Filosofía, Reflexiones 


Filosofía y ética para nuestras vidas

Cohen-Agrest

Diana Cohen-Agrest. Doctora en Filosofía y Magister en Bioética

 

En esta entrada quiero comentarles y retomar la temática de un texto que leí hace tiempo y me parece interesante. Desde él podemos recuperar mucho del sentido filosófico que vengo planteando en notas anteriores. El texto que les menciono se titula “Los sentidos de la vida”, lo pueden encontrar en “Inteligencia ética para la vida cotidiana”, magníficamente escrito por Diana Cohen Agrest.

Actualmente estamos en la era de la rapidez, en la era de la inmediatez, donde los pilares firmes que solíamos encontrar para proyectar algún sentido de nuestra existencia, caen o comienzan a resquebrajarse; todo lo sólido se desvanece en el aire. A su vez, también nos vemos muchas veces inmersos en tareas repetitivas, desgastantes, absurdas. Este contexto nos lleva a que no sea tarea fácil proyectar un sentido único de nuestras vidas; el sentido de nuestra vida debe ser recreado cada vez más por cada uno, de manera personal e intransferible.

Cuenta la leyenda que Sísifo había cometido el error de revelar el secreto de los dioses a los mortales. A modo de castigo, los dioses lo condenan a empujar una enorme roca hasta la cima de una montaña. Cada vez que Sísifo está a punto de alcanzar la cúspide, la roca se le escapa de las manos y cae rodando hasta el pie de la cuesta. Perpetuamente condenado, Sísifo debe recomenzar su tarea una y otra vez.

Cada noche, cada día el personaje debe empujar esa roca. ¿No parece una metáfora de nuestras vidas? ¿Cómo dotarla de sentido? ¿Cómo lidiar con la roca que a cada uno le toca?

Inteligencia ética para la vida cotidiana

La primer opción que surge, comenta Diana, es la de dotar nuestra existencia de sentido al proponernos objetivos alcanzables que atraviesen nuestro accionar diario, esto es, crear una obra que embellezca o mejore el mundo, que nos trascienda. Esto al mismo tiempo, brindará sentido también a nuestra propia existencia.

La segunda opción, tiene que ver más con la apropiación de cada instante que vivimos. Desear cada instante por el solo hecho de ser nuestro, entender que de tener que vivir algo como Sísifo, es mejor hacerlo apropiándonos de ese instante, deseándolo como si lo hubiésemos elegido. Entusiasmados, bien predispuestos en cada acto que hacemos dotamos de valor lo que hacemos y a nuestra existencia.

Hasta aquí, dos maneras de pensar la vida misma, no las únicas, pero dos posiblilidades que permiten encontrar sentido a lo que se nos presenta como absurdo.


“A fin de cuentas no se trata tanto, de cuánta suerte tenemos en la vida, sino de qué hacemos con aquello que, para bien o para mal, nos toca en suerte”
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Diana Cohen-Agrest

Vía|Inteligencia Ética para la vida cotidiana

Imagen|Diana Inteligencia Ética Senderos 

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