Patrimonio 


Giovanni Boldini, la cara más elegante de la Belle Époque

Muchos son los pintores que nos han ofrecido, a través de sus cuadros, una crónica social de la Bélle Époque, pero pocos lo hicieron de una manera tan íntima y cercana como el italiano Giovanni Boldini. Junto con el inglés John Singer Sargent, Boldini nos aporta un vivo reflejo de la alta sociedad parisina y europea de finales del siglo XIX y principios del XX.  Sus numerosos retratos de elegantes damas inmersas en lujosos escenarios constituyen una buena prueba de ello.

Giovanni Boldini nace en la ciudad italiana de Ferrara en 1845, y es en dicha ciudad donde comienza sus estudios artísticos en el Palazzo dei Diamanti. Posteriormente, se traslada a Florencia en 1864 para ingresar en la Accademia delle Belle Arti, donde entra en contacto con los macchiaioli, aquel grupo de pintores italianos que se adelantaron diez años a las formas impresionistas.

Retrato de Madame Howard Johnston, Giovanni Boldini, 1906.

Retrato de Madame Howard Johnston, Giovanni Boldini, 1906.

Retrato de Lady Decies, Giovanni Boldini, 1905.

Retrato de Lady Decies, Giovanni Boldini, 1905.

Boldini pisa Francia por primera vez en 1867 en un viaje sufragado por los Falconer, familia para la que había trabajado decorando su villa en la Toscana. Tras una estancia en Montecarlo, donde se afianza como maestro retratista, viaja a París en junio de con motivo de la Exposición Universal. Es en este primer viaje cuando conoce a algunas de las más grandes personalidades de la esfera artística del momento: Degas, Manet o Sisley.

En 1870 se instala en Londres, donde descubre la fuerte personalidad del retrato inglés del siglo XVIII, admirando las obras de Reynolds y Gainsborough. Pero Londres no convence a nuestro pintor, por lo que en octubre de ese mismo año decide trasladarse definitivamente a París, la gran capital del mundo por aquel momento. Es aquí cuando comienza el Giovanni Boldini que años más tarde pasaría a la historia por sus elegantes y singulares retratos. Su éxito en el Salón de 1879 le daría la fama que necesitaba para convertirse en el pintor de moda entre la élite cosmopolita.

Si Toulouse-Lautrec nos va a mostrar en sus obras al París bohemio, Boldini hará lo propio con el París más refinado. El primero lo hará mediante visiones de conjunto enmarcadas en los escenarios más frecuentados del momento; el segundo a través del retrato. Dos genios y dos caras de una misma época.

Por los pinceles de Giovanni Boldini pasaron algunas de las más reconocidas personalidades de la aristocracia del momento, así como del mundo artístico y literario del que se rodeaba. No obstante, antes de adentrarnos en las características formales del pintor que nos ocupa, debemos hacernos una serie de cuestiones fundamentales: ¿Cómo se comportaba esa alta sociedad de la Bélle Epoque parisina y europea? Y, sobre todo, ¿qué lugar ocupa el retrato dentro de ese entramado de pautas sociales?

Retrato de Madame Charles Max, Giovanni Boldini, 1896.

Retrato de Madame Charles Max, Giovanni Boldini, 1896.

Hablamos de un momento en el que los valores burgueses dominan por completo el panorama de las relaciones sociales. Lo más importante en la vida era, ante todo, guardar las apariencias. Había que dar ejemplo de una moralidad intachable, aunque en muchos casos no se respetara de puertas para adentro, como terminó ocurriendo en la sociedad victoriana. En este sentido el retrato se va a convertir en el mejor medio por el cual plasmar esas apariencias creadas; todos los miembros de la alta sociedad van a querer ver sus retratos colgando de sus opulentos salones.

Retrato de la princesa Marthe-Lucile Bibesco, Giovanni Boldini, 1911.

Retrato de la princesa Marthe-Lucile Bibesco, Giovanni Boldini, 1911.

Boldini fue consciente del importante papel que el retrato jugaba en la sociedad de su tiempo y supo ver las posibilidades de éxito que podía ofrecerle. La elegancia estilizada de sus retratos hace de éstos auténticas bellezas. Usó una pincelada suelta siguiendo la moda del momento, y otorgó una nueva frescura a la manera de retratar, con posados refinados pero desenvueltos a la vez. Su estilo se depuró con el tiempo, especialmente desde los últimos años de la primera década del siglo XX. Como buen retratista no pierde nunca el interés por el detalle, siendo el propio pintor quién muchas veces elegía el vestuario de la persona retratada. 

Entre las personalidades más destacadas que posaron para Giovanni Boldini encontramos a grandes nombres como el gran compositor italiano Giuseppe Verdi, la bailarina y musa de artistas Cléo de Mérode e incluso a personajes de la más distinguida nobleza como la infanta Eulalia de España, cuarta hija de Isabel II de España y tía del rey Alfonso XIII. El pintor italiano supo bien cómo captar la personalidad de cada retratado, fruto de una intensa actividad de observación. Así nos lo reflejan estas bellas palabras de la ya mencionada Cléo de Mérode:

La dama de Biarritz (Mademoiselle Gillespie), Giovanni Boldini, 1912.

La dama de Biarritz (Mademoiselle Gillespie), Giovanni Boldini, 1912.

“Yo he posado para muchos pintores (…), pero nunca vi a nadie trabajar como Boldini. Él me miraba un segundo e inmediatamente después se volvía hacia la tela y daba una pincelada de color: a cada ojeada le correspondía una pincelada; sin dejar de hablar, el artista pintaba, no paraba de pintar, con vivacidad y una precisión increíbles, y el lienzo se cubría rápidamente […] El retrato era ejecutado con rapidez, con la figura más esbozada que detallada, pero sin duda era yo o, al menos, un aspecto de mí, como si me hubiera pintado por sorpresa en un momento de descanso”.

Retrato de Cléo de Mérode, Giovanni Boldini, 1901.

Retrato de Cléo de Mérode, Giovanni Boldini, 1901.

Sin duda, el retrato que realizó a Cléo de Mérode en 1901 refleja bien el estilo maduro y depurado del pintor, quien omite de manera deliberada la descripción del entorno para centrarse plenamente en la captación de la psicología de la modelo. Sin embargo, pese a la belleza de sus retratos Boldini contó con no pocos detractores que acusaban su obra de comercial y convencional. Es cierto que mantuvo a lo largo de toda su carrera un estilo bastante homogéno, pero supo dotar al retrato decimonónico de una modernidad gracias a la cual hoy día es considerado como uno de los mejores pintores de su generación.

Vía| VVAA, “Retratos de la Belle Époque” [catálogo de exposición], Valencia: Consorcio de Museos de la Comunidad Valenciana; Barcelona : Fundación “la Caixa” ; [Madrid] : El Viso, D.L, 2011; MAURIÈS, PATRICK, “Boldini“, Milán: Franco Maria Ricci, 1989; VVAA, “Boldini e gli italiani a Parigi“, Milán: Silvana Editoriale, 2009; LUJÁN, NESTOR (dir), CABOT, J.T. (coord), “La Belle Époque“, Revista Historia y Vida, nº Exrtra 46, 1987.

Imagen| Retrato de Lady Decies, Retrato de Madame Howard Johnston, Retrato de Madame Charles Max, Retrato de la princesa Marthe-Lucile Bibesco, La dama de Biarritz, Retrato de Cléo de Mérode

En QAH| John Singer Sargent y su influencia en la pintura de SorollaToulouse-Lautrec, un cronista social¿Quiénes fueron y qué hicieron los impresionistas?

RELACIONADOS