Cultura y Sociedad, Historia 


Franco vs Periodismo (II): La Ley de Prensa e Imprenta de 1966

En la última etapa del régimen de Franco, conocida como los años del desarrollismo, se produce un vertiginoso, aunque desequilibrado, crecimiento económico que transformó la sociedad española haciéndola más crítica con el sistema. Aunque no modificó sus principios esenciales, el régimen adquirió una apariencia más moderna para garantizar su continuidad. En este intento de adaptarse, se realizó la Ley de Prensa e Imprenta de 1966, conocida como la Ley Fraga.

Ley de prensa de 1966

“La Codorniz” fue una revista de humor gráfico que sufrió en repetidas ocasiones la censura durante el Franquismo. En este número se hace una caricatura de Fraga, artífice de la Ley de Prensa de 1966.

Manuel Fraga Iribarne, ministro de Información y Turismo, promovió la aprobación de esta ley, cuya novedad principal fue la suspensión de la censura previa, que fue sustituida por multas y suspensiones de las publicaciones que fueran críticas con el Movimiento. El antecedente legislativo más próximo a esta ley fue la Ley de Prensa realizada durante la Guerra Civil por el bando nacional en 1938, que ya vimos en la anterior publicación.

En esta ley, la libertad de expresión aparece, a diferencia de la ley de 1938, como un derecho de la prensa, pero en realidad debido a que está muy condicionada, la libertad al final no se daba. Así por ejemplo, la libertad de expresión suponía una serie de limitaciones como el respeto a la verdad y a la moral (que no contradijeran los principios del Movimiento), debía garantizar la seguridad del Estado y la seguridad pública, garantizar la estabilidad exterior, respeto a las instituciones y personas y a la defensa nacional, entre otros.

Otra diferencia con respecto a la ley de 1938 es que en esta se establece la libertad de empresa y la libertad para nombrar director, aunque se imponen límites, como en el caso anterior: ser español, hallarse en los plenos derechos políticos, residir en el lugar donde se encuentre la sede, ser periodista; y no lo podrán ser los que hayan sido sancionados por la deontología profesional o hayan cometido delitos.

Se crea el Instituto Oficial del Periodista. Aquel que quería dedicarse a esta profesión debía registrarse, y los que ya lo eran debían cumplir unos principios éticos deontológicos del jurado de ética profesional de este instituto, controlado por funcionarios leales a la Administración franquista.

A esta ley se le pueden sacar varios aspectos negativos a nivel del Derecho de la Información y del Periodismo, como la imposibilidad de dejar reflejadas ideas o propuestas de la oposición política al régimen, pues se impedía la publicación de todo aquello que no compaginara con los principios del Movimiento con sanciones. Pero a la vez esta ley supuso un fuerte avance con respecto a la de 1938 y abrió un camino a la posibilidad de libertad de expresión plena, pues lo que ocurre a partir de esta ley es que las personas que trabajaban en los medios forzaban al límite sus condiciones.

Ejemplos de la aplicación de la Ley de Prensa e Imprenta de 1966 los encontramos en los siguientes casos, como el cierre del “Diario Madrid”  (incluso se dinamitó su edificio), o el secuestro de “ABC” el 21 de julio de 1966, por un artículo de Luis María Anson sobre la sucesión de Franco y la Monarquía. 

 

Vía | Cruz Seoane, María y Dolores Saiz, María: Cuatro siglos de Periodismo en España (2007) Madrid // Sánchez Aranda, J.J y Barrera del Barrio, C. Historia del periodismo español (1992) Barcelona.

Más información| Ley de Prensa e Imprenta de 1966

Imagen | Hellín paso a paso

Para saber más| Artículo de Luis María Anson “La Monarquía de todos”

En QAH| Franco vs Periodismo (I):  La ley de Prensa de 1938

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