Coaching Profesional 


¿Hablamos?

¿hablamos?

 

Hablar es bueno. Hablar es sano. Me gusta hablar. Pero creo que solo hay que hacerlo cuando se tiene algo que decir. No hay que malgastar palabras porque las palabras valen mucho. Muchísimo más de lo que podamos creer. Las palabras, en cualquiera de sus formas, son importantes para nosotros. Pero las palabras habladas tienen incluso más poder. Las palabras, cuando se dicen y se dicen bien, curan.

Dice el psiquiatra Luis Rojas Marcos que “hablar con los demás y escuchar hablar a otros es una actividad humana fundamental”. Hablando se entiende la gente, hablando se aprende, se ven cosas que antes no se veían. Cuando hablas, a veces encuentras esa salida que llevabas tanto tiempo atascado intentando alcanzar. Hay que hablar para conocer a los demás, pero también para saber quién es uno mismo. De alguna manera, al expresar lo que pensamos confirmamos esa idea y la fijamos a nosotros mismos. Y eso es fundamental para conocerse y poder seguir adelante. Igualmente, cuando hablamos y expresamos nuestros sentimientos, liberamos esa sensación de angustia que muchas veces nos asola y no nos deja dormir. A veces necesitamos explicaciones que no somos capaces de encontrar por nosotros mismos y que de pronto encontramos a través de una conversación con otra persona. Otras veces es todo lo contrario, no necesitamos ver ni encontrar nada, simplemente necesitamos no pensar, olvidar, dejar el mundo que nos rodea. Y las palabras intercambiadas con otra persona dispuesta a hacernos olvidar lo que nos preocupa, consiguen esa evasión tan necesaria a veces.

Rojas Marcos insiste en la importancia de conversar sobre nuestras experiencias, especialmente las más traumáticas, para ser capaces de manejarlas e incorporarlas a nuestra memoria, para poder vivir con ellas. Personalmente creo en la inmensa importancia de conversar también sobre lo bueno, de hablar de todas esas cosas que nos provocan euforia y felicidad. ¿Por qué detenernos solamente en lo malo? Como dije al principio, hay que hablar siempre que se tenga algo que decir. Porque en el fondo, al hablar, al conversar con los demás, lo que hacemos es compartir nuestra vida, nuestra experiencia. Cuando liberamos nuestros pensamientos, buenos y malos, nos encontramos con los demás, dejamos de estar solos. Al final, hablar con alguien significa tener a alguien con quien hablar. Tener a alguien al fin y al cabo. Y eso es lo importante.

 

Vía| Web oficial Luis Rojas Marcos

Imagen| Hablar

RELACIONADOS