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Friedrich y el abismo

Si hay una obra que pueda erigirse en símbolo del paisaje romántico y de la actitud del pintor decimonónico ante la grandeza de la Naturaleza, esa es El caminante ante el mar de nubes (1818), de Caspar David Friedrich. El descubrimiento, por parte de artistas franceses y alemanes, de que los paisajes de Italia no son los únicos dignos de aparecer en su obra, y la influencia de jóvenes poetas de la época, como Novalis, que plantean una nueva y grandiosa visión de del entorno, dejan huella en este lienzo que, a día de hoy, continúa siendo un enigma.

El caminante ante el mar de nubes (Caspar David Friedrich, 1818)

La aparición del concepto de lo sublime, que Kant pone por escrito a finales del siglo XVIII, además de una concepción del paisaje que se aleja de lo académico y el auge de los nacionalismos propician la aparición de escenas paisajísticas en el que el hombre aparece empequeñecido, poseído por la Naturaleza. Pronto se abandonan las panorámicas diurnas en favor de vistas algo más oscuras que prestan especial atención a la inmensidad, a lo telúrico.

En la obra de Friedrich hay un elemento habitual: la presencia de una figura humana, de espaldas y anónima, que permite a uno mismo identificarse con ese hombre desconocido. En el caso del caminante sobre el acantilado, se ha dicho que podría tratarse de cierto aristócrata alemán fallecido, aunque esta hipótesis es imposible de corroborar. Otras interpretaciones relacionan la figura con la poesía filosófica de autores de la época, como el ya mencionado Novalis, que hablan del paisaje en un sentido metafísico, inmaterial. También hay teorías que afirman que la obra es una clara alegoría del triunfo de la fe sobre lo terrenal.

En todo caso, todo ello podría ser cierto y, a la vez, nada de lo anterior. Es indudable que Friedrich reviste sus lienzos de una pátina de religiosidad que se observa en lo pequeño del hombre ante la grandeza de la obra de Dios. El pintor alemán gusta de representar la Naturaleza como algo vivido y sentido que parte de sus propios paseos, nunca de descripciones o imágenes. Este apasionamiento romántico también tiene relación con el surgimiento de los nacionalismos, pues son paisajes que homenajean a la tierra alemana. En otras de sus pinturas hay dólmenes y cruces que aluden a la historia de Alemania.

En su obra, Friedrich no respeta la perspectiva academicista del Renacimiento, que indica que el espacio debe ser continuado, sino que interrumpe los planos para crear esa necesaria sensación de abismo. A esto contribuye su preferencia por los enfoques altos, que permiten que el paisaje acabe quebrado ante esa visión vertiginosa. Además, escapa de una representación totalmente realista, mezclando elementos verosímiles con otros idealizados, evocados por el sentimiento.

Amanecer en las montañas de los gigantes (Caspar David Friedrich, 1810)

Esta violenta relación entre hombre y Naturaleza, en la que ambos se muestran como fuerzas vivas, enfrentadas y aliadas al mismo tiempo, tiene su germen en obra de otros autores alemanes, como el escritor Goethe y el compositor Wagner, cuya música parece atravesar el universo.

A pesar de que El caminante ante el mar de nubes es su obra más emblemática, Friedrich pinta innumerables paisajes que reflejan las directrices mencionadas. En alguno de ellos, como en Amanecer en las montañas de los gigantes (1810), se advierte la presencia de una figura femenina que reconduce al hombre, en este caso atrayéndole hacia el Crucificado.

Otra obra reseñable es El monje junto al mar (1809) que, a pesar de no ser la más conocida, es la que atrajo sobre él la atención de varios poetas románticos. Uno de ellos, Von Kleist, dijo que Friedrich que ”parece que le hubiera cortado a uno los párpados”, pues la ausencia de límites paisajísticos consigue que la contemplación de la obra nunca termine, lo que puede aplicarse a cualquier pintura del alemán.

El monje junto al mar (Caspar David Friedrich, 1809)

Vía| WOLF, Norbert. Caspar David Friedrich: 1774 – 1840. El pintor de la calma. TASCHEN, Madrid, 2003

Más información| Artehistoria

Imagen| El caminante sobre el mar de nubes , Amanecer en las montañas de los gigantes , El monje junto al mar

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