Salud y Deporte 


Fútbol base (II): Padres-entrenadores

No cabe duda de que los padres juegan un papel fundamental en esta primera etapa de formación en la que los niños entran en contacto con la práctica deportiva. No obstante, viene siendo cada vez más habitual observar en los campos de fútbol a padres que se olvidan de que sus hijos ya tienen un entrenador. Son numerosos los padres y madres que acompañan a sus hijos a los partidos, las competiciones o incluso a los entrenamientos, llegando en muchas ocasiones a ser partícipes y protagonistas de lo que en un principio se trata de una mera actividad lúdica, saludable y formativa para el niño. Este tipo de padres suelen sentarse en la grada a observar, dar directrices y dirigir a los niños ejerciendo como auténticos entrenadores. Pero, ¿están los padres realmente capacitados para ser entrenadores de sus hijos?

Padre-entrenador

Padre-entrenador

El síndrome del padre-entrenador puede acabar repercutiendo muy negativamente en el proceso de aprendizaje del niño. El padre-entrenador grita y dirige desde la banda, corrige a su hijo y a sus compañeros, le recrimina sus errores en el camino de vuelta a casa o contradice las indicaciones del entrenador. Este tipo de comportamiento puede generar confusión en el niño y deshacer el trabajo que el entrenador pretende llevar a cabo con sus jugadores durante la temporada. El niño, en lugar de sentirse animado, se siente valorado y evaluado, y relaciona el final de un partido con una reprimenda por parte del padre. Esta presión añadida le produce nerviosismo y repercute en su autoestima.

Según Patricia Ramírez (2013), experta en psicología deportiva, el objetivo no debe ser que nuestro hijo rinda en el campo, sino que disfrute, se relacione con los demás y se lo pase bien a través de una práctica deportiva saludable. El resultado será totalmente intrascendente en etapas de formación. De acuerdo con Giménez y Saénz-López (2000), el objetivo principal en la etapa de iniciación deportiva debe ser acercar lo máximo posible el deporte al niño en un contexto dinámico, participativo y lúdico, mejorando la condición física y la salud de los jugadores, promoviendo valores educativos como la socialización y fomentando hábitos de práctica de actividad física; además de que se aprendan los contenidos táctico-técnicos y las reglas básicas del deporte en cuestión.

Decálogo del padre-entrendor (Ramírez, 2013)

  1. Tú no eres el entrenador.
  2. Tú eres el padre: no des directrices, da apoyo.
  3. Recuerda el motivo por el que tu hijo hace deporte.
  4. Deja que tu hijo decida. Tener talento no te obliga a nada.
  5. No presiones ni des gritos.
  6. Nunca hables mal de los compañeros.
  7. Controla tus emociones.
  8. No desacredites a su entrenador.
  9. Respeta al entrenador, al árbitro y al equipo contrario.
  10. Anima siempre a tu hijo independientemente del resultado.
Si quiere un campeón en la familia, entrénese...mientras tanto, deje que su hijo juegue feliz!

Si quiere un campeón en la familia, entrénese…mientras tanto, deje que su hijo juegue feliz!

Resulta incuestionable la importancia que tienen los padres en el proceso educativo de sus hijos y en la formación de las características personales del niño deportista en esta etapa (Romero, Garrido y Zalagaz, 2009). No debemos olvidar que la familia es el primer agente educativo y socializador del niño, por lo que también es necesario tener en cuenta su influencia en el contexto deportivo de éste. Por tanto, en la búsqueda de una educación integral adecuada en dicho contexto, es imprescindible la implicación y la participación de los padres, así como la relación con sus hijos.

Sin embargo, esta implicación y participación no deben sobrepasar ciertos límites. Por ello, es necesario recordar a los padres que no son los entrenadores de sus hijos y que deben dejar que los propios entrenadores realicen su trabajo. En lugar de preguntar por el resultado o de enumerar los errores cometidos por el niño durante el partido, debemos reforzar aquello que el niño hace bien, valorar su esfuerzo, felicitarlo por su participación y animarlo a que siga disfrutando con la práctica de su deporte favorito. La única pregunta que tiene que hacer un padre después de un partido debe ser tan simple como contundente: ¿Cómo te lo has pasado?

Vía| Planeta ACB

Más información| Romero, S., Garrido, M., Salagaz, M. (2009). El comportamiento de los padres en el deporte. Retos: nuevas tendencias en educación física, deporte y recreación, ISSN 1579-1726, Nº. 15, págs. 29-34., Giménez, F. J. (2000). Fundamentos básicos de la iniciación deportiva en la escuela. Sevilla: Wanceulen.

Imagen| Padres-entrenadores, Campeones

En QAH| Fútbol base (I): ¿Qué estamos haciendo mal?¿Padres entrenadores o padres espectadores?

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