Historia 


Francisco Franco, Caudillo de España e inventor del puente aéreo

 

Tras el fallido golpe de Mola y Sanjurjo,  en la España penínsular, los territorios bajo control nacional estaban cercados por todas partes. Los republicanos acechaban a los sublevados que, sin el apoyo de las tropas de Marruecos, estaban arrinconados y sin poder de movimiento.

Mientras tanto, en el Rif, Franco miraba al mar y veía a la marina republicana, bloqueando el estrecho de Gibraltar. ¿Cómo cruzarlo?

Legionarios españoles llegados a Sevilla ante el Junker-52 alemán que les ha transportado.

Legionarios españoles llegados a Sevilla ante el Junker-52 alemán que les ha transportado.

Un golpe de suerte adelantó la solución: en los aeródromos de Sevilla y Larache habían aterrizado, llamados por el gobierno republicano desde el Sáhara español, cuatro aviones de transporte. Estos aviones habían respondido a una llamada republicana, pero se vieron, sin querer, en zonas controladas por el bando nacional. Así, Franco ordenó que comenzasen a transportar a los soldados a Cádiz, de diez en diez. El transporte era eficaz, pero era muy lento.

Es en ese momento cuando Franco envía telegramas a sus dos grandes potenciales aliados, la Italia Fascista y la Alemania Nazi. Pero no se queda solo en eso, Franco, que conocía el Rif bastante bien, se entrevistó con un empresario alemán llamado Johannes Bernhadt, que, ¿cómo no? era nazi, y le explicó la situación. Bernhadt vio en las nuevas circumstancias una oportunidad para enriquecerse, a la vez que apoyaba su causa.

El 24 de Julio, Bernhadt, y el líder nazi del Marruecos español aterrizaron en Berlín, y se entrevistaron con Hess, secretario personal de Hitler, que vio la urgencia de la situación y a su vez, organizó un encuentro con Hitler para el día siguiente.

De izquierda a derecha, con gorra de plato, Francisco Arranz Monasterio, jefe de la aviación sublevada en el Protectorado; Johannes Bernhart, con la carta de Franco para Hitler en su mano; Alfred Henke, piloto; alguien no identificado, probablemente un miembro de la tripulación, y, con sombrero y gabardina en la mano, el jefe del partido nazi en Merruecos, Langenheim

De izquierda a derecha, con gorra de plato, Francisco Arranz Monasterio, jefe de la aviación sublevada en el Protectorado; Johannes Bernhart, con la carta de Franco para Hitler en su mano; Alfred Henke, piloto; y, con sombrero y gabardina en la mano, el jefe del partido nazi en Marruecos, Langenheim.

En la ciudad donde Wagner vivió 10 años, en Baviera, la cúpula del partido Nazi estaba de celebración, en el festival anual de Bayreuth viendo la ópera Siegfried, del mismo célebre músico. Tras la cual, aprovechando que estaban todos ahí, Hitler, Goering (Ministro del Aire) y Von Blomberg (Ministro de Guerra), acordaron con el empresario Bernhadt ayudar a la causa nacional en el “conflicto español”.

Es así como se funda la Sociedad Hispano-Marroquí de Transportes S. L.  (en alemán Hispano-Marokkanische Transport-Aktiengesellschaft, o HISMA), una compañía aérea que tenía como objetivo crear inmediatamente un puente aéreo con la Península y apoyar a la causa de Franco más adelante.

Esta compañía incorpora inmediatamente los 20 aviones alemanes JU-52 que estaban esperando ya en Marruecos para tal fin, y 9 Savoia-Marchetti S.M.81 italianos, por cortesía de Benito Mussolini.

Grupo de soldados marroquies de Regulares esperando para ser transportados a la península. Al fondo otro grupo de soldados nativos sube a uno de los Junker 52 facilitados por Hitler a los sublevados.

Grupo de soldados marroquies de Regulares esperando para ser transportados a la Península. Al fondo otro grupo de soldados nativos sube a uno de los Junker 52 facilitados por Hitler a los sublevados.

Tras el apaño incial de 10-15 soldados transportados por trayecto, Franco comienza el verdadero puente aéreo en viajes periódicos y continuos durante los dos meses siguientes. En agosto y septiembre de 1936, en más de 800 vuelos (10 diarios), la HIMSA había transportado a más de 13.000 soldados y más de 500 toneladas en material desde África a la Península. Se trataba de las tropas de élite del bando sublevado, las más importantes, sin ellas en la Península, posiblemente, el resultado de la contienda habría sido diferente.

Desde la impotencia naval del bando sublevado de Franco, no pudiendo realizar un desembarco, se utilizó el primer puente aéreo de la Historia, como chapuza improvisada para transportar al ejército de Marruecos al continente.

Una vez las tropas de la Legión Extranjera y la “Guardia Mora” en la Península, Franco ya estaba contento, había solucionado el problema y permitió que la HISMA pasase a manos directas de Goering, así, el político alemán pudo controlar el comercio aéreo con el bando sublevado durante toda la Guerra Civil Española trayendo suministros bélicos, y el comercio de España con el Tercer Reich llevando material de guerra durante la Segunda Guerra Mundial.

La estrategia del puente aéreo se repitió en varias ocasiones, siendo las más célebres la de la Luftbaffe alemana prestando ayuda a los soldados de Stalingrado. Y la que puso fin al bloqueo de Berlín por parte de los soviéticos en 1949.

 

Vía| Solé i Sabaté, Josep María; Villarroya, Joan (2003). España en llamas. La guerra civil desde el aire. Madrid: Temas de Hoy. ISBN 84-8460-302-4, Leitz, Christian (1996). Economic Relations Between Nazi Germany and Franco’s Spain: 1936-1945. Oxford Historical Monographs. ISBN 0198206453.

Más Información| Whealey, Robert H. (2005). Hitler And Spain: The Nazi Role In The Spanish Civil War, 1936-1939. University Press of Kentucky, Leitz, Christian (1996). Economic Relations Between Nazi Germany and Franco’s Spain: 1936-1945. Oxford Historical Monographs. ISBN 0198206453.

Imagen|Legionarios españoles, dirigentes nazis en Marruecos, solados marroquies

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