Salud y Deporte 


Fútbol base (I): ¿Qué estamos haciendo mal?

Hoy en día el fútbol se ha convertido en un fenómeno de masas sociales que está muy presente en nuestras vidas: en la calle, la televisión, la prensa… El denominado comúnmente en España como Deporte Rey es practicado por millones de niños de todas las nacionalidades del mundo; niños que sueñan con seguir los pasos de sus ídolos y con poder jugar algún día en algunos de los mejores clubes del panorama mundial. Cada vez son más los chiquillos, animados por sus padres en muchas ocasiones, los que deciden apuntarse a una escuela deportiva y formar parte de un equipo de fútbol. Pero, ¿están realmente capacitados los entrenadores y los padres para afrontar esta nueva etapa?

¿Qué estamos haciendo mal?

¿Qué estamos haciendo mal?

Antes que nada, debemos tener en cuenta que la edad de la iniciación deportiva debe girar en torno a los 8-9 años. Tradicionalmente, se ha tratado/entrenado al niño como si de un adulto se tratase, primando en la gran mayoría de los entrenamientos contenidos tales como la preparación física y la técnica individual. En la actualidad, muchos profesionales del deporte apuestan por un entrenamiento integral en el que no sólo deben tratarse aspectos relativos a la preparación física o a la técnica individual, sino que además deben tenerse en cuenta otros contenidos como la educación en valores, la preparación psicológica y/o contenidos técnico-tácticos individuales y colectivos en situaciones reales de juego.

Sin embargo, muchos entrenadores siguen cayendo en el error de considerar a los niños “pequeños adultos” a los que se puede enseñar y tratar de la misma forma. Probablemente este tipo de entrenadores carezcan de formación suficiente y desconozcan que los niños en estas edades no han terminado de formarse ni física, ni intelectual, ni afectivamente (Giménez, 2000). Debemos tener en cuenta que el entrenamiento con una categoría benjamín será diferente al entrenamiento con una categoría alevín, que a su vez diferirá de lo que se trabaje con una categoría infantil o cadete. Por tanto, todos los contenidos serán tratados de forma distinta en función de la edad/ categoría con la que trabajemos. El entrenador debe ser capaz de adaptar los objetivos, las actividades y la metodología y saber motivar conociendo los intereses de los seres humanos en cada periodo evolutivo.

Según Saénz-López (2000), a todos los educadores en las categorías inferiores nos resulta mucho más fácil enseñar a ganar que enseñar a jugar porque no perdemos tiempo en hacer asimilar a los niños conceptos nuevos, sino que repetimos acciones conocidas, reduciendo la formación del deportista. Nos obsesionamos con el resultado y con elementos que pueden determinar una victoria. Según este autor, desde benjamines hasta cadetes, para enseñarles bien es necesario olvidarse de los triunfos y estar dispuesto a correr riesgos tácticos, aunque el equipo contrario termine goleando.

Es también común observar como muchos entrenadores dejan sin jugar a sus jugadores menos dotados en partidos de competición, con lo que lógicamente, las diferencias se van acrecentando cada vez más. En la etapa de iniciación deportiva debe primar la igualdad de oportunidades, por lo que todos los niños tienen el derecho de formarse y de participar en igualdad de condiciones. Además, ¿quién es capaz de asegurar cómo va a ser la evolución de un determinado jugador en el futuro?

Rivalidad Madrid-Barça

Rivalidad Madrid-Barça

¿Por qué hemos llegado a esta situación?

Desde mi punto de vista, los medios de comunicación social, especialmente aquellos espacios “deportivos” dedicados única y exclusivamente a promocionar la rivalidad entre los dos clubes más mediáticos de España; la escasa formación, en muchos casos, del entrenador/ educador deportivo; la desinformación de los padres que acuden a las escuelas deportivas con sus hijos a verlos entrenar o a ver los partidos de competición (desinformación derivada en ocasiones por la creencia de que el haber jugado al fútbol federado te otorga el suficiente conocimiento para saberlo todo sobre fútbol); y la codicia de algunas federaciones deportivas que exigen poco más de mil euros y unos meses de formación para conceder un título y poder entrenar a niños, sin tener en cuenta que para trabajar con éstos se debería exigir algo más (por no decir mucho más); todo ello, está contribuyendo a un progresivo deterioro del fútbol base en nuestro país.

¿Qué podemos hacer para revertir esta situación?

 

Vía| Saénz-López, P. (2000). Iniciación al fútbol. Cádiz. Wanceulen.

Más información| Giménez, F.J. (2000). Fundamentos básicos de la iniciación deportiva en la escuela. Sevilla. Wanceulen.

Imagen| ¿Qué estamos haciendo mal?, Rivalidad Madrid-Barça

En QAH| La educación del futbolista profesional (I): la visión de un ex directivo, La educación del futbolista profesional (II)Niños deportistas, ¿se debe ganar a toda costa?, El valor de la educación¿Qué hay detrás de los cracks del Mundial Brasil ’14?

 

 

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