Historia 


Guerra aliados-URSS: lo que pudo ser y no fue

Depósitos de crudo de Bakú (Azerbaiyán).

Depósitos de crudo de Bakú (Azerbaiyán).

Las relaciones entre los aliados occidentales, principalmente Gran Bretaña, y la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial nunca estuvieron exentas de desconfianza mutua y de malentendidos.

Hasta la victoria soviética en Kursk en 1943, la posibilidad de una paz por separado siempre estuvo presente: hasta ese momento, en Suecia, se habían establecido contactos entre Alemania y a la URSS en ese sentido encabezados por Walter Schellenberg que no llegaron a buen puerto.

Igualmente, la actitud de Rusia hacia los territorios ocupados en el este, resultaron una fuente continua de fricción y las altas concesiones de Roosevelt a Stalin en la conferencia de Yalta a cambio de su apoyo a la creación de la futura ONU y la participación soviética en extremo oriente contra los japoneses, hicieron a Churchill el plantearse la continuación de la guerra en el teatro europeo, esta vez contra los rusos: la llamada Operación Impensable.

Sin embargo, el marco creado por el pacto de no agresión germano-soviético en 1939 es el que creo las condiciones en las que más cerca estuvieron de provocar una guerra entre la Unión Soviética y la alianza franco-belga.

La guerra de invierno entre la URSS y Finlandia en el invierno de 1939-1940 hicieron que las potencias occidentales prepararan una expedición que, desembarcando en Noruega, tenía la misión de alinearse con los fineses contra los rusos. Sin embargo, la finalización de la guerra antes de que se llevara a cabo, hizo que se redefiniera la misión de estas unidades para su desembarco en Narvik con objeto de que cortaran el suministro de hierro sueco hacia el Reich.

Comodoro del aire John Slessor, en la foto con bastón, pasando revista a personal checoslovaco en 1945. Fue responsable de coordinar la operación Pike.

Comodoro del aire John Slessor, en la foto con bastón, pasando revista a personal checoslovaco en 1945. Fue responsable de coordinar la operación Pike.

Previamente, la invasión de la parte oriental de Polonia en septiembre de 1939, y en función de las garantías dadas a Polonia, bien podrían haber llevado a la declaración de guerra de Francia y Gran Bretaña a la URSS: sin embargo, la mayor y más cercana amenaza germana, hizo que esta idea no cristalizara en las mentes de los dirigentes occidentales.

Pese a lo dicho, el momento en el que más cercano se estuvo de que hubiera guerra entre los aliados y la URSS fue a principios de 1940. El apoyo que el gobierno alemán le otorgó al conglomerado de empresas químicas IG Farben para el desarrollo sintético de petróleo gracias a la hidrogenización del carbón no había obtenido los resultados esperados aunque se incrementó la producción hasta los 86000 barriles diarios en 1938 (el consumo, por el contrario, también se había incrementado a los 150000 barriles diarios). Además, obcecados en la esperanzas puestas en la sintetización del petróleo, hizo que se desatendiera la mejora en la extracción del crudo de los yacimientos a los que Alemania tenía acceso. Esto hizo que se pusieran las miras en el crudo soviéticos.

El 11 de febrero de 1940 Alemania y la URSS firmaron un acuerdo comercial ampliado sobre los términos negociados en el pacto de no agresión de agosto del año anterior. En el mismo, Rusia enviaría 7 millones de barriles, grano y metales esenciales a cambio de manufacturas alemanas, entre las cuales se encontraba material militar.

Además, el petróleo rumano extraído en los yacimientos de Ploesti, se enviaban por ferrocarril a través de territorio soviético debido a su mayor rapidez en vez de hacerlo mediante gabarras Danubio arriba.

Lockheed Model 14 Super Electra camuflados en azul y partiendo de Irak, realizaron el reconocimiento fotográfico de los objetivos.

Lockheed Model 14 Super Electra camuflados en azul y partiendo de Irak, realizaron el reconocimiento fotográfico de los objetivos.

Tras examinar las diferentes posibilidades, los aliados decidieron bombardear los yacimientos de Bakú, en Azerbaiyán. Gamelín declaró que ello “podría poner a la URSS, en el plazo de unos pocos meses, al borde del colapso”.

El plan se amplió también al bombardeo de la parte occidental del Cáucaso, a Grozny y Batum, y se denominó Plan Aéreo Occidental 106 (también llamado Operación Pike).

En marzo y abril de ese año, se realizaron vuelos de reconocimiento fotográfico procedentes de Siria (colonia francesa en ese momento) y se abrieron negociaciones diplomáticas con Turquía con la idea de establecer aeródromos en territorio turco.

Enterado Stalin del peligro que corría la URSS, sobre todo tras la debacle que había supuesto la guerra de invierno para sus armas (la victoria le costó una cifra desproporcionada de bajas y el desprestigio de las armas soviéticas en el resto del mundo), si se enfrentaba a los anglo-franceses, llevó a cabo una política de apaciguamiento de urgencia. Así, Molotov aseguró a los aliados que Rusia se mantendría neutral y que las aportaciones soviéticas a la economía alemana resultaban mínimas en comparación con la rumana.

La invasión de Dinamarca y Noruega obligó a los británicos a retirar sus bombarderos de largo radio de acción al teatro europeo, aunque la operación no se canceló si no que se demoró hasta el otoño. Sin embargo, la caída de Francia en junio de ese año, hizo abandonar el proyecto completamente y el acuerdo germano-soviético se pudo seguir a la práctica sin problemas.

En colaboración| Historia Rei Militaris

Vía| Goralski, Robert y Freeburg, Russell WEl petroleo y la guerra. Ed. Ejército, Madrid 1989

Imagen| Depósitos Bakú, Electra, Slessor

En QAH| Rusia: la primera víctima de la primera guerra mundial

 

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