Jurídico 


Hacienda, la Salud y la conciencia

En esta era de la información, donde hay una enorme cantidad de datos a nuestra disposición, llama la atención el hecho de no encontrar estudios sobre los efectos  en la salud de nuestras relaciones con el fisco.

Sin embargo, los síntomas que aparecen cuando una carta de Hacienda llega a nuestros domicilios son perfectamente identificables por recurrentes: taquicardias, sudor en las manos, temblores y balbuceos. El estomago se cierra de forma inmediata y no nos atrevemos a abrir la misiva. Tal es el terror, que se ha dado el caso de contribuyentes que se acercan a la oficina de Hacienda más cercana a pedir asistencia para abrir la correspondencia fiscal, pues no se sienten capaces de hacerlo por si solos.

Si además el contribuyente no es, digamos, especialmente cumplidor, el cerebro se activa inmediatamente, y la conciencia despierta al diablillo de color rojo para que nos azuce sin compasión: “¿me habrán pillado?” “¿me pueden pillar?” “¡como se entere mi mujer!” por enumerar algunos ejemplos, también basados en hechos reales, de las preguntas que el destinatario de la carta se puede llegar a hacer. Ello deriva en trastornos del sueño que indudablemente afectan a la salud del deudor.

No obstante, disponer de una información “de supervivencia” y algunos consejos elementales pueden minimizar estos síntomas y evitar, al menos, el pánico.

La información básica que debemos manejar en nuestras relaciones con Hacienda es:

–          ¿De qué Hacienda se trata? Puesto que España está fuertemente descentralizada, es importante conocer la Administración que nos requiere.

–          ¿Qué órgano se dirige a nosotros?

–          ¿Qué procedimiento se está desarrollando? Lo que tendrá relevancia respecto de los efectos en nuestros haberes y las posibilidades de recurso.

–          ¿Qué es lo que dice el escrito? Esto no es qué sea básico, sino que es FUNDAMENTAL, por lo que el primer consejo cuando se recibe una carta de Hacienda es LEERLA HASTA EL FINAL.  Les aseguro que el 40% de los destinatarios de cartas de Hacienda no las leen completas.

En relación con la primera de las cuestiones, es posible que al recibir una carta de Hacienda, en un primer momento no sepamos identificar la Administración que nos requiere, pues algunas de ellas han creado Agencias Tributarias propias, como es el caso de la Comunidad Autónoma Andaluza y el Ayuntamiento de Sevilla. Es decir, el nombre del Organismo requirente puede llevarnos a confusión.

Por ello, un buen elemento para discernir el origen es identificar la naturaleza del impuesto por el que se dirigen a nosotros. En consecuencia, hay que saber y conocer cuáles son los impuestos tramitados por cada nivel de administración territorial.

Así, el Estado, a través de la AEAT (Agencia Estatal de la Administración Tributaria) gestiona y recauda el IVA, el Impuesto de la Renta de las Personas Físicas, el Impuesto de Sociedades, el Impuesto de la Renta de no Residentes, la Renta de Aduanas y los Impuestos Especiales de Fabricación.

Las Comunidades Autónomas tienen como principales recursos tributarios el Impuesto de Sucesiones y Donaciones, el Impuesto de Patrimonio, el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados y la imposición sobre el Juego.

Los Ayuntamientos recaudan a su vez el IAE, el Impuesto de Bienes Inmuebles, el Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras, Impuesto sobre Incremento del valor de los Terrenos de naturaleza Rustica y Urbana y el Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica.

Hay que decir qué aunque está muy claro en el caso de los impuestos principales, muchas administraciones territoriales han firmado acuerdos con la AEAT para que gestione el cobro de sus deudas, por lo que la liquidación de tasas u otros (multas de tráfico, por ejemplo) de organismos como Cámaras de Comercio,  Autoridades Portuarias o Dirección General de Tráfico se realizará por estos organismos en periodo voluntario de pago, pero una vez que no se ha satisfecho la deuda en el plazo indicado, será la AEAT, mediante su personal y medios, la que se pondrá en contacto con el deudor para intentar el cobro, ya en vía ejecutiva.

Una vez que hemos llegado a la conclusión inequívoca de que la Administración Tributaria que se ha puesto en contacto con nosotros es la Agencia Estatal de la Administración Tributaria, es esencial saber, dentro de esta organización, a quién debemos acudir para contestar o pedir información.

Lógicamente, cualquier escrito de la AEAT indica la Unidad remitente, dirección y teléfono. Pero esta información no nos sitúa en el fondo de la cuestión a menos que sepamos la organización y funciones de esta institución.

Pues contra el sentir popular de que Hacienda se organiza según los impuestos, la realidad es que la organización de la AEAT se hace en función de procedimientos, lo que en la práctica significa que, en relación al mismo impuesto y periodo tributario, podemos recibir escritos de muy distintas oficinas.

Las áreas de la AEAT que gestionan la exacción de los impuestos en las distintas fases de los procedimientos tributarios son las siguientes:

Departamento de Gestión Tributaria:

–          Recepciona  y tramita las autoliquidaciones, declaraciones y comunicaciones.

–          Gestiona el Censo de Contribuyentes y es competente para iniciar los procedimientos de verificación de datos.

–          Emite los Certificados Tributarios de estar al corriente de obligaciones tributarias

–          Reconoce y comprueba los beneficios fiscales.

–          Realiza actuaciones de verificación de datos, comprobación de valores y comprobación limitada.

Departamento de Inspección

El Departamento de Inspección tiene como función esencial la investigación de los supuestos de hecho de las obligaciones tributarias para el descubrimiento de los que sean ignorados por la Administración; y la comprobación de la veracidad y exactitud de las declaraciones presentadas por los obligados tributarios. Para ello el instrumento a su disposición es el procedimiento de inspección, que le otorga las máximas facultades para la realización de actuaciones de obtención de información, comprobación de valores de bienes y derechos y aseguramiento del resultado mediante la utilización de medidas cautelares sobre estos bienes y derechos.

Departamento de Recaudación

La competencia de este Departamento es la recaudación de las deudas tributarias tanto en periodo voluntario de pago como en periodo ejecutivo, en cuyo caso puede aceptarse el pago espontaneo del deudor o si esto no ocurre, se aplicará el procedimiento de apremio y se perseguirán todos los bienes del obligado tributario hasta la total satisfacción de la deuda.

Además de estas tres áreas fundamentales, la AEAT tiene atribuida la recaudación del Arancel de Aduanas, tributo cuya titularidad corresponde a la Unión Europea y cuya exacción se realiza por el Departamento de Aduanas mediante la utilización de procedimientos tributarios específicos, recogidos en el Código Aduanero Comunitario, y procedimientos de comprobación de valores, verificación de datos, comprobación limitada e inspección, para los cuales está igualmente autorizado. Por la peculiaridad del Arancel de Aduanas, el Departamento de Aduanas es competente también para la recaudación en periodo voluntario, no así para la recaudación en periodo ejecutivo, cuya competencia tiene atribuida el Departamento de Recaudación.

Los Impuestos Especiales de Fabricación están asimismo encomendados al Departamento de Aduanas y su gestión y comprobación se realiza por procedimientos propios recogidos en la Ley de Impuestos Especiales.

Con esta mínima culturilla tributaria podremos afrontar mejor un escrito de la administración fiscal. No obstante, huelga decir que lo más recomendable para mejorar nuestra salud y nuestra conciencia es, sin duda alguna, pagar a Hacienda.

Imagen| Agencia

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