Jurídico 


Fotografía e intromisiones ilegítimas

Una de las situaciones más comunes en la fotografía es la aparición de una o varias personas en una escena. Cuando se capta de forma espontánea a una persona, entran en juego dos derechos fundamentales: el derecho a la libertad de expresión e información del fotógrafo y el derecho a la honor, intimidad y propia imagen de la persona fotografiada. He aquí el conflicto.

Fotografía e intromisiones ilegítimas

Autor: Imanol Bravo

Si el artículo 18.1 de la Constitución Española especifica que toda persona tiene el derecho fundamental a preservar su imagen e intimidad y en el 20.1 del mencionado texto se reconoce y protege el derecho a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción la cuestión hartamente complicada a tener en cuenta es, ¿qué sucede si colisionan dos derechos fundamentales?

En primer lugar y para disipar dudas, necesitaremos contar siempre con el consentimiento de la persona fotografiada para utilizar la misma. Es la Ley Orgánica 1/82 de Protección Civil del Derecho al Honor, a la intimidad personal y a la Propia imagen la que lo ampara frente a posibles intromisiones ilegítimas quedando prohibida la captación, reproducción y publicación de la imagen de una persona, salvo consentimiento expreso.

Ahora bien, cuando la Ley habla de consentimiento expreso, ¿a qué tipo de consentimiento se refiere?

El mero hecho de estar posando para la foto, se puede considerar consentimiento expreso. Sin embargo, es importante saber que este tipo de consentimiento es válido únicamente para la toma de la imagen. Si lo que se desea es comercializar, divulgar o distribuir la fotografía con la imagen de una persona, se requerirá la autorización de la persona en cuestión.

Pero, ¿existen situaciones en las que no se necesite el consentimiento de la persona cuya imagen se reproduce en una fotografía?

Toda regla tiene su excepción. No se considera intromisión ilegítima la captación y el uso posterior de imágenes de personas que ejerzan un cargo público o una profesión de notoriedad, cuando la fotografía sea captada durante un acto público o en un lugar abierto al público. Sin embargo, si la fotografía se toma en un lugar en el que se buscaba privacidad los tribunales suelen inclinarse en proteger al titular de la imagen captada.

¿Y si las personas que aparecen en la fotografía lo hacen de una forma accesoria?

La toma de imágenes de terceras personas con motivo de un suceso o un acontecimiento público no se considera una intromisión ilegítima. Es decir, si una reportera de TV informa desde la vía pública, la imagen de los transeúntes será meramente accesoria respecto de la necesidad de informar y por lo tanto sus derechos no se verían vulnerados por esa aparición, ya que lo relevante en este caso será el hecho y no la persona que aparece retratada.

No obstante, hay que analizar cada caso por separado y es ahí donde reside la polémica. Ya que sin ir más lejos en una sentencia del Tribunal Supremo de julio de 2004, se consideró que existía una intromisión ilegítima al publicarse en un periódico una fotografía con la imagen de unos sujetos que no dieron su consentimiento para la publicación. La imagen formaba parte de un reportaje referido a la ingesta de bebidas alcohólicas, lo que el tribunal consideró que atentaba contra su derecho al honor.

Como decía, una cuestión complicada.

Vía| Constitución Española, Ley Orgánica 1/82 de Protección Civil del Derecho al Honor, a la intimidad personal y a la Propia imagen

Imagen| Imanol Bravo

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