Cultura y Sociedad, Historia 


Franco vs Periodismo (I): La Ley de Prensa de 1938

La Ley de Prensa de 1938 se realiza en una situación de tensión producida por la Guerra Civil española. Franco es proclamado Jefe del Gobierno y del Estado y Generalísimo de los ejércitos en octubre de 1936 y desde ese momento inicia un nuevo marco legal paralelo a la República con el objetivo de asentar lo que sería un nuevo Estado con la perspectiva de ganar la guerra. En este proceso se realiza la Ley de Prensa de 1938 que tiene como principal objetivo situar a la prensa al servicio del régimen, lo que supone que los medios de comunicación deben colaborar con el Movimiento. Fue redactada por José Antonio Giménez-Arnau, Director General de Prensa en el Ministerio de Gobernación, dirigido por Serrano Suñer.

Ley de Prensa de 1938

La revista juvenil carlista “Pelayos” se tuvo que unir a finales de 1938 con la revista falangista “Flechas”, con fines propagandísticos.

Con esta ley se instaura la censura previa, que no se suprime de forma parcial hasta la Ley de Prensa de 1966. Así todo escrito que directa o indirectamente tendiese a “mermar el prestigio de la Nación o del Régimen”, que entorpeciese “la labor del Gobierno”, y quienes incurrieran en “desobediencia, resistencia pasiva y, en general, las faltas de desvío a las normas dictadas por los servicios competentes en materia de prensa” serian castigados con la pena que correspondiese en cada caso.

El Estado con esta ley se asegura el control de la prensa. Así regula el número y la extensión de los periódicos, lo que hace que pueda suprimir determinados periódicos y establecer el volumen según interese, así influye en el nombramiento de los directores de los diarios a propuesta de la empresa, que además podían ser cesados por orden del Gobierno. Se establecen las garantías sobre la solvencia del periódico al obligar a todos los periódicos y revistas a declarar los nombres de los financieros de la empresa y a probar su solvencia económica.

Se ordenaba la inserción obligatoria de cuantas informaciones, comentarios, crónicas y fotografías se estimaran pertinentes. Corresponde al Estado, según esta ley, la reglamentación de la profesión periodística. El Estado puede proponer y obligar a tratar los temas deseados o que más convengan, y para una mayor intervención, la ley prevé la creación de un  Registro Oficial de Periodistas con la finalidad de controlar la capacidad y moralidad personal de los periodistas. En ella se establece la obligatoriedad de inscribirse si el periodista deseaba ejercer su profesión.

La Ley de Prensa de 1938 fue útil para conseguir los objetivos que se querían conseguir con ella pero debe quedar claro que se aleja de todos los parámetros del derecho de la información. A nivel histórico se le pueden sacar diversos aspectos negativos como el gran periodo de tiempo  que permaneció vigente, hasta 1966, pues fue realizada para desarrollarse en tiempos de guerra, y debió ser cambiada antes. 

Vía | Terrón Montero, Javier: La prensa de España durante el régimen de Franco (1981) Madrid // Fuentes, Juan Francisco y Fernández Sebastián, Javier: Historia del Periodismo español (1998) Madrid.

Más información| Ley de Prensa de 1938 (Historia Siglo XX)

Imagen | Tebeoesfera

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