Historia 


Grandeza y vigencia del pensamiento escolástico español (II): los hallazgos escolásticos y su vigencia

Sus principales logros

Jesús Huerta de Soto, compañero de cursos de doctorado de quien firma, catedrático de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, quizás el más importante y reconocido representante de la Escuela Austriaca en el mundo hispano, después de investigar los textos escolásticos de nuestro Siglo de Oro sostiene que los fundamentos teóricos liberales –de la Escuela Austriaca- están basados en los siguientes hallazgos:

  1. Teoría subjetiva del valor (Diego de Covarrubias y Leyva)
  2. Relación entre precios y costes (Luis Saravia de la Calle)
  3. Naturaleza dinámica del proceso de mercado e imposibilidad del modelo de equilibrio (Juan de Lugo)
  4. Concepto dinámico de competencia, entendida como un proceso de rivalidad entre los vendedores (Castillo de Bobadilla y Luis de Molina)
  5. Redescubrimiento del principio de la preferencia temporal (Azpilicueta)
  6. Influencia distorsionadora que el crecimiento inflacionario del dinero tiene sobre la estructura relativa de los precios (Juan de Mariana, Diego de Covarrubias y Martin de Azpilicueta)
  7. Efectos negativos que produce la banca con reserva fraccionaria (Luis Sarabia de la Calle y Martin de Azpilicueta)
  8. Hecho económico esencial de que los depósitos bancarios forman parte de la oferta monetaria (Luis de Molina y Juan de Lugo)
  9. Imposibilidad de organizar la sociedad mediante mandatos coactivos debido a la falta de información que se necesita para dar un contenido coordinador a los mismos (Juan de Mariana)
  10. El intervencionismo injustificado del estado sobre la economía viola el derecho natural (Juan de Mariana)

Los padres escolásticos —principalmente de la universidad de Salamanca— fueron los precursores de la ciencia económica contemporánea, anticipándose casi dos siglos a Adam Smith, e incluso superándolo doctrinalmente.

Analizado, con perspectiva histórica, el pensamiento escolástico resulta ser mucho más avanzado y vigente hoy que el luterano y calvinista que le sucedió. Si en materia económica su superioridad es manifiesta, en el ámbito político aún más: frente a la filosofía política limitadora del poder del Estado que esgrimían los “contrarreformistas” escolásticos, los “progresistas” protestantes fueron defensores del absolutismo estatal.

Así, frente a la monarquía absoluta concebida por las “sectas religiosas” —al decir del historiador del pensamiento Murray N. Rothbard— de Lutero y Calvino, que prescindieron del derecho natural que permitía criticar las actuaciones despóticas del Estado, el pensamiento escolástico español defendía la limitación del poder real y la división de poderes.

Su vigencia doctrinal

Max Weber

Max Weber

Desde que Max Weber —hace ya un siglo— formulara su famosa tesis acerca de la relación entre “La ética protestante y el espíritu del capitalismo”, se vino configurando una visión de la historia según la cual el catolicismo y el capitalismo estaban reñidos.

Rodney Stark en su “The Victory of Reason” (2005) ha desmontado la tesis weberiana demostrando que las virtudes del trabajo no las inventó Lutero sino San Benedito en el siglo VI, y que la propiedad privada, el libre mercado y el justo precio fueron aportaciones de la escolástica católica.

En la católica España, acostumbrados como estamos —desde la “leyenda negra” a la pesimista generación del 98— a pensar y hablar mal de nosotros mismos, hemos venido aceptando con naturalidad todo cuanto los demás decían de nosotros; sobre todo si era para mal. Los últimos tiempos, proclives a un absurdo e infundado cuestionamiento de nuestra identidad nacional, lejos de favorecer un esclarecimiento de nuestros sambenitos, han seguido orillando la apreciación de lo mejor de nosotros mismos y despreciando, en consecuencia, las grandes contribuciones españolas a la civilización occidental.

Viene a cuento la digresión anterior como introducción a un milagro intelectual, que ya se ha anticipado —cuya capital fue la Salamanca de los siglos XVI y XVII— operado por los escolásticos españoles de aquel tiempo.

Santo Tomás de Aquino

Santo Tomás de Aquino

Emociona, aún hoy, leer sus obras por su vigencia metodológica y doctrinal. Partiendo del programa filosófico de Santo Tomás de Aquino, el pensamiento escolástico trata —y lo consigue— de conciliar la fe con la razón; quizás la columna vertebral de nuestra civilización, la occidental, que nos distingue de las demás y explica nuestros exclusivos logros científicos, tecnológicos, económicos y sociales, que sólo han podido ser imitados por otras culturas, pero en ningún caso superados paradigmáticamente. Para ello, los escolásticos se ampararon en la filosofía aristotélica, a la que someten muy frecuentemente sus razonamientos, y arrinconaron el idealismo platónico.

Desde la humildad de tratar de entender la lógica del comportamiento libre y espontáneo de la gente, los escolásticos descubrieron, como luego veremos, la mayor parte de las reglas sempiternas de la economía de mercado y sentaron las bases de la doctrina liberal, tanto en el ámbito político como en el económico.

El periodo escolástico medieval abarcó siete siglos, desde el año 800 hasta 1500, siendo Santo Tomás de Aquino (1226-1274) su más genuino representante. Marjorie Grice-Hutchinson, doctorando de Friedrich Hayek, investigó a mediados de los años 70 el pensamiento económico español en el periodo 1170-1740 y, junto con Raymond de Roover —estudioso del pensamiento medieval—, denominaron “Escuela de Salamanca” a los “economistas” escolásticos hispanos.

Francisco de Vitoria

Francisco de Vitoria

Francisco de Vitoria (c. 1495-1560), dominico que estudió y enseñó en la Sorbona, es considerado el padre de la escolástica hispana. Domingo de Soto, Tomás de Mercado, Martín de Azpilicueta, Luis de Molina, Juan de Mariana, Francisco Suárez, y otros dominicos y jesuitas realizaron contribuciones de gran valor. Por ejemplo, según H. M. Robertson, “los jesuitas favorecieron el espíritu de empresa, la libertad de especular y la expansión del comercio como beneficio social. No es difícil juzgar que la religión que favoreció el espíritu del capitalismo fue la jesuita no la calvinista”.

Más información|España, más allá de lo conseguido
Imagen| Jesús Huerta de Soto , Los padres escolásticos , Max Weber , Santo Tomás de Aquino y Francisco de Vitoria
En QAH| Grandeza y vigencia del pensamiento escolástico español (I): introducción, Grandeza y vigencia del pensamiento escolástico español (III): sus imperecederas contribuciones al análisis económico

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