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Hablemos de sexo (II): trastornos sexuales

En el anterior artículo, Hablemos de sexo (I), se expuso un breve resumen sobre el modelo de cinco fases de Carrobles y Sanz (1992) de la respuesta sexual humana así como algunas de las causas de los trastornos sexuales.

Así, se observó que los trastornos sexuales no poseen una causa única sino que estas se deben a un conjunto de factores (orgánicos, psicológicos y el estilo de vida).

Pero, ¿cuáles son los trastornos sexuales?

Los trastornos sexuales pueden clasificarse en función de la fase sexual en la que aparecen.

Disfunción eréctil

Disfunción eréctil

  1. Desórdenes del deseo sexual o anafrodisia. Se caracterizan por una ausencia de predisposición a realizar una práctica sexual. Debemos diferenciar entre:
    1. Deseo sexual hipoactivo: se trata de una falta de deseo sexual total.
    2. Trastorno por aversión al sexo: se trata del rechazo a cualquier tipo de contacto sexual.
  2. Desórdenes de la excitación sexual. Se tratan de una carencia de sensación subjetiva de excitación.
    1. En las mujeres es lo que antiguamente se llamaba “frigidez”.
    2. En los hombres se emplea el término “disfunción erectil”, aunque antiguamente se conocía como “impotencia”.
  3. Desórdenes en la fase del orgasmo. Se caracterizan por una alteración de la descarga de la tensión sexual acumulada en la región genital y perigenital. Diferenciamos entre:
    1. Eyaculación precoz: Consiste en la falta de control voluntario sobre el reflejo eyaculatorio, produciendo una eyaculación demasiado rápida.
    2. Eyaculación retardada: Al contrario que la anterior, un exceso de control involuntario sobre el reflejo eyaculatorio, impidiendo la llegada del orgasmo.
    3. Trastorno orgásmico femenino: que consiste en la dificultad o imposibilidad de llegar al orgasmo.
  1. Desórdenes de dolor sexual. Afectan casi exclusivamente a las mujeres:
    1. Dispareunia. Se trata de un intercambio sexual doloroso, que en ocasiones puede ser provocada por una lubricación insuficiente. La falta de lubricación puede deberse a cambios hormonales (embarazo, lactancia, menopausia) o a una excitación insuficiente.
    2. Vaginismo. Se caracterizan por la presencia de espamos involuntarios de los músculos de la pared vaginal que dificultan o impiden la penetración.

¿Qué podemos hacer ante un trastorno sexual?

Como ya hemos comentado anteriormente, los trastornos sexuales pueden deberse a múltiples causas, es por eso que lo primero es ir descartándolas una a una.

En primer lugar debemos acudir a un especialista de la salud para descartar que exista un origen orgánico:

  • Enfermedades como la neuropatía diabética, la esclerosis múltiple y los tumores
  • Deficiencias hormonales (déficit de estrógeno o andrógenos)
  • Desórdenes endocrinos (problemas de tiroides, pituitarios,…)
  • Daños nerviosos o musculares que afectan la columna vertebral y el movimiento.
  • Problemas circulatorios relacionados con un bajo riego sanguíneo
  • Cambios biológicos (postparto, la menopausia o la andropausia)
  • El consumo de sustancias como el alcohol y la nicotina o el uso de ciertos medicamentos como los antidepresivos, los narcóticos y los antihistamínicos

Si la causa orgánica se rechaza, entonces probablemente estemos ante un trastorno sexual de índole psicológica. Para ello, deberemos acudir a un sexólogo (psicólogo clínico especializado en sexualidad) y realizar terapia sexual.

¿En qué consiste la terapia sexual? Lo descubrirán en el próximo artículo.

Vía|Carrobles, J.A. 1991. Biología y Psicofisiología de la conducta sexual. Madrid. Fundación Universidad y Empresa.

Imágenes|Disfunción eréctil, Hablemos de sexo.

En QAH| Hablemos de sexo: introducción a las disfunciones sexuales.

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