Economía y Empresa 


Gestión del Mantenimiento (2): Implantación de un sistema de Mantenimiento Preventivo

taller_mantenimiento-650x397En el artículo anterior titulado “Gestión del Mantenimiento (1): Tipos de mantenimiento” se indicó que existen tres tipos básicos de mantenimiento: correctivo, preventivo y predictivo. Lo primero que hay que saber para realizar una correcta implantación de un sistema de mantenimiento es que es escalonada, es decir, primero hay que conseguir un correcto mantenimiento correctivo para pasar a aplicar técnicas de mantenimiento preventivas y, por último, buscar un mantenimiento predictivo eficaz.

Para una correcta implantación del un sistema de mantenimiento preventivo, es fundamental saber qué hay que mantener. Para ello se realiza un listado con los equipos a mantener, con codificación única para evitar confusiones entre ellos. Puede parecer una perogrullada, pero muchas veces estas listas no existen o no están actualizadas y algunos equipos no se tienen en cuenta. No sólo hay que listar la maquinaría propia de producción, habrá que añadir también equipos de aire acondicionado, calderas, iluminación (por zonas, no hace falta que sea lámpara a lámpara), aseos, mobiliario…

Por otro lado, es conveniente codificar los tipos de averías, las tareas de mantenimiento y los repuestos utilizados. De esta forma, se podrá realizar un estudio posterior con los datos históricos.

Tras un tiempo realizando mantenimiento correctivo, el siguiente paso es estudiar las acciones de mantenimiento realizadas y “planificar” el mantenimiento preventivo sistemático, definiendo el tiempo entre las acciones planificadas. Por ejemplo, en algunas empresas se realiza un cambio preventivo de bombillas cada cierto tiempo, sustituyendo todas las bombillas de alguna zona. El tiempo entre las sustituciones se obtiene de la experiencia obtenida de las acciones de mantenimiento correctivo. Otro ejemplo es el cambio de aceite y filtros realizado en máquinas (incluido el coche).

Tras la implantación del sistema de mantenimiento preventivo sistemático, se puede comenzar a “monitorizar” algunas propiedades (físicas o químicas) cuyas variaciones nos indiquen la necesidad de la realización de alguna acción de mantenimiento. Siguiendo con los ejemplos anteriores, podríamos monitorizar la luminosidad que aportan las bombillas y sustituirlas cuando fuese menor de un porcentaje determinado de la luminosidad nominal. O en el caso del aceite, cuando la fluidez o densidad fuese mayor de lo deseado.

Siguiendo todos estos pasos, ya tendríamos implantado nuestro sistema de mantenimiento preventivo. Ahora te toca a tí.

Vía| Fuente Propia

Imagen| Taller

EnQAH|Gestión del Mantenimiento (1): Tipos de mantenimiento

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