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¿Hay límite en la publicidad de los despachos de abogados?

La liberalización publicitaria ha llegado para quedarse al sector de la abogacía. La publicidad de los despachos, tal y como la entendemos hoy (redes sociales, anuncios en televisión etc.) estuvo inicialmente prohibida, posteriormente se exigió sólo la autorización previa por parte de la Junta de Gobierno colegial para poder llevarla a cabo y, tras la normativa sobre liberalización del comercio y de los colegios profesionales, se abrió la puerta a la máxima liberalización.

La evolución de la publicidad no puede significar en modo alguno ausencia de control. Pese a que no exista una regulación específica que evite la mala praxis, debe quedar sometida en todo caso a la defensa de la competencia (Ley 15/2007, de defensa de la competencia), la competencia leal (Ley 3/1991, de competencia desleal), las condiciones de publicidad (Ley 34/1988, General de Publicidad) e información (Ley 34/2002, de Servicios de la Sociedad de la Información y Comercio Electrónico), las normas autonómicas y la regulación particular de los Colegios.

Como comportamiento permitido, el mínimo exigible consiste en respetar los principios rectores de la dignidad, la integridad y la lealtad y en cumplir con las normas deontológicas. En este punto es necesario recalcar que, por tanto, quedaría doblemente sometida, de un lado, a la publicidad-online-1normativa publicitaria general y, de otro lado y cumulativamente a las normas deontológicas. No hay que olvidar que tiene que ir en la línea de la sujeción al secreto profesional así como al principio de veracidad.

Así pues, es lícita la información objetiva y la publicidad de los servicios del abogado siempre que sea digna, leal y veraz (así se recoge en el artículo 7 y 8 del Código Deontológico de la Abogacía Española así como en el artículo 25 del Estatuto General de la Abogacía Española).

El nuevo Estatuto General de la Abogacía Española, en ciernes aún, refuerza el principio de publicidad libre y las actividades promocionales, siempre con respeto a las normas deontológicas.

Puesto que la veracidad, dignidad y lealtad pueden ser conceptos demasiado ambiguos, el Código Deontológico recoge, a modo de numerus apertus (esto es, como lista abierta) conductas prohibidas expresamente que vulneran los valores que un abogado debe respetar:

  1. Revelar directa o indirectamente hechos, datos o situaciones amparados por el secreto profesional.
  2. Afectar a la independencia del abogado.
  3. Prometer la obtención de resultados que no dependan exclusivamente de la actividad del abogado que se publicita.
  4. Hacer referencia directa o indirectamente a clientes del propio abogado que utiliza la publicidad o a asuntos llevados por éste, o a sus éxitos o resultados.
  5. Dirigirse por sí o mediante terceros a víctimas de accidentes o desgracias que carecen de plena y serena libertad para la elección de abogado por encontrarse en ese momento sufriendo una reciente desgracia personal o colectiva, o a sus herederos o causahabientes.
  6. Establecer comparaciones con otros abogados o con sus actuaciones concretas o afirmaciones infundadas de auto alabanza.
  7. Utilizar los emblemas o símbolos colegiales y aquellos otros que por su similitud pudieran generar confusión, ya que su uso se encuentra reservado únicamente a la publicidad institucional que, en beneficio de la profesión en general, solo pueden realizar los Colegios, Consejos Autonómicos y el Consejo General de la Abogacía Española.
  8. Incitar genérica o concretamente al pleito o conflicto.
  9. Utilizar medios o expresiones, audiovisuales o escritos que supongan un descrédito, denigración y menosprecio de la Abogacía, de la Justicia y de sus símbolos.
  10. No identificar al abogado o Bufete Colectivo que ofrece sus servicios.
  11. Utilizar medios o contenidos contrarios a la dignidad de las personas, de la Abogacía o de la Justicia.

 Las reclamaciones por conductas prohibidas pueden tramitarse, cumulativa o alternativamente, por la vía disciplinaria colegial, por la vía de consumo o por la vía judicial (mercantil y/o penal en función de la gravedad de la conducta).

Sin duda alguna, a día de hoy, es necesario equilibrar la liberalización del sector con el respeto máximo a la conducta que debe guiar la actuación de todo abogado.

* Vía|Código Deontológico de la Abogacía Española
* Más información|Estatuto General de la Abogacía Española|Escenario normativo de la publicidad de los servicios jurídicos por la Abogacía 
* Imagen| Publicidad online
* En QAH|http://queaprendemoshoy.com/la-importancia-del-marketing-en-el-sector-juridico/

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