ENTRAR
Qué Aprendemos Hoy

¿Fue siempre blanco el Partenón de Atenas?

Bookmark and Share

Lado menor del Sarcófago de Alejandro. Lucha entre Griegos y Persas. Reconstrucción pictórica en la parte superior.

Cuando oímos “templo griego” o “busto romano” todavía pensamos en obras blancas de un claro mármol pulido. La exposición “Colores Arcaicos que se ha inaugurado recientemente en el Museo de la Acrópolis de Atenas explora, sin embargo, lo contrario: que el color era protagonista de la imagen de las esculturas y arquitecturas de la Antigüedad.

Los hallazgos escultóricos de principios de la Edad Moderna y, finalmente, la teoría purista de J. J. Winckelmann, precursor de la Historia del Arte Antiguo, canonizaron la imagen blanca de la escultura clásica. A comienzos del s. XIX, sin embargo, voces como la de Antoine Chrysostóme Quatrèmere de Quincy comenzaron a proponer, a raíz del estudio de los textos clásicos y de los propios restos arqueológicos, una visión de las esculturas totalmente distinta protagonizada por el color.

En las numerosas esculturas que emergían de las excavaciones de la Acrópolis de Atenas se observaron cuidadosamente los restos de color, pensándose que el rojo y el azul habían protagonizado, junto con el blanco, la policromía escultórica. Hoy se sabe, sin embargo, que esos son sólo los dos pigmentos que mejor se han conservado pero no los únicos que eran utilizados por los artistas.

Reconstrucción del frontón occidental del Templo de Afaia en Egina.

En la actualidad se usan técnicas tan avanzadas como la microscopia, la luz rasante, la fluorescencia UV y la reflexión UV, para analizar los pigmentos y su efecto sobre la piedra, lo que permite saber con mayor exactitud el color original de las esculturas griegas y romanas.

Todo ello ha permitido a los expertos llegar a varias conclusiones: 1) que lo más común en la antigüedad era convivir con esculturas totalmente policromadas; 2) que esa policromía se fue desarrollando para lograr un mayor naturalismo que hiciera más reales las obras escultóricas –tal y como pasó en la escultura española desde la Edad Media al siglo XVII–; 3) que era frecuente que los grandes pintores policromaran las obras de los escultores de mayor renombre –como se sabe que hacía Nicias con las esculturas de Praxíteles–; 4) que no sólo estaban policromadas las esculturas sino también las decoraciones arquitectónicas, desechándose la imagen del ideal templo blanco.

Hoy en día las buenas reproducciones en yeso y las reconstrucciones en 3D intentan difundir esta idea y dejar claro que, pese a todo, el color protagonizaba el día a día de griegos y romanos. Una buena iniciativa para entenderlo fue la exposición “El Color de los Dioses” del Museo Arqueológico Regional de Madrid, en Alcalá de Henares:

 

 

Vía|  BRINKMANN, Vinzenz y BENDALA, Manuel (Coord.). El Color de los Dioses. Catálogo de Exposición, Madrid, 2009., “Archaic Colors”, The Acropolis Museum.

Imagen|  Templo de Afaia: ArcheoPop, Sarcófago de Alejandro: Ideas en Positivo.

Comparte

  • Facebook
  • Twitter
  • Delicious
  • LinkedIn
  • StumbleUpon
  • Add to favorites
  • Email
  • RSS
Pablo Aparicio Resco Posted by on Aug 11 2012. Filed under Cultura y Sociedad, Historia.





  • D. Javier

    El artículo me parece muy interesante pero y sin ánimo de ofender, ¿estas son las cosas útiles y rentables para las que la arqueología quieren dinero? Es muy curioso pero creo que la inversión nunca llegará a ser rentable si los estudios que se hacen son para llegar a estas conclusiones… ¿Qué opinas?
    Saludos!

  • http://www.facebook.com/aparicioresco Pablo Aparicio Resco

    Saludos Javier,

    Es comprensible y me alegro de tu pregunta. Muchas veces es más difícil responder a vuestras dudas que escribir los propios artículos, la verdad, pero también mucho más gratificante. A ello voy.

    La Arqueología es el estudio del pasado en base, fundamentalmente, a los restos físicos que de él han llegado hasta nosotros. Gracias a la comparación reflexiva entre estos y otros tipos de restos -escritos y artísticos, fundamentalmente- se busca la reconstrucción más fiel de nuestro pasado.

    El descubrimiento del color en la Antigüedad, en el que cada vez se está profundizando más, está permitiendo que cambiemos casi por completo nuestra visión del pasado clásico y, con ello, la forma de ser de las sociedades pasadas. Un ejemplo: la construcción dieciochesca de una sociedad griega, tan perfecta, pura e intelectual, tiene uno de sus pilares más importantes en las proporciones y el canon artístico que tradicionalmente estaba ligado a la imagen blanca de las esculturas y templos. Ahora sabemos que no era así y nuestra forma de mirar hacia Atenas ha cambiado radicalmente: la sociedad griega era mucho más humana, imperfecta, sucia.

    No sólo eso. El estudio de los colores en la arquitectura y esculturas griegas nos permite conocer mejor por ejemplo la importancia de una gran industria de la Antigüedad: la de los pigmentos y aglutinantes (huevo, aceites, etc.), que es una de las partes del tejido económico antiguo de la que cada vez se tiene más información.

    Pero observémoslo de otro modo. Imagínate que la infinidad de esculturas de nuestro Renacimiento y Barroco -véase las obras de Berruguete, Gil de Siloé, Gregorio Fernández, Montañés, etc,- nos hubieran llegado blancas, que hubiéramos perdido el gran dramatismo que aporta el color, su crudeza tan realista, su exuberancia pictórica, ¿crees que hubiera sido igual nuestro conocimiento sobre la forma de ser del español de aquella época? ¿Conoceríamos igual que hoy la religiosidad española del siglo XVII? ¿Entenderíamos la importancia de los pintores en la España de la Edad Moderna? De ninguna forma.

    La decoración y el arte del que una sociedad se rodea son capaces de indicarnos muchas cosas de las personas que la formaron -llegando incluso a cambiar la imagen que en nuestra mente tenemos de esas sociedades- y eso siempre interesa a los arqueólogos. Y hay que tener en cuenta que no sólo nos habla de la personalidad de un colectivo humano sino de la iconografía particular de ciertas obras -por ejemplo, en el Sarcófago de Alejandro del que hay foto arriba se han encontrado escenas mitológicas pintadas que sólo se han podido ver gracias a las nuevas técnicas aplicadas a la obra y que han permitido completar el significado de la misma-.

    Por otro lado, y hablando de dinero contante y sonante, el estudio del color es algo de por sí muy vistoso y espectacular que, como digo, permite hacer reconstrucciones -físicas y a tamaño natural o virtuales en 3D- mucho más logradas y efectistas, intentando siempre conseguir una imagen más realista del pasado. Esto es algo que permite atraer a la gente ajena a la Historia, el Arte y la Arqueología, que hace más accesibles y apetecibles las exposiciones y las visitas a yacimientos.

    En definitiva, el estudio de la importancia del color en la Antigüedad no sólo nos ayuda enormemente a conocer de forma mucho más certera las sociedades del pasado sino que ha permitido llegar con mayor facilidad a la sociedad del presente y atraerla a la cultura. Como ves, todo son beneficios.

    Espero haber aclarado tus dudas,

    Un saludo,

    Pablo Aparicio Resco
    @ArcheoPablo

  • Israel

    Excelente tu comentario Pablo. La información que aportan los pequeños detalles es como dices muy valiosa, estoy de acuerdo en que es fundamental conocer nuestro pasado detalladamente. ¿En qué otras áreas está dando pasos firmes la arqueología?

  • http://www.facebook.com/aparicioresco Pablo Aparicio Resco

    Estoy de acuerdo, Israel, los pequeños detalles son importantes, así como recoger todos los datos que podamos durante las excavaciones arqueológicas y las investigaciones. Eso sí, debemos tener claro que esos datos deben llevarnos a interpretaciones e hipótesis, si se quedan cogiendo polvo dentro de los archivos de los museos e instituciones no sirven para nada.

    La Arqueología avanza despacio. Sus últimos logros, los más punteros, tienen que ver sobre todo con las nuevas tecnologías y las posibilidades que estas aportan. El uso de nuevos sistemas de informáticos y tecnológicos permiten observar mucho más allá y recoger datos de forma no destructiva.
    Por ejemplo, se pueden realizar prospecciones con sistemas sísmicos, térmicos, etc., que nos muestran las estructuras que hay bajo estratos de tierra. Podemos también estudiar los restos biológicos -semillas, maderas, huesos, etc.- con mucha más precisión y recabando de ellos mucha más información como edad, enfermedades, especies, etc., de forma muy precisa.
    Otro de los campos en los que se está avanzando es el de la Arqueología Pública, es decir, las iniciativas para conectar al público y a la gente de la calle con la Arqueología, no solo con los resultados de los estudios sino con el propio trabajo de los arqueólogos. Ejemplos de ello son las “retrasmisiones” en directo de varias excavaciones por plataformas como Facebook y Twitter; los vídeos y reconstrucciones divulgativas; etc.

CONOCE AL REDACTOR

Pablo Aparicio Resco

Pablo Aparicio Resco
Log in |