Especial Guernica, Patrimonio 


Guernica: arte y propaganda

El 20 de abril de 1937 la Legión Cóndor alemana junto con la Aviación Legionaria italiana bombardearon la población de Guernica arrasándola por completo. El ataque, surgido del deseo de Franco de terminar con éxito la campaña del Norte y el anhelo de los alemanes de experimentar el efecto psicológico de un bombardeo masivo sobre una población civil, conmocionó al mundo y especialmente a Picasso. El artista utilizó la noticia como tema y fuente de inspiración para la realización de una obra que el gobierno de la República le había encargado unos meses antes para formar parte del pabellón español de la Exposición Internacional de Paris del año 1937. De esta manera, surgió uno de los iconos del arte del s.XX, el Guernica.

El Guernica es una obra cumbre del arte del s.XX

Hablar del Guernica supone adentrarse en el área más lúgubre del ser humano. En la obra se pretende poner de manifiesto el horror, la violencia y la injusticia de la guerra a través de un lenguaje pictórico en clave simbólico. Con el paso del tiempo, los valores que arman el mural y el contexto que le ha envuelto han ido acrecentando su fama hasta convertirlo en un manifiesto antibelicista universal.

La realización de esta obra se produjo durante la Guerra Civil española, el momento de mayor convulsión y desconcierto de la historia reciente de nuestro país. Dividido en bandos vivió con la agonía y la desesperación de quienes lucha por unos ideales hasta las últimas consecuencias. Europa observaba, no sin tensión, la problemática española, temiendo que el germen de la guerra se extendiera por todo el continente. Los conflictos derivados de pasado y el ascenso de regímenes totalitarios fueron el caldo de cultivo de lo que estaba por llegar, en el que el conflicto español sirvió de ensayo. El mundo se estaba preparando para enfrentarse a una guerra superior dejando al descubierto como el ser humano puede ser un encarnizado lobo para sí mismo. La participación de España en la Exposición Internacional de Paris de 1937 le sirvió al gobierno de la República como un instrumento para llamar la atención de las potencias aliadas y buscar el apoyo para la liberación del país. El Pabellón de la República Española se convirtió en un centro de propaganda. Picasso declaró que su obra era un instrumento de lucha “en el hay un llamamiento consciente al pueblo, una deliberada voluntad propagandística”. Quiso mostrar el resultado de la confrontación, lanzando un amargo llamamiento a la paz, al diálogo y la cordura.

Durante la Guerra Civil Española el arte toma una actitud de propaganda y denuncia, es un arte para informar y formar. El arte sirvió de vehículo transmisor de ideas partidistas conscientes de su valor influyente y persuasivo en la sociedad del s.XX, la sociedad de masas. Los asuntos políticos invadieron todos los rincones de la sociedad obligándolos a tomar partido. En este momento se publicaron muchos panfletos, revistas, boletines y hojas que exaltaban los sentimientos y manifestaban el deseo de lucha y resistencia. El surrealismo y el realismo fueron las corrientes que más se utilizaron para expresar los acontecimientos y el sentir de la población, manifestándose en cuadros, grabados, carteles y otras formas artísticas. Joan Miró, Salvador Dalí y el mismo Picasso realizaron obras en las que la guerra española servía de lienzo sobre el que dar rienda suelta a sus pinceles. El cartelismo fue una de las actividades más desarrolladas, realizándose gran diversidad de formas y estilos. Uno de los artistas más importantes de esta corriente fue Josep Renau Berenguer. El dibujo y el grabado también sirvieron para expresar de una forma rápida y directa el sentir de muchos artistas e intelectuales.

Comparación entre las dos obras

El Guernica fue el punto de partida para muchas obras y artistas que quisieron denunciar los riesgos de la guerra. A lo largo de la historia del arte tenemos ejemplos de obras que conectan con el alegato propagandístico de la obra de Picasso. Uno de los artistas que enlaza con esta idea y cuya obra sirve de precedente para el Guernica es Goya con su obra “Los fusilamientos del tres de mayo”. Esta obra, al igual que la de Picasso, pone énfasis en el drama de la guerra. Con un estilo diferente a base de realismo violento con pincelada suelta y un claroscuro efectista, nos desvela el sufrimiento de una España sumida en la desesperación de la guerra. Goya imprime en el lienzo a modo de testimonio la desgarradora imagen del español que defiende su país. Lo realiza de una forma realista como si captara una fotografía utilizando su ojo como cámara. Este desgarrador grito por la libertad del pueblo español sirve de inspiración para el Guernica. A diferencia de Goya, Picasso realizó una obra en el que muestra el sufrimiento de la población civil de forma más trascendental, sin ninguna referencia a los bombardeos del pueblo de Guernica, y con un lenguaje simbólico que denuncia el mal de la guerra.

Quien se haya parado a contemplar cada uno de los elementos que componen este universal mural, habrá comprobado cómo se instala en el interior de nuestro ser produciendo la agonía de quién vive un conflicto violento en primera persona. Si uno cierra los ojos puede llegar a oír el lamento moribundo de la pietá que llora desconsolada por la perdida de su hijo. Todo ello con una escala de blancos y negros, de claroscuros contrastados, donde no hay lugar para el color de la vida. No hay mayor drama tras el paso de la guerra que recoger sus amargos frutos: muerte y destrucción.

 

Vía| CLARK, Toby, Arte y propaganda en el siglo XX, AKAL, 2001; DE MICHELI, Mario, Las vanguardias artísticas del siglo XX, Alianza editorial, 2006

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