Actualidad Jurídica 


Falta de comprensión del objeto del contrato financiero: error en el consentimiento

La crisis financiera de 2008 puso de manifiesto que la información dada por las entidades financieras a los consumidores no era suficientemente clara y completa para que un consumidor medio pudiese entender los riesgos que determinados productos financieros entrañaban. De ahí, que algunas de las medidas, propuestas a nivel internacional para evitar una crisis futura, se basen en la “creación” de un “ciudadano financiero”, a través de la educación financiera y de armonizar la información que las entidades financieras proporcionan a los consumidores, debiendo hacer especial hincapié en aquellos extremos más problemáticos, asegurándose que el consumidor, antes de tomar una decisión financiera que podría comprometerle, entiende los riesgos y las consecuencias que a largo plazo podrían derivarse.

Dentro de este encuadre encaja la Sentencia dictada por la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo (Sentencia 563/15, de 15 de octubre), en la que se obliga al Banco Santander a devolver la cantidad que el cliente invirtió en un producto swap en 2008 más los intereses devengados desde la fecha, tomando como criterio la insuficiencia y falta de claridad en la explicación de los riesgos asociados al producto swap, que indujo al consumidor a tomar una decisión en la que desconocía los riesgos.

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Los contratos de swap son instrumentos financieros derivados muy complejos, y en este supuesto, la información sobre el mismo que el Banco Santander suministró al cliente fue: “Los flujos de la presente Operación son equivalentes a la contratación de una permuta financiera de tipos de interés, más la venta de una opción floor con barrera knock-in por parte del Cliente más la compra de una opción cap por parte del cliente”, considerándose que esta explicación del contrato de swap era suficiente para que un consumidor medio sin conocimientos específicos financieros pudiese tomar una decisión responsable sobre el mismo, sin comprometer su patrimonio presente y futuro, y entendiendo todos los riesgos y características anexas al producto.

Al ser el contrato de swap un instrumento de inversión, la entidad financiera está obligada a proporcionar información clara, imparcial, no engañosa y comprensible a sus clientes y clientes potenciales en todo momento, sobre la propia entidad y los servicios que presta, los instrumentos financieros y las estrategias de inversión, sobre los centros de ejecución de órdenes y sobre los gastos y costes asociados pudiendo así comprender la naturaleza y riesgos del instrumento financiero entre otros. Además, esta información deberá incluir orientaciones y advertencias específicas sobre los riesgos asociados, especialmente cuando se esté ante un inversor no profesional, y todo ello con el fin de que el cliente tome una decisión racional y con conocimiento de causa. Incluso, si la entidad, conociendo los conocimientos y experiencias en el ámbito de inversión, así como las características personales y patrimoniales del cliente, considerase que el producto no es adecuado para el mismo, debería advertírselo.[1]

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A pesar de esta obligación de las entidades financieras, el incumplimiento de este deber, no supone que exista un vicio en el consentimiento del cliente, un error sustancial en relación con los concretos riesgos asociados al producto swap que iba a contratar, es decir, la falta de información sobre el producto no implica la existencia de un error de vicio, sino que es necesario, que esa falta suponga que el cliente no conoció en el momento de contratar los riesgos de la operación, y que si el cliente estaba necesitado de información y la entidad no se la suministró de forma comprensible, adecuada y suficiente, entonces, el cliente, tuvo un conocimiento equivocado del producto contratando el mismo sobre un error viciando el consentimiento y anulando el contrato.

En este caso concreto, y a la vista de la cláusula proporcionada por el Banco Santander, el cliente no especialista y con una formación financiera media, prestó su consentimiento inducido por un error sobre la comprensión de los riesgos del producto financiero complejo, siendo insuficiente la información suministrada por la entidad financiera, así como de la información conexa al mismo y que podría haber influido de forma determinante en la prestación del consentimiento por el cliente.

En conclusión, aunque las entidades financieras tienen la obligación de suministrar información clara, comprensible y suficiente, y en todo momento, para que el cliente tome una decisión con conocimiento de causa sobre un producto de inversión determinado, su falta, no supone un vicio del consentimiento. Sin embargo, si de dicha falta es posible apreciar que existe un error que ha determinado la decisión del consumidor, el contrato podría ser anulable. Esta sentencia, claramente, será un ejemplo a seguir por muchos consumidores afectados por la contratación de productos derivados. [2]

[1] Artículo 79 bis Ley 24/1988, de 28 de julio, del Mercado de Valores.

[2] Por ejemplo, Sentencia del Tribunal Supremo 535/2015, en la que se anula un contrato de swap en base a un error del consentimiento.

Vía| Sentencia 563/15 , Ley 24/1988, del Mercado de Valores

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En QAH| La educación financiera , ¿Qué son los CDS-Credit Default Swaps? , Ausencia de error en el consentimiento en la contratación de productos bancarios , Los vicios del consentimiento: apuntes jurídicos

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