Derecho Internacional, Jurídico 


Gobernanza económica en la UE: el FESF y el MEDE

Han pasado varios años desde que la crisis financiera se instalara en la Unión Europea. Como consecuencia, algunos Estados Miembros se han visto obligados a recurrir a los llamados rescates de la Troika (Comisión Europea, Fondo Monetario Internacional y Banco Central Europeo) para evitar un default financiero. Estos rescates vienen acompañados de serios programas de ajustes macroeconómicos en los presupuestos y las cuentas públicas de aquellos Estados Miembros que se ven obligados a solicitarlos. Con el paso del tiempo, la credibilidad y eficacia de estos rescates financieros ha sido puesta en entredicho debido a la falta de resultados positivos que han proporcionado a los Estados solicitantes, pero más aun, debido al déficit democrático que acompaña a la toma de decisiones en estas negociaciones.

Por su parte, la UE, como consecuencia de su pobre mecanismo de gobernanza económica y la credibilidad del Euro como moneda única en el punto de mira de los mercados internacionales, ha reaccionado, y una vez más, se encuentra inmersa en un proceso de negociación que pretende reforzar sus mecanismos de gobernanza económica. Los primeros pasos tomados en esta dirección fueron la creación del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FESF) en mayo de 2010 –un cortafuegos financiero de carácter temporal–, que desde octubre de 2012 ha sido sustituido por otro permanente: el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE). Debt

El Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FESF):

El FESF es una sociedad anónima con sede en Luxemburgo y que opera bajo la ley de este país cuyos accionistas son los Estados Miembros de la zona Euro. La misión del FESF es velar por la estabilidad financiera de la zona Euro y para ello cuenta con el mandato de emitir bonos u otros instrumentos de deuda en los mercados de capitales. Las ganancias de estas emisiones de deuda se traducen en los préstamos que se facilitan a los países que se encuentran sometidos a un programa de rescate. El FESF también puede actuar en los mercados de bonos primarios y secundarios e incluso financiar la recapitalización de entidades financieras a través de préstamos a los gobiernos de los Estados Miembros. Desde la entrada en vigor del MEDE, mecanismo de carácter permanente, el FESF actuará en paralelo a esta nueva estructura en lo que respecta a los programas de ayuda a Grecia, Irlanda y Portugal.

El Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE):

El MEDE es un tratado internacional suscrito y ratificado por los 17 Estados de la zona Euro cuya entrada en vigor se produjo cuando, tras la ratificación alemana, se aseguraba el 90% del capital de este fondo, que inicialmente ascendía a un total de 500 mil millones de Euros y que posteriormente se amplío a 700 mil millones. Al ser un tratado al margen de la legislación comunitaria, el capital destinado a este fondo proviene directamente de las arcas nacionales de los Estados Miembros, y no de las partidas de los presupuestos de la UE. Además, para aprobar la solicitud de asistencia financiera de un Estado solicitante, por una parte, el Consejo de Gobernadores del MEDE, en función de la ponderación de votos que viene establecida por la contribución al fondo, necesita reunir el 85% de votos, necesitando así el visto bueno de los tres mayores contribuyentes: Alemania, Francia e Italia. Por otra, para acceder a las líneas de asistencia financiera, el Estado solicitante debe de haber ratificado a su vez el Tratado de Estabilidad Coordinación y Gobernanza Económica (TECG), y especialmente haber constitucionalizado la regla de oro fiscal: déficit público del 0,5% – 1%.  El TECG es otro tratado internacional fuera del marco legislativo de la UE del que Reino Unido y la República Checa han decido no formar parte. El MEDE se encuentra operativo desde octubre de 2012 y ha sido el encargado, siempre bajo la supervisión de la Troika, de proporcionar el rescate bancario a España y el controvertido programa de rescate a Chipre.

El hecho de que la UE haya establecido estos mecanismos es en sí un hecho positivo. Sin embargo, el procedimiento que se ha usado para ello y que deja parcialmente de lado las estructuras de derecho comunitarias de la UE no es una buena noticia. La gravedad de la crisis, el carácter de urgencia con el que se debía actuar y la lentitud de la maquinaría institucional Europea podrían servir de pretexto para argumentar la creación de una sociedad anónima con sede en Luxemburgo y la firma de tratados internacionales, que tendrían como misión actuar de cortafuegos financiero y asegurar la estabilidad financiera de la zona Euro. Sin embargo, a día de hoy los resultados aún están por llegar.

Cabe preguntarse, ¿por qué opta la UE por ampliar sus reglas de juego fuera del marco legislativo de la misma? ¿Acaso no podría el Banco Central Europeo asumir las funciones del FESF y el MEDE? Una vez más, los intereses nacionales de ciertos Estados Miembro prevalecen sobre el interés comunitario de toda la Unión, dando como resultado soluciones improvisadas cuya eficacia carece de credibilidad a día de hoy.

Vía | FESF & ESM

Imagen | Radio Free Thinker

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