Historia 


Grandeza y vigencia del pensamiento escolástico español (I): introducción

Su epistemología

Es bien sabido que el Derecho Civil romano, ese gran pilar de la civilización occidental, no fue creado por ninguna autoridad o jurista en particular, sino que fue el resultado de la recopilación ordenada de instituciones ampliamente experimentadas y aceptadas por la sociedad a lo largo del tiempo. Se atribuye, por ello, a Catón la siguiente valoración de dicho orden jurídico: “No se basa en el genio de un hombre, sino de muchos: no se fundó en una generación, sino en un periodo de varios siglos y muchas épocas”.

La sociedad de nuestro tiempo, quizás por la importancia que cobra el eco mediático – tanto en el ámbito político como en el económico – acentúa cada vez más la personalización de los hechos acontecidos como si se debieran a la deliberada voluntad de una persona. “A menudo imputamos a la excelencia del genio de un hombre, y a la profundidad de su penetración, lo que en realidad se debe al paso del tiempo y a la experiencia de muchas generaciones, todas las cuales difieren muy poco entre sí por lo que toca a las partes naturales y a la sagacidad”, nos dice, sin embargo, Bernard Mandeville en la II parte de su tratado “La fábula de las abejas”.

Bernard Mandeville y luego David Hume hicieron de la idea de evolución un lugar común en las ciencias sociales del siglo XIX, mucho antes que Darwin, y sentaron las bases del paradigma clásico del crecimiento espontáneo de estructuras sociales ordenadas: del derecho y la moral, del lenguaje, del mercado, del dinero y también del crecimiento del conocimiento tecnológico.

René Descartes

René Descartes

Frente a esta manera “liberal” de explicar nuestro mundo, hubo otra en el pasado, denominada “racionalista”, originada durante la Revolución Francesa y protagonizada por Descartes, Voltaire y Rouseau, cuya fe en el poder ilimitado de la autoridad dio lugar a los totalitarismos políticos que tan negativas consecuencias sociales y económicas generaron el pasado siglo en Europa.

Leyendo hoy “La teoría del precio justo”, de Luis de Molina y “Suma de tratos y contratos”, de Tomás de Mercado, nos encontramos con dos muy vastas y agudas observaciones de la realidad económica del siglo XVI, tan instructivas como modernas desde una óptica epistemológica.

Ahora que, tanto en las ciencias como en la economía, las doctrinas dominantes –tras los fracasos de los constructivismos racionalistas- son de tipo evolucionista, es oportuno recordar la original contribución española a dicha corriente intelectual.

Su reconocimiento

Luis de Molina

Luis de Molina

Joseph A. Schumpeter en su magna obra “Historia del análisis económico” dedicó todo un capítulo a los doctores escolásticos y los filósofos del Derecho Natural. Calificó de fundadores de la economía científica a los teólogos escolásticos miembros de la Escuela de Salamanca, entre los que cabe destacar a Luis de Molina, Juan de Lugo, Juan de Mariana y Tomás de Mercado, entre otros.

Según ha investigado Francisco Gómez Camacho S.J. (1998), J.M. Keynes en su “Tratado sobre la probabilidad” reconoce que no es él quien por primera vez aplica la probabilidad al análisis de la conducta humana, sino los jesuitas probabilistas. El probabilismo de la moral escolástica –distinto de la probabilidad matemática- originó en la Francia del siglo XVII una de las polémicas más violentas y significativas que se conocen: Pascal criticó lo que más tarde valoraría Keynes.

Para Friedrich.A. Hayek, “los escoláticos españoles del siglo XVI fueron unos notables anticipadores de la economía moderna” y además, “elaboraron las primeras teorías modernas de la sociedad, luego sepultadas por la marea racionalista del siglo siguiente”.

En 1969 el reconocido historiador japonés Lichiro Lizuka obtuvo el doctorado en la Universidad de Doshisha con una tesis sobre los orígenes de la teoría monetaria dedicada esencialmente a la Escuela de Salamanca.

El estudioso francés Raymond de Roove en su “La pensée économique des scolastiques” (1971) sostiene que: “Desde 1500, los escolásticos de la nueva escuela se esfuerzan en observar más atentamente los hechos sometiendo sus doctrinas –alguna veces en detrimento de la lógica- a las exigencias prácticas, por ser más adecuadas a la aplicabilidad de las normas a la realidad de la vida y de afinar sus procesos de análisis”

Murray N Rothbard

Murray N. Rothbard

Murray N. Rothbard, en su extraordinario tratado “Historia del pensamiento económico” (1995), defiende la epistemología –como conocemos lo que conocemos- del método escolástico que integra la razón y el empirismo, al tiempo que reivindica la escolástica española tardía como fundadora de la ciencia económica, dedicándole más de 100 páginas.

Para Luis Baeck de la Univesidad de Lovaina (1998), “la referencia de Tomás de Mercado a la paridad de poder adquisitivo se adelanta tres siglos al análisis de Irving Fischer y Gustav Cassel.”

Llama la atención, después de lo dicho, que nada se conociera a través de los medios de comunicación –salvo un artículo en ABC de quien firma- acerca de un evento histórico acontecido en Salamanca en otoño de 2009: un seminario que con el expresivo lema: The Birthplace of Economic Theory, reunió a un amplio elenco de grandes especialistas mundiales en teoría económica.

El prestigioso Ludwig von Mises Institute, por primera vez en su historia celebró un encuentro intelectual fuera de EE.UU. eligiendo para ello la ciudad de Salamanca. El motivo de la elección fue rendir homenaje a la ciudad donde nació, hace siglos, el pensamiento económico contemporáneo.

Siguiendo las averiguaciones del propio instituto, podemos saber que “uno de los grandes descubrimientos del siglo XX se interesa por los orígenes de la ciencia económica en la Edad Media en España e Italia. Mucho antes de Adam Smith, un buen número de escolásticos desde el siglo XIV al XVII estuvieron escribiendo teoría económica sistemática”.

Ningún lugar del planeta fue tan fructífero como la Escuela de Salamanca de España, centro mundial de la investigación económica. Los escritos de sus intelectuales explicaron el precio, el valor, la moneda y su función, el ahorro, el emprendimiento, la inflación, los contratos, los intercambios y mucho más; ellos se comprometieron estrechamente con el mundo moderno que estaba naciendo en aquel tiempo, suministrando la teoría y la racionalidad para el surgimiento de la prosperidad. Tal y como Murray Rothbard demostró, dichos pensadores fueron los predecesores de la moderna teoría de la Escuela Austriaca. Los últimos escolásticos comprendieron el daño de la intervención gubernamental en el curso de los negocios y consagraron la libertad como una extensión de la bendición de Dios.

Copatrocinado por el Instituto Juan de Mariana, en celebración del 400 aniversario de la publicación de uno de los grandes libros del periodo: el tratado de Juan de Mariana sobre “La alteración del dinero”, el seminario convocó a una veintena de prestigiosos investigadores de diversos países incluidos los profesores españoles Jesús Huerta Soto y Gabriel Calzada y el padre salesiano Angel Roncero.

Más información| España, más allá de lo conseguido

Imágenes| René Descartes, Luis de Molina, Murray N. Rothbard,

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