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La importancia de la psicología en la inversión (I): Autoengaño

La teoría de los mercados eficientes tiene una gran limitación: considerar que los agentes de mercado actúan de manera racional. Sin embargo, el ser humano no es un ser racional, y como tal, en el campo de las inversiones no iba a ser diferente. Por ello, a la hora de invertir hay que tener marcada una filosofía a la cual ser fiel y aferrarse cuando las cosas vienen mal dadas. Sin embargo, la mayoría de los ahorradores pasan por alto este punto, lo que les lleva a tomar decisiones equivocadas que merman la rentabilidad de sus inversiones. A esto se le conoce como behavioural financefinanzas conductuales.

Gráfico finanzas conductuales

James Montier, miembro del equipo de asignación de activos de GMO y autor de libros de referencia en el tema, realiza una clasificación en Behavioural Investing a la que denomina taxonomía de los sesgos, en la que divide los errores de la siguiente manera:

1) Errores de autoengaño
2) Errores en el procesamiento de la información
3) Errores a consecuencia del estado de ánimo
4) Errores por influencia social

En mis siguientes artículos profundizaré sobre cada uno de ellos, empezando por el primero en esta entrada:

EL AUTOENGAÑO

  • Exceso de confianza

Al igual que cuando un estudiante afirma que “ha aprobado” o “le han suspendido”, un inversor piensa que cuando las cosas le salen bien es mérito propio y cuando van mal es culpa de factores ajenos a él.

  • Sesgos en la auto atribución

A la hora de invertir, un inversor piensa que sus acciones de inversión son las mejores que pueda haber. Esto hace referencia al ego intrínseco del ser humano.

  • Sesgos en la confirmación

Cuando un inversor tiene una idea de inversión, busca opiniones (normalmente en prensa) que estén a favor de dicha idea para reafirmarse en ella, cuando en realidad leer opiniones contrapuestas sería mucho más productivo de cara a formar un juicio de valor más completo.

  • Sesgos introspectivos

Aquí la expresión “a toro pasado todo son cuernos” viene al dedo. Una vez ha sucedido algo (ej: la quiebra de Lehman Brothers) el ser humano tiende a pensar que, de haberlo vivido, lo hubiese anticipado: “¡Era de cajón! Estaba claro que el banco iba a quebrar tarde o temprano”.

  • Disonancia cognitiva

Es el nombre que se le da al error que consiste en creerse lo que uno quiere creerse. Un ejemplo muy simple sería cuando una persona duda entre dos prendas de ropa, y una vez que se decide por uno de ellos, pasa a pensar que ha tomado la decisión correcta: “He decidido bien, en realidad es el que más me gustaba”. Aplicado a los mercados financieros, la persona pierde objetividad a la hora de gestionar sus inversiones.

  • Sesgos memorísticos

Ocurre cuando la persona deposita mayor confianza en su propia experiencia que en estudios objetivos u otras opiniones. Este sesgo se ve incrementado con la edad. Un ejemplo de la vida cotidiana sería aquella persona que piensa que un profesor es bueno porque ha aprobado, mientras que otra persona tuviese una mala opinión de él porque ha suspendido, cuando esto puede deberse a otros factores.

  • Ilusión de control

Llevado al campo de la inversión, la ilusión de control aparece cuando el tener conocimientos básicos de estadística y probabilidades llevan al inversor a creer que puede anticipar si una acción va a subir o bajar, sin considerar las limitaciones de su modelo de valoración.

Consejos para evitar este tipo de errores:

Escribe en papel u ordenador tu filosofía de inversión, explicando por qué realizas una inversión, y por qué te sales de ella. Guárdala y tenla a mano para momentos en los que los mercados no se comporten como uno espera. A modo de ejemplo, os dejo aquí el enlace de la carta de Vicente Varo, fundador de la red social de finanzas Finect.

Adicionalmente, como ya he comentado, leer opiniones contrarias a tus ideas de inversión hará que abras tu mente y formes un criterio mucho más sólido.

Por otro lado, es vital ser consciente de las limitaciones que tienen los modelos estadísticos basados en datos históricos. Hay que tener en cuenta riesgos que no están reflejados en dichos modelos como pueden ser la liquidez (facilidad para comprar o vender un activo, recuperando el valor de la inversión de forma inmediata). Considerar eventos que no se han producido nunca (ej: quiebra de BBVA en España), y proyectar cómo reaccionarían los distintos activos ante tales escenarios, lo que se conoce como test de estrés.

En el siguiente artículo trataré, de igual manera que en este, los errores en el procesamiento de la información, describiendo ejemplos y dando una serie de consejos para minimizar su impacto en nuestras inversiones.

* Vía| Lecturas FIA
* Más información| Behavioural Finance
* Imagen| Wealthwise
* Gráfico| Valuewalk

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