Cultura y Sociedad 


Grandes museos, grandes ladrones

Cuando entramos en un museo, y observamos las cosas maravillosas que contienen, nunca nos paramos a pensar como han ido a parar allí esos objetos tan valiosos.  La adquisición de obras para su exposición en un gran museo es una tarea difícil, requiere muchas negociaciones y una gran cantidad de capital.

Pero esto no siempre fue así, a lo largo de la historia se han dado innumerables casos de robo y pillaje de obras de arte, sobre todo aprovechando situaciones de conflicto bélico.

El expolio es un delito que consiste en la incautación del patrimonio histórico, arqueológico y artístico. El saqueo del patrimonio artístico se ha llevado a cabo en todos los tiempos y por todo tipo de gentes, incluso con autorización de los gobiernos nacionales para abastecer los grandes museos, en todos ellos podemos contemplar obras que han sido adquiridas a través de expolios.  Este delito también está muy relacionado con el afán de coleccionismo que siempre ha existido en el hombre.

Si viajamos en el tiempo podemos descubrir grandes casos de expolio muy importantes y que conocemos a través de fuentes literarias o gráficas.

El pueblo romano fue un gran coleccionista de antigüedades clásicas griegas, a partir del siglo III.  Pero no solo sufrieron esto los griegos, el pueblo judío también fue saqueado por los romanos, como podemos ver en los relieves del  arco de Tito, donde aparecen soldados romanos portando los objetos saqueados del templo de Salomón.

 

En la Edad Media, también continuaron dándose infinitud de casos de pillaje y saqueos sobre todo a manos bárbaras, ya no tanto de antigüedades como de otros objetos decorativos.  También fue muy importante durante esta época el tráfico de reliquias, se pagaban a un precio realmente astronómico, ya que cuantas más reliquias tenía una iglesia más importante era y más peregrinos atraía.

Durante el Renacimiento vuelve a surgir el interés por la antigüedad clásica, se inicia la búsqueda de estatuas clásicas por toda Roma, se destruyen edificios y se utilizan mármoles para realizar construcciones nuevas como la Basílica de San Pedro. Nos encontramos con situaciones de saqueo verdaderamente lamentables como, por ejemplo, el Sacco di Roma, llevado a  cabo en 1527 por las tropas españolas y alemanas de Carlos V.

Al final del XVIII y comienzo del XIX la demanda de antigüedades por parte de los estados y los coleccionistas se hace tan grande que se crean los grandes museos. El British Museum y el Louvre son los más polémicos y criticados por la forma en la que ha conseguido hacerse con ese patrimonio.

En 1796, Bonaparte se lanza a la campaña de Italia, saqueando las obras artísticas y antigüedades del Renacimiento y convoca a los artistas en una comisión para escoger lo que debe ser llevado a París en su pillaje sistemático, ya que su idea era la de crear un Museo Napoleonico. No solo saqueó Italia, sino también países como Egipto. En España también sufrimos el arraso de sus tropas. A las ordenes del Mariscal Soult, fueron robadas casi 1000 obras solo en Sevilla, entre ellas La Inmaculada de Murillo, la cual vendió al Louvre.

Durante este periodo surgen los diplomáticos-arqueólogos-mercaderes que abastecen los grandes museos europeos. Se aprovechan de que en Grecia no hay un poder político sólido durante la primera mitad del XIX y continúa el expolio. Es el caso del desmontaje de los frisos del Partenón por lord Elgin, embajador de Gran Bretaña en Constantinopla. Tras la independencia de Grecia cambian un poco las cosas ya que se promulga la carta de Atenas en 1931,  ley para proteger su patrimonio artístico.

Las desamortizaciones que se darán en estos años originan el abandono o venta de algunos lugares y objetos artísticos religiosos, por lo cual el patrimonio cultural se dispersa.

Los nazis también expolian los museos y las colecciones de toda Europa.

La arqueología empieza a ser especialmente sensible al saqueo inexperto de los bienes culturales durante  el siglo XX. El pillaje se ceba especialmente en los yacimientos menos estudiados, como los africanos y los hispanoamericanos.

En la actualidad, este tema está bastante controlado, aunque aún existen multitud de yacimientos poco conocidos que sufren este mal. El mercado de arte robado y de antigüedades expoliadas representa una cifra astronómica de ingresos y constituye la segunda gran fuente de criminalidad tras el  tráfico de droga.

Los países que fueron expoliados en el pasado, reclaman ahora sus bienes robados. Esta situación es verdaderamente complicada, ya que cuando sucedieron los hechos era lícito el pillaje de obras de arte o bien, los robos habían sido encubiertos mediante contratos de compra-venta. De todas formas, muchas de las obras expoliadas han vuelto a sus respectivos lugares de origen gracias a la firma de diferentes acuerdos diplomáticos.

Después de leer este articulo, la próxima vez que vayas a un museo podrás admirar los objetos no solo por su belleza, sino también por la historia desconocida que habrán vivido hasta acabar allí.

http://youtu.be/0QPWUvF5EYw

Vía|Análisis y propuestas sobre el expolio del patrimonio arqueológico, Análisis y propuestas sobre el expolio del patrimonio arqueológico.

Imagen|Soldados, Inmaculada, Arco de Tito, Venus

Vídeo| YouTube: Sacco Di Roma

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