Jurídico 


¿Has oído hablar de la LOPD?

LOPD

¿Has oído hablar alguna vez de la “LOPD”? A quien piense que no, le recomiendo que haga memoria, ya que la LOPD está muy presente en nuestras vidas. Nos la encontramos cuando aceptamos las cláusulas y condiciones de cualquier red social. Hacen referencia a ella todos los Avisos Legales de las páginas web que visitamos. Se menciona el art. 5 LOPD en cualquier presupuesto o factura. Y aparece en carteles como el de la imagen que podemos encontrar en cualquier establecimiento, en el metro o incluso en el portal de casa.

Pero, ¿qué es la LOPD? Nuestra Constitución (art. 18.4) dice que la Ley limitará el uso de la informática para garantizar el honor y la intimidad de los ciudadanos. Esa Ley a la que se hace referencia es la Ley Orgánica de Protección de Datos de Carácter Personal 15/1999, de 13 de diciembre, o LOPD.

Para salvaguardar estos derechos al honor y a la intimidad, esta norma impone una serie de obligaciones legales a aquellas personas físicas o jurídicas que traten datos personales de los ciudadanos. Y, ¿qué es un dato? La Ley lo define como cualquier información concerniente a personas físicas identificadas o identificables, es decir, nombre, dirección, nacionalidad, DNI, teléfono, e-mail, nº de la seguridad social, raza, ideología, orientación sexual, fotografía o incluso sonidos.

Por lo tanto, cualquier persona física, empresa, comunidad de vecinos, foro, asociación… que tenga en su poder alguno de nuestros datos de los anteriormente citados, deberá cumplir con una serie de obligaciones, como son las siguientes:

– Calidad de los datos. Los datos de carácter personal sólo se podrán recoger para su tratamiento cuando sean veraces, adecuados, pertinentes y no excesivos. Por ejemplo, no tiene sentido que cuando te hacen la ficha de un gimnasio te pregunten por la religión que profesas.

– Deber de información. Los ciudadanos, cuando damos nuestros datos, debemos ser previamente informados de modo expreso, preciso e inequívoco de una serie de aspectos, como por ejemplo, ante quién podemos ejercitar nuestros derechos de acceso, rectificación, cancelación u oposición. Esta es la famosa cláusula del art. 5 que encontramos al final de cuestionarios, e-mails, políticas de privacidad, avisos legales, carteles de videovigilancia.

– Consentimiento. El tratamiento de los datos de carácter personal requerirá el consentimiento inequívoco del afectado, salvo supuestos establecidos legalmente, como cuando los datos figuren en fuentes accesibles al público. Por ejemplo, otorgamos nuestro consentimiento al marcar una casilla para que nuestros datos sean cedidos a la empresa X con el fin de remitirnos publicidad.

– Registro. Toda persona o entidad que proceda a la creación de ficheros de datos de carácter personal lo notificará previamente a la Agencia Española de Protección de Datos.

– Documento de seguridad. El responsable de los ficheros de datos elaborará e implantará una serie de medidas de seguridad mediante un documento de seguridad de obligado cumplimiento. Estas medidas se adecuarán a tres niveles de protección: básico, medio y alto.

– Otras muchas previstas en la LOPD y su Reglamento de desarrollo RD 1720/2007.

Si una persona física o jurídica no cumple con alguna de estas obligaciones y pone en peligro nuestros datos, la Agencia Española de Protección de Datos (con bastante frecuencia, por cierto) se encarga de imponer unas duras sanciones a los responsables de los ficheros que oscilan entre los 900 y los 600.000 €.

Por tanto, la protección de datos no es una cuestión baladí. Es de vital importancia conocer la LOPD para conocer nuestros derechos y las obligaciones legales existentes para la protección de los mismos.

Vía| Ley Orgánica de Protección de Datos, Real Decreto 1720/2007

Más información| Law4Tics

Imagen| LOPD

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