013, el Tribunal Supremo declaraba la nulidad de la cláusula enjuiciada en ese caso concreto pero denegaba la retroactividad de la misma. Al no existir retroactividad, la cantidad que en su caso se hubiese pagado en exceso por el hecho de tener contratada una cláusula suelo, no se reembolsa al demandante, sino que la nulidad sólo produce efectos desde el momento en que se dicta la resolución judicial.

Por ello, los demandantes están ejercitando dos acciones; la de nulidad (que es una acción puramente mercantil al ir referida a condiciones generales de contratación); y la de reclamación de la cantidad que estiman que pagaron en exceso al desconocer que tenían contratada una cláusula suelo (acción en este caso puramente civil). El problema reside, en lo que a este asunto respecta, en que existe una discusión doctrinal y jurisprudencial sobre la posibilidad de acumular acciones civiles y mercantiles en un mismo procedimiento.

¿Pueden acumularse ambas acciones?

¿Pueden acumularse ambas acciones?

Todo esto comenzó cuando se crearon los Juzgados de lo Mercantil, momento en el cual se solicitaba acumuladamente la responsabilidad por administradores y la reclamación de una cantidad a una persona jurídica. En aquel momento la jurisprudencia determinó que no  debían acumularse ambas acciones pues una correspondía a los Juzgados de lo Mercantil y otra a los Juzgados de Primera Instancia. Con posterioridad la doctrina jurisprudencial ha ido evolucionando dependiendo de la cuestión material que sustanciase la discusión sobre la indebida acumulación de las acciones civiles y mercantiles, creándose el concepto de la  vis actractiva de la jurisdicción mercantil.

Pues bien, tal discusión, también podría plantearse en los casos de las famosas cláusulas suelo de hipotecas. Así, las Secciones 11.ª y 28.ª –entre otras– de la Audiencia Provincial de Madrid, y el conjunto de sus Magistrados de lo Mercantil, después, por medio del Acuerdo de Unificación de Criterios del Orden Civil, de 15 de septiembre de 2011, acordaron «(…) en supuestos de acumulación de acciones “civiles y mercantiles”, asumir el criterio establecido por las Secciones 28.ª y 11.ª de esta Audiencia Provincial en el sentido de que no son susceptibles de acumulación acciones para cuyo conocimiento la competencia objetiva corresponda respectivamente a juzgados de primera instancia y a los Juzgados de lo Mercantil».

Pues bien, lo cierto es que si se admite que la primera de dichas acciones es mercantil y la segunda, como resulta evidente, es civil y competencia de los Juzgados de Primera Instancia de esta capital, no cabría la acumulación de ambas acciones. Así lo manifestó ya ADICAE en una entrevista que se publicó el 5 de junio de 2012 bajo el título “Se obliga a los clientes a demandar dos veces para recuperar el dinero”.

Asociación de Usuarios de Bancos Cajas y Seguros

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Podrían así manifestarse las siguientes razones a favor de la desacumulación de las acciones con permiso de la vis atractiva a la que me he referido antes:

  1. En primer lugar, si bien el artículo 71.2 de la LEC permite acumular acciones que se ejerciten simultáneamente «(…) siempre que aquéllas no sean incompatibles entre sí», para que ello tenga lugar han de cumplirse los requisitos del artículo 73.1.1 de la LEC (identidad de partes, procedimiento susceptible de acumulación, compatibilidad entre las pretensiones ejercitadas, etc.) y, muy significativamente, que el órgano jurisdiccional que deba entender de la acción principal posea jurisdicción y competencia por razón de la materia o por razón de la cuantía para conocer de la acumulada. La exigencia de que el órgano jurisdiccional al que se acumulan las acciones ejercitadas tenga competencia, requiere examinar el artículo 86 ter 2.d) de la LOPJ, cuya simple lectura pone de manifiesto que el mismo no atribuye competencia objetiva a los Juzgados de lo Mercantil para conocer de las acciones derivadas del cumplimiento o incumplimiento contractual, y la acción indemnizatoria que procede de la anulación de una o varias condiciones generales de la contratación, estarían justamente en dicho caso.
  2. En segundo lugar, no cabría tampoco hacer una interpretación extensiva del requisito de la competencia objetiva a los efectos de la solicitud de acumulación de acciones, dado que el propio Tribunal Supremo, incluso cuando afirma que los requisitos para la acumulación han de interpretarse con flexibilidad, afirma en todo caso que la competencia del órgano jurisdiccional al que se acumulan es un requisito necesario y presupuesto insoslayable para admitir la acumulación.
  3. En tercer lugar, lo cierto es que en el debate parlamentario de la Ley Orgánica 8/2003, norma por medio de la cual se terminó modificando la LOPJ para incluir el artículo 86 ter, se propuso una enmienda al referido artículo, en la que se sugirió la siguiente adición como letra g): «(…) las demás acciones a las que se acumule cualquiera de las comprendidas en los números anteriores». Pues bien, dicha enmienda fue rechazada, lo que indica la voluntad del legislador sobre la exclusión de acumular acciones fuera de los casos en los que exista atribución expresa de competencia al Juez de lo Mercantil.
  4. En cuarto lugar, resulta extremadamente difícil determinar cuál de las acciones ejercitadas tiene carácter principal y cuál subsidiaria, puesto que la acción indemnizatoria, especialmente en casos como las cláusulas suelo, puede o no guardar relación directa con la cláusula cuya anulación se pretende.

No obstante, y para terminar, dejamos sobre la mesa la siguiente discusión. ¿Debe entenderse realmente que una acción es mercantil y la otra es civil? Resulta indiscutible que la reclamación de cantidad es civil; pero la que solicita la nulidad de la condición general de la contratación ¿Es en puridad una acción mercantil?

Si observamos el tenor literal del artículo 12 de la Ley 7/98 de Condiciones Generales de la Contratación; comprobaremos que las acciones de este tipo de condiciones son la acción de retractación, la de cesación y la declarativa. ¿No debería pues entenderse que en puridad una acción de declaración de nulidad es realmente una acción civil? Sirva, como ejemplo de jurisprudencia en este sentido, la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid (Secc. 11.ª) de 2 febrero. (JUR 2012\96686). ¿Podría entonces decirse que siendo ambas acciones civiles el Juzgado competente es el de Primera Instancia frente al Mercantil; o por el contrario esta interpretación no es posible y debe prevalecer la meritada vis atractiva mercantil?

Vía| Artículo ADICAE

Imagen| Cláusula, ADICAE

En QAH| Cláusulas Suelo I, Cláusulas Suelo II

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