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Fantaseando (¿o no?) con la semana laboral de 4 días

Pese a la afamada hiper globalización que nos rodea, no es menos cierto que vivimos inmersos en un mundo de contrastes; una prueba más de ello es la que encontramos en el tratamiento de la jornada laboral, y es que, mientras en China las empresas instalan camas en las oficinas para que los empleados no pierdan tiempo de desplazamiento a sus casas y se despierten al día siguiente en el trabajo, en Francia el candidato socialista a la presidencia, Benoit Hamon, estudia impulsar la semana laboral de solo 32 horas, convirtiéndose esta promesa en la piedra angular de su campaña presidencial.

Una semana de 4 días. Un fin de semana de 3 días. Pura utopía…¿o no?

 

Day-off

Prosperidad y productividad

La conciliación de la vida personal y laboral continúa siendo un terreno con mucho campo de lucha por delante, quizá debido al rudo razonamiento de que a más horas en la oficina, más trabajo realizado, craso error.

La propia Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) sostiene en su informe sobre perspectivas laborales que los países más prósperos trabajan de media menos horas que el resto. El estudio de 2016 otorga un resultado de 1.766 horas de trabajo anuales de media, entre los 38 países analizados, siendo México y Costa Rica los dos Estados con más horas trabajadas. España, pese a ocupar con el puesto 23 con sus 1.691 horas (inferior a la media) se encuentra por encima de naciones que han demostrado que el peso del reloj no está reñido con la productividad – Alemania, Noruega, Dinamarca o Francia, entre otros-.

Casos reales

Las expectativas del candidato francés no son tan extrañas como podría parecer. En EEUU, la 4-day workweek es una opción para algunos empleados en cerca del 45% de las empresas, si bien el porcentaje se reduce al 10% cuando se trata de ofrecerlo a la mayoría o totalidad de sus empleados.

Y en estos porcentajes, tienen mayor cabida las pequeñas empresas: es el caso de Reusser Design, una empresa de desarrollo de aplicaciones web que alaba la medida al comprobar el incremento de motivación de sus empleados (trabajan más rápido y focalizados) y al suponer una baza diferencial frente a sus competidores en la retención de talento (ciertamente, mucho han de ofrecer sus competidores para luchar frente a una jornada laboral de 4 días).

Reducción de la jornada laboral

Entre las grandes empresas, el camino hacia la concentración de días laborables es más largo. Por ahora, empresas como Amazon, Deloitte o KPMG han instaurado el horario flexible de 30 horas semanales, con solo 4 horas diarias en oficina. Desde KPMG reconocen que es un win-win para la empresa y los empleados: en palabras de Barbara Wankoff, directora de soluciones laborales de KPMG: “Su satisfacción sube muchísimo cuando tienen control sobre su tiempo. Y eso aumenta la moral de los empleados, la productividad y la retención”.

 Ventajas

 He aquí una serie de contundentes razones que no hacen más que cerciorar la bondad de esta medida tan deseada por los trabajadores.

  • Beneficios para la salud

La reducción de la jornada laboral ayudaría a reducir el riesgo de sufrir problemas de salud relacionados con el trabajo, principalmente con el estrés laboral: enfermedades cardiovasculares, trastornos muscoesqueléticos, problemas gastrointestinales o de salud mental, etc.

  • Aumento de la productividad

Tal y como se ha apuntado en líneas previas, la productividad no tiene que ver con muchas horas de trabajo. Al contrario, el descanso conlleva a una mayor motivación y concentración, del mismo modo que ayuda a la lucha del ausentismo laboral.

  • Estimulo para la creatividad

En un mundo donde las siglas I+D+I se convierten en pilares fundamentales del desarrollo empresarial, otorgar días de descanso a los empleados redundaría en la generación de nuevas ideas fruto de una mente más abierta al exterior, descansada y renovada.

  • Mejora del medioambiente

El ahorro de energía y la reducción de emisiones de carbono derivados del día off han sido comprobados en el estado de Utah (EE UU), en el que reduciendo las jornadas de los funcionarios a 4 días, se ahorraron cerca de 2 millones de dólares en menos de un año. Luces, ordenadores, ascensores, calefacción o aire acondicionado suponen un coste considerable en la empresas, que verían reducidos sus gastos con esta medida y ayudarían a un medio más verde al disminuir las emisiones de CO2 derivadas del transporte a los lugares de trabajo.

A todo ello, hemos de añadir la conciliación de la vida personal y familiar, la lealtad del empleado y la retención del talento por parte de las empresas.

Desventajas
Sí, como dice el refrán “no es oro todo lo que reluce”. Mientras que el pensamiento del fin de semana de tres días resulte seductor, también tiene deficiencias potenciales, sobre todo cuando son solo algunos los empleados que disfrutan de esta ventaja.

  • Estar fuera de la oficina significa menos visibilidad y menos acceso al flujo de ideas e información.
  • Puede generar una conexión laboral en el día de descanso por el hecho de responder correos o llamadas de los compañeros que sí trabajan.
  • Disminución de la productividad a medida que avanza el día de 10 horas (en lugar de la jornada de 8 horas).
  • Brechas o interrupciones en el servicio al cliente el día hábil de descanso.
  • Modificaciones de regulaciones y legislaciones laborales.

 

Descanso laboral

De cara al futuro, no hay duda de que las opciones de trabajo flexible se están convirtiendo en la tendencia de empresas que buscan ser competitivas para generaciones que luchan por una mayor flexibilidad y equilibrio en sus vidas.

Con sus pros (muchos) y sus contras (manejables), la semana de 4 días puede que, antes o después, abandone el carácter utópico y se instale de facto en las oficinas europeas.

Así sea.

Vía| Muy InteresanteBusiness Insider 

Más información| Libre mercadoExpansión 

Imagen|  Reloj, HamacaDay off .

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