Neurociencia 


Factores de riesgo del ictus

Los factores de riesgo para el ictus son bien conocidos (Rosamond, Flegal, Furie, et al., 2007). Algunos factores de riesgo pueden ser considerados como no modificables (edad, sexo, raza, historia familiar) o modificables (hipertensión, fumar, diabetes, enfermedades cardiacas, hiperlipidemia, actividad física, obesidad, nutrición, abuso de drogas y alcohol, terapias hormonales y enfermedades inflamatorias) (Desai et al., 2010). Otro factor de riesgo es el uso de estrógenos exógenos en anticonceptivos orales que puede contribuir posteriormente a riesgo de ictus en mujeres postmenopaúsicas (Rosamond, Flegal,Friday, et al., 2007).

La incidencia del ictus incrementa exponencialmente con la edad. La hipertensión (alta presión sanguínea) supone uno de los mayores riesgos para el ictus. Además, la hipertensión, los niveles elevados de colesterol y ácidos grasos saturados, la diabetes y fumar son todos factores significativos en la evolución de la arterioesclerosis, la condición patológica del engrosamiento de las paredes de las arterias, que es la fuente de muchos ictus. (Donaghy, 2009). La ingesta elevada de sal, también, se cree que es un factor de riesgo ya que puede fomentar la hipertensión riesgo ictus 1y la obesidad (He and MacGregor, 2010).  La combinación de altas dosis de estrógenos en anticonceptivos orales y fumar ha sido relacionado con riesgo de ictus en mujeres jóvenes. La hipotensión (baja presión sanguínea), puede ser también un factor de riesgo, especialmente en personas mayores (Guo et al., 1997). El padecimiento de un ictus por sí sólo, puede incrementar el riesgo de demencia en más de un 10% (Tatemichi et al.,1992).

Algunas características demográficas también están relacionadas con la incidencia del ictus. Generalmente, incrementa con la edad, y más rápidamente a partir de los sesenta años en adelante, y los hombres son algo más proclives al ictus que las mujeres (Rosamond, Flegal and Friday, 2007). La raza puede jugar un papel, ya que tanto japoneses como afroamericanos tienen altas tasas de ictus (Hachinsky and Norris, 1985). La dieta y otros factores culturales contribuyen a la incidencia de esta enfermedad  (Galimanis et al., 2009).

Puesto que muchos de los factores del ictus pueden ser modificables, la incidencia del ictus puede ser reducida, típicamente a través de cambios de estilos de vida significativos como la dieta, el ejercicio, dejar de fumar, limitando la ingesta de alcohol y el seguimiento médico (Desai et al., 2010) Entre los principales tipos de tratamientos médicos se incluyen el tratamiento para la hipertensión, los altos niveles de colesterol y la obesidad, medicación antiplaquetaria y anticoagulante y medicación para la fibrilación auricular y otros problemas cardiacos. Señales de advertencia de accidente cerebrovascular inminente, como el ataque isquémico transitorio que son frecuentemente ignorados, deben ser tenidos en cuenta para iniciar el tratamiento a tiempo, esto requiere concienciar a la población (S.C. Johnston, Fayad, et al., 2003).

Vía |

Desai, A.K., Grossberg, G.T. and Chibnall, J.T. (2010). Healthy brain aging: A road map. Clinics in Geriatric Medicine, 26, 1-16.

Donaghy, M. (2009). Brain’s diseases of the nervou system (12th ed.). New York: Oxford University Press.

Galimanis, A., Mono, M.L., Arnold, M., et al. (2009). Lifestyle and stroke risk: A review. Current Opinion in Neurology, 22, 60-68.

Guo, Z., Viitanen, M. and Winblad, B. (1997). Low blood pressure and five-year mortality in a Stockholm cohort of the very old: Possible confounding by cognitive impairment and other factors. American Journal of Public Health, 87, 623-628.

Hachinski, V. and Norris J.W. (1985). The acute stroke. Philadelphia: Davis.

He, F.J. and MacGregor, G.A. (2010). Reducing population salt intake worlwide: From evidence to implementation. Progress in Cardiovascular Diseases, 52, 363-382.

Johnston, S.C., Fayad, P.B., Gorelick, P.B., et al. (2003). Prevalence and knowledge of transient ischemic attack among U.S. adults. Neurology, 60, 1429-1434.

Rosamond, W., Flegal, K., Friday, G. et al. (2007a). Heart disease and stroke statistics-2007 update. Circulation, 115, E69-E171.

Tatemichi, T.K., Desmond, D.W., Mayeux, R., et al. (1992). Dementia after stroke: Baseline frequency, risks, and clinical features in a hospitalized cohort. Neurology, 42, 1185-1193.

Imagen | Stroke

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