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Glóbulos blancos, ¿Qué pasa cuando hay problemas?

Como ya sabéis, los glóbulos blancos son los encargados de defender nuestro organismo de los patógenos que nos rodean y al igual que el resto de células sanguíneas, son creados por la médula ósea de una manera equilibrada.

Si todo va bien, ¡perfecto! No tenemos que preocuparnos porque todas y médula óseacada una de las células que forman nuestras defensas estarán en el momento justo, en el sitio adecuado y en cantidades suficientes para cumplir su función y evitarnos una infección o combatirla y eliminarla sin siquiera tener que pensar en ello y eso es genial.

Ahora, ¿qué pasa cuando este sistema defensivo no va del todo bien?

El fallo en nuestras defensas empieza con la ruptura del equilibrio creación-destrucción celular. Como consecuencia de ello, básicamente nos quedamos indefensos contra los patógenos.

Veamos cómo y por qué sucede esto, pero para ello, es necesario recordar que nuestro cuerpo tiene 3 niveles de defensa: el primero son la piel y las mucosas, el segundo son el sistema inmune no específico y el tercero, el sistema inmune específico. Para más detalles, te recomiendo leer el artículo Glóbulos blancos: la defensa de nuestro cuerpo.
PatógenosPartamos de la base de que los patógenos han conseguido entrar en nuestro organismo, superando nuestra primera barrera defensiva, entrando tanto a través de una herida en la piel, como con comida contaminada o a través del aire que respiramos.

Si producimos pocos glóbulos blancos, estaremos indefensos y necesitaremos antibióticos para combatir la infección. Esto está causado tanto por enfermedades congénitas, autoinmunes (enfermedades en las que nuestro sistema inmune ataca a nuestro propio cuerpo), por enfermedades adquiridas como el VIH o inducido por medicamentos como la quimioterapia.

Si producimos demasiados glóbulos blancos, también estaremos en riesgo pero esto dependerá de la causa.

  • Si el exceso de producción celular se produce como respuesta a la infección que nos afecta, el incremento durará pocos días y los niveles volverán a la normalidad en cuanto la infección sea eliminada. Esta respuesta es normal y esperada.
    Antibióticos
  • Si exceso de producción se inicia sin que haya infección presente, el incremento será constante, día a día y no parará ni volverá a la normalidad por sí solo. Esto es anormal e inesperado y nos indica que detrás hay una enfermedad como pueden ser los linfomas, mielomas, leucemias entre otras. Estas células producidas en exceso son liberadas a la circulación sanguínea estando inmaduras o con malformaciones que impedirán que cumplan su función, es decir, en caso de infección, no sabrán combatirla y estaremos en la misma situación de antes, indefensos y por tanto, necesitaremos antibióticos.

Para determinar la causa de este desequilibrio, es necesario una examinación completa de la persona incluyendo su historia clínica, analítica de sangre y posiblemente una biopsia de médula ósea para investigar directamente la “fábrica” celular.

 

Vía| Hoffbrand and Moss (2011). Essential Haematology. 6th edition. Blackwell Publishing

Más información| Hoffbrand and Mehta (2014). Haematology at a Glance. 4th edition. Wiley Blackwell

En QAH| Glóbulos blancos: la defensa de nuestro cuerpo

Imágenes: Médula ósea, Patógenos, Antibióticos

 

 

 

 

 

 

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