Derecho Mercantil, Jurídico 


Fórmula simple para salir de las crisis: la voluntad de la nación

Para empezar, hemos de tener claro como ciudadanos, que no es incierta la declaración que hacen algunos cuando dicen que hemos salido de la recesión.

Sí, hemos salido de la recesión. Pero, ¿qué significa esto?recesión-2013

Pues, que después de años decreciendo salvajemente, en un trimestre hemos crecido 0,1%. Esto quiere decir que técnicamente hemos salido de la recesión, pero en ningún caso podemos aceptar que nos digan que hemos salido de la crisis. La recesión es un concepto técnico-económico, y la crisis es la vida diaria.

Para lograr entender cómo podemos salir de la crisis debemos entender cómo entramos en ella.

En resumen, lo que ocurrió fue que, con la entrada del Euro en Europa, entró una cantidad ingente de dinero prestado (que no ganado). Ese dinero “no nuestro” se empleó en lo que mejor sabíamos hacer, la especulación inmobiliaria. El resto de la historia la conocemos todos, y hoy día nos encontramos con más 800.000 viviendas vacías en España con las que no saben qué hacer.

El único problema por el que el país no logra salir de la crisis, es que no hemos sabido encarar la situación a través de un consenso nacional, que analice el problema, desde una concepción empresarial. Es decir, España como empresa.

Es necesario tomar la sartén por el mango, y encerrar en una sala a los mejores empresarios del sector privado para que ordenen y decodifiquen las fortalezas y debilidades de España, como si de una empresa más se tratara, y que resuelvan una serie de cuestiones vitales que se han de plantear, como por ejemplo:

  1. ¿Qué podemos hacer con la industria española?, ¿qué tipo de industria podemos tener en España?, ¿podemos tener todas?, ¿podemos tener algunas?, ¿cuáles?, ¿cuáles son las fortalezas, cuáles las debilidades, en qué sectores debemos invertir el dinero y cómo podemos orientarnos hacía “x” para lograr ser competitivos?
  2. Agricultura, ¿podemos hacer algo?, ¿sí?, ¿no?, ¿el qué? y lo mismo con el resto de sectores: ganadería, servicios, construcción, etc.

No hay un plan en este país. Nos encontramos en un punto en el que hay que ordenar las fuentes de ingresos del sistema empresarial nacional con lógica, prudencia y sentido de la responsabilidad común; y lograr así tomar las decisiones correctas, con visión de futuro.

Un plan conjunto, lógico y ordenado.

Este plan del que hablamos ha de ser hecho por empresarios y estar fuertemente respaldado por el Estado.

No vamos a salir de la crisis hasta que no nos metamos en la cabeza que salir de la crisis significa lograr la creación efectiva de puestos de trabajo. Porque mientras no creemos puestos de trabajo, no existirá capacidad de demanda. Mientras no exista capacidad de demanda, no existirá capacidad de incentivar el consumo. Y sin consumo, no se genera riqueza.

El inversor o empresario que ve que no va a obtener retorno de cada euro aplicado, a una mínima rentabilidad esperada, no invertirá. Porque la incertidumbre es el peor enemigo del inversor, y no tener un plan concreto, alarga la agonizante situación, y por tanto; queda castrada, de raíz, la posibilidad de generar puestos de trabajo.

Pero, ¿quién crea los puestos de trabajo?

La única alternativa real a la creación de puestos de trabajo queda en manos  del EMPRESARIO. ¿Qué tipo de empresario?, aquél que sea capaz de competir internacionalmente. Nada de empresas artificiales, o sucedáneos semi-públicos. Nada de subvenciones, ni subsidios; nada de parches a corto plazo, ni deuda extranjera con intereses tintados de usura.

Es intolerable, que una misma materia como cultura, por ejemplo, esté regida por cuatro administraciones (a saber: ayuntamientos, diputaciones, órganos de gobierno de la comunidad autónoma de turno, y Gobierno Central); y que cada una  de ellas cuente con: empresas públicas, agencias públicas, fundaciones, etc. todas con sus presidentes, sus directores generales, sus directores adjuntos, sus delegados, sus subdelegados; todos con coche oficial y gastos de representación; es decir, una auténtica hemorragia de caudales públicos, que terminará por desangrar al Estado Español sin que nadie sea capaz de evitarlo.

Y nadie será capaz, por el propio sistema de atribución de cargos público a dedo (fábrica de votos cautivos). Una pescadilla que se muerde la cola cuya similitud con el clásico modelo de estafa en cadena piramidal, es cuanto menos preocupante.

Es simple la receta para crear empresas en nuestro país:

  1. Confianza de empresarios.
  2. fuerza-voluntad-constanciaProyectos de largo plazo que prevean aumentos en la demanda de consumo.
  3. Financiación.

Como observamos, queda bastante, antes de que podamos siquiera oler algunos de estos indicadores.

Nuestro gran problema ha sido históricamente el complejo al éxito. 

Tenemos miedo a destacar, a ser originales, a despuntar, y a perseguir la excelencia. Hasta ahora estábamos inmersos en configuraciones y modelos predispuestos. Por suerte o por desgracia, vivimos en un mundo cada vez más globalizado,  y es esa globalización la responsable de un cambio que puede, a día de hoy, palparse en los jóvenes de nuestra generación.

Se ve en las aulas de las Escuelas de Negocio, en plataformas crowdlearning como ésta, en blogs de economía y empresa como el Huffington Post o en  jóvenes empresas, innovadoras, originales y ambiciosas como Goodelitbox. No debemos, por tanto, tener miedo al éxito. Debemos ser conscientes de que tenemos la obligación y la responsabilidad de perseguir día tras día la excelencia, esa excelencia que precisa de un solo ingrediente: la voluntad.

Vía |Ponencia de Mario Conde del 29/10/2013 celebrada en el Auditorium de Palma de Mallorca para la Fundación Círculo Balear.

Imagen | Recesión, Voluntad, Voluntad y constancia.

En QAH | ¿Crisis? ¿Qué Crisis?

RELACIONADOS