Cultura y Sociedad, Historia 


Federalismo en España: El Cantonalismo de la I República

 

El federalismo, actualmente propuesto por diversos sectores como solución a la crisis del Estado Autonómico, cuenta con un  antecedente en la historia española. Este no es otro que la I República, que marcada por constantes tensiones gubernamentales, fue testigo del desarrollo  del cantonalismo, fenómeno que consistió en el establecimiento de una confederación de ciudades independientes (cantones) que se federarían libremente como localidades pertenecientes a la República Federal Española. Se trató de un movimiento fundamentalmente impulsado por la pequeña burguesía, pero bien es cierto, que significó un antes y un después para socialistas y anarquistas, grupos que posteriormente tomarían una posición relevante en España.

Alegoría de la I República

Alegoría de la I República

Las elecciones para la configuración de las Cortes tuvieron lugar en el mes de mayo, resultando ganador por una amplia mayoría el Partido Republicano Federal. Sin embargo, a pesar de la mayoría obtenida en las elecciones, las Cortes se encontraban divididas en tres grupos claramente diferenciados: los “intransigentes”, partidarios de la construcción de una República federal “de abajo a arriba”, los “centristas”, partidarios de una República federal “de arriba a abajo”, donde en un primer lugar se proclamase una Constitución Federal que regulase la unión de los diferentes Estados federados, y por último, los “moderados”, que propugnaban la creación de una República democrática, inspirándose fundamentalmente en la República francesa.

Salvando el obstáculo que suponía  la división de fuerzas políticas, el 8 de Junio se proclamó la República Federal, partiendo de un  proyecto de Constitución que rezaba lo siguiente: “La forma de gobierno de la Nación española es la República Democrática Federal”. Sin embargo, la situación estaba muy lejos de normalizarse y la sensación de que algún conflicto podría surgir, estaba a la orden del día entre los integrantes de las Cortes.

Sin ir más lejos, los diputados “intransigentes” abandonaron las Cortes el 1 de julio, constituyendo en Madrid un Comité de Salud Pública, desde el cual se llamó a la rebelión en todo el territorio español. De este modo tuvo lugar la llamada Rebelión Cantonal, en base a la cual se buscaba construir la República Federal sin la aprobación previa de una Constitución. Los “intransigentes”, que como ya dijimos, propusieron en las Cortes la construcción de la República Federal “de abajo a arriba” se lanzaban a la calle a materializar sus pretensiones.

Focos Cantonales

Focos cantonales

El fenómeno cantonal se extendió fundamentalmente por las regiones de Valencia, Murcia y Andalucía,  donde se crearon multitud de cantones independientes, ya fuesen de ámbito provincial, como los casos de Valencia y Málaga, o de ámbito municipal, como ocurrió con Cádiz, Sevilla, Granada, Alcoy y Cartagena entre otros. Sin embargo, a pesar de las diferencias entre unos y otros, existieron elementos comunes a todos los cantones, ya fuese desde un punto de vista económico, a través de la abolición de impuestos impopulares, desde un punto de vista legal, mediante la aprobación de medidas claramente favorables para los trabajadores, o desde un punto de vista militar, con la sustitución del Ejército por la milicia.

El gobierno republicano, encabezado por Pi y Margall, que también sufría el problema del carlismo, fue incapaz de detener la rebelión cantonal y como consecuencia perdió el apoyo de los “moderados”, los cuales propusieron como sustituto a Nicolás Salmerón. Este fue elegido llevando al máximo un principio que se convirtió en el lema de su gobierno: “la defensa del imperio de la ley”. Para ello, tomo medidas encaminadas a acabar con la experiencia cantonalista a través de la destitución de aquellos alcaldes y militares que habían apoyado el movimiento. Del mismo modo, nombró a generales abiertamente antirrepublicanos, como fue el caso de Manuel Pavía, para que dirigiesen campañas con la finalidad de acabar con las experiencias cantonalistas, movilizó a los reservistas y aumentó considerablemente el número de guardias civiles.

Como consecuencia de estas medidas, los diferentes cantones que se habían constituido a lo largo del territorio español fueron cayendo uno tras otro, sólo sobreviviendo hasta el 12 de Enero de 1874 el cantón de Cartagena, que resistió 6 meses los constantes envites del Ejército y la Guardia Civil. El fenómeno cantonal había terminado, poniendo fin, de este modo,  a la única experiencia federalista que España ha vivido hasta el momento.

 

Vía|  Barón Fernández, José (1998). El movimiento cantonal de 1873 (1ª República). Sada (A Coruña): Edicios do Castro.

Más información|  López-Cordón, María Victoria (1976). La revolución de 1868 y la I República. Madrid: Siglo XXI.

Imagen| Alegoría de la I República, Focos cantonales

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