Historia 


Fall Blau: punto de inflexión en la Segunda Guerra Mundial

Cazadores de montaña en el Cáucaso.

Cazadores de montaña en el Cáucaso.

Pese a que Hitler declaró que, sin el petróleo caucásico la guerra no duraría más de tres meses, la realidad fue que duró dos años y medio más, y la última ofensiva germana tuvo como objetivo la recuperación de un campo petrolífero, el de Balatón en Hungría, en un momento en el que los aviones no podía despegar por falta de carburante.

1942, volviendo al año que nos ocupa, giró en el Ostfront en torno a una ofensiva de verano cuya misión era la conquista y explotación de los campos petrolíferos de Maikop, Grozny y Bakú. Goëring había creado las Brigadas del Petróleo para acompañar las puntas de lanza que se dirigieran allí con el objeto de minimizar daños y poner en funcionamiento lo antes posible la extracción de crudo.

Así, Hitler encargó al Alto Mando la redacción de un plan que estructurara sus deseos. Los oficiales de Estado Mayor coincidían con el Führer en que no se podía permanecer a la defensiva durante ese año y que sacar a la URSS de la ecuación permitiría centrarse a la Wehrmacht, con todo su potencial, en los Aliados occidentales.

Cuando se vio que el ejército alemán sobreviviría a la ofensiva de invierno soviética que comenzó a principios de diciembre de 1941, Hitler indicó a sus generales que en verano pasarían a la ofensiva e, inmediatamente, dio preferencia sobre los recursos al Heer: hasta ese momento la prioridad la habían tenido la Kriegsmarine y la Luftwaffe, convencidos de que la campaña del este no duraría mucho – ya dijo: peguémosle una patada a la puerta, y todo el podrido edificio se vendrá abajo -.

En abril, Jodl entregó el boceto de la directiva correspondiente al Führer y este lo modificó profundamente, quedando un documento farragoso muy diferente del redactado por los oficiales del Estado Mayor.

La directiva 41, que ha pasado a la Historia como Fall Blau (caso azul: en origen se iba a denominar Sigfrido), contravenía la tradición germana que había comenzado con Gneisenau y Scharnhorst, y que había consolidado Moltke el viejo. Hasta ese momento, la planificación se fundamentaba en la flexibilidad y la independencia del oficial sobre el terreno por su lógico conocimiento de la situación de primera mano, una información de la que el oficial del Estado Mayor no podía disponer en su totalidad. Así, el Estado Mayor determinaba el objetivo, el tiempo y los recursos necesarios para su obtención, mientras que el oficial de tropa determinaría el cómo. Eso conllevaba órdenes sencillas, sabiendo además que el mejor plan no sobrevive ni cinco minutos al primer choque de los ejércitos.

Blau era completamente diferente, por un lado era muy compleja con subfases consecutivas cuyo fracaso conllevaba el fracaso de las siguientes. Por otro, constreñía la acción del oficial de campo y no le permitía ninguna iniciativa. La causa de esa compartimentación estaba en la limitación de los efectivos de la Luftwaffe, a la que le era imposible obtener una superioridad en todo el frente, por tanto, se buscaría tener dominio aéreo en cada zona antes de pasar a la siguiente operación. Igualmente, había un déficit en los transportes, con lo que, mientras se estaba desarrollando una ofensiva parcial, se irían trasladando parte de los efectivos que tomarían parte en la siguiente.

Operaciones entre julio y noviembre de 1942 en el frente del este.

Operaciones entre julio y noviembre de 1942 en el frente del este.

La obligación de todo ello, sería concluir cada fase completamente antes de pasar a la siguiente, en caso contrario, se produciría el caos y se dejarían zonas sin asegurar.

La directiva 41 definía cuatro fases: Blau I tenía como objetivo crear una bolsa al oeste de Voronezh y luego tomar la ciudad. Blau II crearía otra bolsa al oeste de Millerovo. Blau III buscaba llegar al Volga al norte de Stalingrado y crear ahí una posición defensiva que se extendería hasta Voronezh protegiendo el flanco de la ofensiva hacia el Cáucaso. Blau IV se dejó sin definir.

Estos planes, curiosamente, cayeron en manos de Stalin cuando una avioneta Fieseler Storch, que trasladaba al oficial de Estado Mayor de la 23 Panzer división, el mayor Reichel, fue derribada tras las líneas soviéticas y los documentos fueron recuperados intactos por los soviéticos y trasladados a Moscú. El premier, pese a los informes de sus servicios de inteligencia que verificaban su autenticidad, los desestimó pensando que eran falsos y que la ofensiva se llevaría a cabo, como él llevaba vaticinando, sobre la capital de la URSS.

Una vez lanzada la ofensiva el 28 de junio, Hitler modificó los objetivos dejando inconclusa Blau II (los soviéticos mantuvieron dos cabezas de puente en la orilla derecha del Don que luego les servirían para lanzar la ofensiva de invierno que llevaría a la constitución de la bolsa de Stalingrado) y variando completamente Blau III.

El 23 de julio se publica la directiva 45 que complementa y modifica la directiva 41, tras manifestar que todos los objetivos se han cumplido (sic) se ordena que el Grupo de Ejércitos A tome Rostov embolsando a los ejércitos soviéticos que allí se encuentren (mientras, el 6º Ejército de Paulus queda detenido por falta de carburante a tiro de piedra de Stalingrado, que en ese momento se podía haber tomado con relativa facilidad), tras lo cual, el GE B tomará Stalingrado y luego bajará por la orilla del Volga hasta Astrakán, y el GE A se lanzará hacia el sur, tomará la costa del Mar Negro hasta Batum, ocupará Grozny luego se lanzará hacia Bakú.

Unidades de la Wehrmacht atravesando un río durante Fall Blau.

Unidades de la Wehrmacht atravesando un río durante Fall Blau.

Así, las dos operaciones, Garza (GE B) y Edelweiss (GE A) seguían líneas divergentes de tal manera que si una de las puntas de lanza era atacada por los soviéticos, el otro Grupo de Ejércitos, distante 320 kilómetros, poco podría hacer para apoyarla. Ello constituía un nuevo anatema para el ejército alemán y, entre el flanco derecho de Garza y el flanco izquierdo de Edelweiss, se extendía la estepa calmuca que iba a ser patrullada, sólo, por una división motorizada alemana, la 16ª.

Huelga decir que la ofensiva fue un fracaso, y que terminó en la formación de la bolsa de Stalingrado con la rendición del 6º Ejército alemán de Paulus y el hecho de que la Wehrmacht no volvió a conocer la victoria. Halder había defendido la consecución de un sólo objetivo para 1942, el de la toma de Stalingrado, y buscar la toma del Cáucaso para 1943, buscando la concentración lógica de recursos en un sólo objetivo, pero, como varios mandos, fue depuesto a lo largo de ese mismo año. Hitler buscaba un nuevo modelo de ejército germano, un ejército de acción no el de formación que hasta ahora primaba, que ejecutara las órdenes y que no tuviera margen de iniciativa.

Curiosamente, en el Reich se produjo el proceso contrario al que se estaba desarrollando en la URSS: conforme Stalin intervenía menos en las decisiones estratégicas (consecuencia de los graves errores que había tomado en 1941 y, sobre todo, durante la ofensiva de mayo de 1942 de Timoshenko), el Führer se entrometía cada vez más.

1942 vería, como dice Citino, la muerte de la Wehrmacht, pero sobre ello hablaremos en otra entrada.

En colaboración con QAH| Historia Rei Militaris
Vía| Citino, Robert M.: La muerte de la Wehrmacht. Crítica, Barna 2009
Más información| Campos, Juan y Pasamar, José I.: Operación Edelweiss. HRM Ediciones, Zaragoza 2016
Imagen| Cazadores del montaña, Mapa, Unidades de la Wehrmacht
En QAH| Petróleo para el dios de la guerra

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