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Generación distribuida: El poder del consumidor

La forma en que la energía se produce, se consume y se distribuye está cambiando drásticamente. En el futuro, el consumidor estará más en el centro del sistema energético, por la completa transparencia de la información. El consumidor será libre para elegir las fuentes de las que desea extraer su energía en tiempo real, basándose en sus propias prioridades definidas en función del coste, la sostenibilidad o la conveniencia.

En este sentido, la generación distribuida o generación descentralizada supone uno de los mayores retos de futuro de la energía eléctrica y por ende, para las Utilities.

A priori, parece amenazante para estas empresas, el hecho de que los propios consumidores puedan generar energía por medio de muchas pequeñas fuentes de energía en lugares lo más próximos posibles a las cargas. Y es que las ventajas de la generación distribuida son numerosas y los costes que lleva aparejados son cada vez menores (por ejemplo, en Alemania, los precios de los módulos fotovoltaicos en el techo -10-100 kWp- se han reducido en un 75% desde 2005 a 2016).

Una de las ventajas, es que reduce la cantidad de energía que se pierde en la red de transporte de energía eléctrica ya que la electricidad se genera muy cerca de donde se consume, lo que hace que también se reduzca el tamaño y número de las líneas eléctricas que deben construirse y mantenerse en óptimas condiciones.

Además, ayuda a la conservación del medio ambiente al utilizar fuentes de energía renovables (ya sea fotovoltaica, eólica, vehículos eléctricos, cogeneración, microturbinas…). Por ejemplo, el 17% de los hogares de Australia contaba en 2016 con sistemas de energía solar fotovoltaica (<10 kW) alrededor de 1,5 millones de unidades.

Hay que aprovechar la energia limpia generada en casa

Por otra parte, reduce las pérdidas y descongestiona los sistemas de transporte de energía ya que la cadena de valor ya no se centra tanto en el transporte de la energía, sino que las partes importantes pasan a ser el consumidor (ahora generador y consumidor) y el distribuidor (ahora no solo distribuye lo que proviene de las compañías generadoras, sino lo que el consumidor aporta a la red, lo que hace que la tarea sea mucho más compleja).

Ayuda al suministro de energía en periodos de gran demanda. No obstante, aumenta la complejidad de gestión de la red, ya que ahora la demanda de electricidad a la red es menor (por la autogeneración que aporta energía a la red), pero la energía que se irá aportando a la red no es fácilmente predecible (por ejemplo, la que procede de paneles fotovoltaicos, sujeta a que factores tan aleatorios como que salga el sol). Además, esa aportación de energía se da en aquellos tramos horarios en los que la demanda ya está cubierta (por ejemplo, durante el día, cuando hace sol) y por eso son varios los que discuten la eficiencia de este sistema (vean el gráfico “Duck Curve” de California), aunque la discusión terminará con las tecnologías de almacenamiento de energía (la energía podrá ser aportada a la red en cualquier momento).

Por todas estas razones, las Utilities no pueden mirar para otro lado y “pasar del tema”. Por ello, tal y como vemos en California (referente en temas energéticos), las Utilities están dedicando 1/3 de su inversión a la gestión de energía realizada directamente por el consumidor. ¿Por qué eligen este camino? Porque es el consumidor quien manda y quien ha decidido plantar cara, cada vez son más las personas concienciadas sobre el tema del medio ambiente, y cada vez son más las personas que se cuestionan el incremento de las tarifas eléctricas.

 

Vía|Elaboración propia

Más Información| ElectroindustriaEl periódico de la energía

Imagen| YouTube

En QAH|Potencia y energía eléctrica en España, ¿Construyes o destruyes energía?

 

 

 

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