Coaching Profesional, Reflexiones 


¿Hasta qué punto somos capaces de conformarnos?

“Nos conformamos con vivir infelices porque nos da miedo el cambio, que todo quede reducido a ruinas pero, al contemplar ese sitio, el caos que ha soportado, la forma en la que ha sido adaptado, incendiado saqueado y luego hallado el modo de volverse a levantar me vine arriba. A lo mejor mi vida no ha sido tan caótica y es el mundo el que lo es y el único engaño es intentar aferrarse a ella a toda costa, las ruinas son un regalo, las ruinas son el camino a la transformación” Julia Roberts refiriéndose al Augusteum romano en la película “Come, reza, ama” (2010)

En ocasiones la vida nos pone a prueba con el objetivo de ver si somos capaces de aguantar o arriesgarnos, hasta qué punto seríamos capaces de renunciar a nuestra cómoda vida por una mejor y más plena, por tratar de vivir la vida que realmente ansiamos y deseamos pero hacemos caso nulo a sus advertencias

Hay momentos en la vida que todo se descoloca, todo va cayendo a modo de fichas de dominó, una sola pieza se descoloca empujando por inercia a las otras a seguir cayendo sin cesar a su compás. Quizás no sabemos cuál ha sido el detonante pero tenemos algo claro: la vida nos pide un cambio.

En ese momento se nos enciende una bombilla en la cabeza haciéndonos cuestionar y reflexionar sobre el (sin)sentido de nuestra vida, caemos entonces en la cuenta de que nos acostumbramos y acomodamos a las cosas, a los momentos y nos acabamos acostumbrando a las personas. Vivimos una vida en constante ajetreo, vamos corriendo a todas partes, siempre con prisas como si no hubiese tiempo de parar y encima tenemos la manía de ir constantemente programando una vida futura sin pararnos a disfrutar del presente.

¿Cuál es el problema? Que siempre estamos esperando y la vida no se para a esperarnos a nosotros; esperamos, esperamos y siempre esperamos esa vida anhelada que  no siempre acaba coincidiendo con la nuestra. En el momento que nos damos cuenta de ello nos sentimos frustrados, caemos en la cuenta que es imposible controlarlo todo, hay cosas que se nos escapan de las manos y sin embargo una vida que sigue, siempre sigue y no se para a esperar que nuestra inquieta mente se aclare.

A raíz de esto me planteo, ¿hasta qué punto nos conformamos con lo que tenemos? La vida es del todo impredecible, cambiante, fugaz y llega un momento en que se hace necesario pasar a la acción, asimilar todo lo aprendido y reflexionar acerca de nuestras vidas, pasar a ser responsables de nuestra vida, de nuestras acciones y de nuestro recorrido. Es el momento de dejar de lado todo tipo de excusas y ponernos a ello. Si para ello es necesario atrás todo lo anterior y reinventarnos, ¿por qué no hacerlo?

Tenemos la gran manía de abandonar sin antes luchar por conseguir aquello que queremos, aquello que de verdad nos  llena y, por mucho esfuerzo que necesitemos para alcanzarlo, merecerá la pena. Rompe tu rutina, olvida todo aquello que te impide luchar por conseguirlo porque todo, absolutamente todo lo que requiere esfuerzo en esta vida una vez se consigue e incluso en el camino, acaba siendo mil veces más gratificante que estar sentado en el sofá esperando la vida pasar.

¿Y sabes por qué?

Porque luchar con todas tus fuerzas por vivir esa vida que tanto ansías ya es una recompensa en sí misma.

Imagen: Thomas Brault

Vía| Belén González

Imagen| Thomas Brault

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