Historia 


Francisco Pacheco en Buenos Aires

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Francisco Pacheco, Cristo en la Cruz, ca.1614. Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires

Hoy, 18 de abril de 2014, celebramos el Viernes Santo de la Semana Santa, día en el cual Cristo fue crucificado. A lo largo de la historia, la religión siempre se ha expresado intensamente a través del arte.

Hoy, viajemos directamente en el tiempo al siglo XVII en España, llamado también el Siglo de Oro. Pensar en el arte del siglo XVII en España nos lleva automáticamente a pensar en Diego Velázquez, quien se destacó como el más conocido de todos los tiempos. Velázquez tuvo un maestro y suegro llamado Francisco Pacheco (Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, 1564 y Sevilla, 1644), quien se destacó más por los tratados que escribió sobre arte, que por su pintura. Entre su obra escrita, el tratado Arte de la pintura publicado en 1649 es el más importante. Pacheco demuestra en su obra escrita que le daba gran importancia a la formación humanística del artista. La pintura de Pacheco estuvo marcada por un estilo manierista que mezclaba influencias italianas y flamencas (no olvidemos que Italia y Flandes fueron los focos artísticos más prominentes de Europa a lo largo del Renacimiento), y le daba mucha importancia al dibujo y a la correcta iconografía dictada por el Concilio de Trento (1545-1563).

Saltemos ahora en el tiempo y lugar a Buenos Aires, la capital de la Argentina, en donde está el Museo Nacional de Bellas Artes, fundado en 1895 con la intención de ir albergando una importante colección de arte europeo e internacional a disposición de los argentinos.

Su primer director fue Eduardo Schiaffino (1858-1935), un prolífico artista, historiador y también crítico de arte con un criterio muy definido que contribuyó a la configuración de la cultura en Buenos Aires. En su época se fue formando poco a poco la colección del museo con obras europeas. Dentro de su legado de obras traídas a Buenos Aires para el museo, se encuentra una pintura de Francisco Pacheco traída en 1906. Se trata del Cristo en la Cruz, un óleo sobre tela realizado hacia 1614 que con su fondo oscuro y luz fuertemente dirigida hacia Cristo, nos sitúa en un contexto dramático y teatral muy propio de la pintura naturalista que se hizo característica del arte español.

Si nos adelantamos en el tiempo, no será difícil ver la gran fuerza que tuvo que tener este cuadro en el momento de realizar Velázquez hacia 1632 el cuadro tan impactante del Cristo Crucificado, que actualmente se alberga en el Museo del Prado en Madrid.

Vía| Museo Nacional del Prado; Museo Nacional de Bellas Artes

Imagen| Cristo en la Cruz

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