Patrimonio 


Gian Lorenzo Bernini (II): los grandes encargos Borghese

Dejábamos el artículo anterior sobre la vida de Gian Lorenzo Bernini en el año 1619. Con 21 años, Bernini ya llevaba diez a sus espaldas conociendo el oficio de escultor, participando primero en los encargos de su padre y comenzando su carrera en solitario, la cual arrancaría con una serie de obras en las que desplegó su inmenso talento para quien sería el primero de sus grandes mecenas, Scipione Caffarelli Borghese.

Busto del cardenal Scipione Borghese. G.L. Bernini, 1632

Busto del cardenal Scipione Borghese, ca.1632

La fortuna de la familia Borghese había cambiado en 1605, cuando subió al solio pontificio Paulo V, cuyo nombre seglar era Camillo Borghese. Tener un familiar encabezando la cristiandad repercutía sin duda en el honor, pero mucho más aún en las finanzas familiares. Como rezaba una coplilla popular, «Dopo i Carafa, i Medici e i Farnese, or si deve arricchir casa Borghese» (Tras los Carafa, los Médicis y los Farnese, ahora tocaba enriquecerse a los Borghese). Scipione era el sobrino predilecto del Papa y rápidamente consiguió el cargo de cardenal. Entre 1613 y 1616 construyó su residencia en la Villa Borghese, hoy visitable como Galería Borghese, para almacenar su exquisita colección de arte. Siendo tan sensible a lo artístico, Scipione intuyó en el joven Gian Lorenzo la genialidad latente. Un tema extraído de la literatura clásica sería el primer encargo, comenzado en 1619: Eneas, Anquises y Ascanio huyendo de Troya. El reto es complicado pero Bernini sale airoso de él, si bien aún es palpable cierto manierismo heredado del padre, sobre todo en la forma serpentinata o en espiral que domina al grupo. Sin embargo, el trabajo de las superficies y el vigor que desprende empiezan a revelarnos las cotas sublimes que alcanzará próximamente.

El rapto de Proserpina, detalle, ca.1621-1622.

El rapto de Proserpina, ca.1621-1622

El siguiente encargo es nada menos que El rapto de Proserpina, otro episodio extraído de la mitología, realizado entre 1621 y 1622. Plutón, dios del Infierno, levanta por los aires a Proserpina, tal es la violencia del rapto para llevarla al Averno. Si decimos que el mármol se torna carne en esta escultura no pecamos de exageración. Bernini consigue los personajes más carnales en la historia de la escultura: la fuerza muscular de Plutón, expresada en su cuerpo potente, se contrapone a la emoción y el drama que nos transmite la doncella, que intenta apartarlo luchando, con un grito congelado en la boca, mientras las lágrimas caen por sus mejillas. La meticulosidad lleva a Bernini a que los dedos del dios se hinguen sin reparo en la suave carne de Proserpina. Virtuosismo puro.

Pero mientras Bernini esculpe este capolavoro, una tormenta asolaba su ánimo. En 1621 había fallecido Paulo V, lo cual suponía la perdida de preeminencia de los Borghese. Ser artista en la Roma de la Edad Moderna era ante todo ser muy consecuente con tus relaciones. Estar ligado a un nombre podía enterrarte si su enemigo se alzaba con el poder, algo que se cumplía en este caso, pues el sobrino del nuevo Papa Gregorio XV, de la familia Ludovisi, no soportaba a Scipione. Pero pronto acabaría la tensión: en 1623 fallece el pontífice tras apenas dos años de Papado y será Maffeo Barberini quien herede el testigo, bajo el nombre de Urbano VIII, que se convertirá en otro de los grandes mecenas de Gian Lorenzo.

David, ca.1623-24. Detalle. Galería Borghese.

David, detalle, ca.1623-1624

En este momento llegan los otros dos encargos que continúan el célebre conjunto Borghese. Temporalmente, llega primero Apolo y Dafne, iniciado en 1622, pero que no concluirá hasta 1625. En 1623 iniciaría su David, que tardó un año en esculpir. El héroe bíblico aparece tensando la honda, haciendo fuerza con todo su cuerpo para ejecutar el ataque que acabará con su enemigo. Toda la tensión se plasma en el rostro, magnífico en su concepción. Y, casualidades de la vida, dicen que el héroe esconde un autorretrato del propio Bernini. Y que, además, era nada menos que Maffeo Barberini, futuro Urbano VIII, quien le ayudó sosteniéndole un mientras esculpía. ‘Se non è vero, è ben trovato’ (‘Si no es verdad, al menos es una historia bonita’, como afirma la expresión).

En Apolo y Dafne serán Las metamorfosis de Ovidio las que provean la historia. La ninfa, aterrada por el frenesí de Apolo, huye del Dios, que la persigue; en el mismo momento en que la toca, Dafne se convierte en laurel. Si con el grupo de Proserpina había alcanzado la carnalidad más elevada, con Dafne podríamos decir que llega la descorporización. La corteza rugosa cubre la piel de mármol nacarado; los cabellos ensortijados tornan en finas hojas de laurel; los dedos se estilizan al extremo para convertirse en ramas y raíces. Bernini aúna dos momentos clave de la leyenda de Ovidio en una sola escultura: persecución y transformación coexisten en un gran alarde de composición. Desde que se expuso en Roma en 1625, hasta los detractores de Bernini supieron entonces que estaban ante una obra maestra de la escultura.

De izquierda a derecha: Apolo y Dafne, ca.1622-1625. Detalle del pie. Detalle de los cuerpos. Galería Borghese.

De izquierda a derecha: Apolo y Dafne, ca.1622-1625

Urbano VIII advirtió, como Scipione Borghese, el genio de Bernini cuando lo tuvo delante. Con los Barberini controlando Roma el artista vivió una edad dorada en la que comenzó a llamársele ‘el Miguel Ángel del nuevo siglo’, algo espoleado por el propio Papa, que se veía así comparado con Julio II, el gran Papa del Renacimiento y promotor de grandes obras inmortales, como los frescos de la Capilla Sixtina. Como Miguel Ángel, Bernini pronto comenzó a simultanear la escultura con la pintura y el diseño arquitectónico, llegando a ser el gran artista total del Barroco al que hoy honramos.

 

Vía| PINTON, Daniele. Bernini. I percorsi dell’arte, ATS Editrice, Roma, 2009. WITTKOWER, Rudolf. Arte y arquitectura en Italia 1600-1750, Cátedra, Madrid, 2010 (10ª edición)

Más información| KARSTEN, Arne. Bernini. Il creatore della Roma Barocca, Salerno Editrice, Roma, 2007.

Imagen| Scipione BorgheseRapto de Proserpina (detalle), David (detalle), Apolo y Dafne, Apolo y Dafne (detalle)Rapto de Proserpina (imagen destacada), todas ellas en la Galería Borghese de Roma.

En QAH| Serie G.L.Bernini: I. Los primeros añosIII. Su enemistad con Borromini, IV. El ocaso del Papado Barberini, V. Una madurez de dificultades y éxitos, VI. De San Pedro a la gloria

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