Coaching y Desarrollo Personal 


Explora, descubre… aprende

 

 

Antes de nada, me gustaría que dedicaras unos segundos a comprender el siguiente cuadro:

Ventana de Johari

La ventana de Johari

Si se los has dedicado, ya te harás una idea de lo que viene a continuación. Si no, no seas rácano y vuelve a mirarlo.

A estas alturas, me imagino que todos sabemos ya qué pone en ese cuadro o matriz. Algunos, al leerlo, os habréis identificado con él. Habréis visto que lo que intenta trasmitir es real, que no lo sabemos todo sobre nosotros mismos y que los demás pueden ser una fuente de autoconocimiento. Otros no le habréis visto aplicación, pero si estáis leyendo esta sección es porque os gusta el desarrollo personal. Si es así, seguid leyendo por favor.

Este cuadro, conocido como “la ventana de Johari”, es obra de Joseph Luft y Harrington Ingham. Se aplica, sobre todo, en psicología cognitiva, con el fin de ilustrar la relación que mantenemos con uno mismo y con los demás. Pero mi intención en este espacio no es hablar de las características del cuadro, porque, si le habéis dedicado los segundos que os pedí al principio, ya no hace falta. Todos podemos comprender el alcance de la matriz. Tampoco puedo rellenar el cuadro por vosotros, porque cada uno ocultamos unas cosas, dejamos ver otras y desconocemos otras tantas. Lo que sí me gustaría es que, tras leer esto, reflexionaras sobre ti mismo. Que poco a poco, fueras rellenando tu propio cuadro.

Párate a pensar en cómo te comportas cuando conoces a alguien por primera vez: ¿Sonríes? ¿Te muestras cálido con los desconocidos o prefieres no ser demasiado efusivo hasta conocer un poco más a esa persona? Y si esa persona te gusta, ¿qué cosas le cuentas sobre ti? Si has ido respondiendo a las preguntas sobre la marcha, ya te habrás hecho una idea de lo que sería tu área libre, que está configurada, básicamente, por aquello que tú transmites sobre ti mismo voluntariamente. Puedes seguir indagando en este tipo de situaciones si te apetece, hay muchas más preguntas que puedes hacerte y que te ayudarán a delimitar tu área libre. Date cuenta de que lo que tú cuentas sobre ti, es lo que los demás conocen. Tú decides, según cuanto te expongas, cuanto permites que los demás te conozcan.ventana

¿Cuántas veces nos ha ocurrido que nuestra madre, nuestro padre, algún amigo o nuestra pareja nos ha hecho enfadar diciéndonos algo cómo “qué seco eres cuando abres un regalo. Parece que no te ha hecho ilusión”? Hay un sinfín de situaciones en las que otras personas nos hacen notar algo de lo que no somos conscientes. Generalmente, aunque depende de la personalidad de cada uno, cuando nos informan de algo que hacemos mal sin que lo pidamos, tendemos a enfadarnos. Lo que está pasando aquí es que, aunque no nos demos cuenta, estamos transmitiendo información a los demás. Nos estamos dando a conocer sin darnos cuenta. Si eres capaz de ponerte en distintas situaciones de este tipo, podrás ir rellenando la casilla del “área ciega”. Es muy importante para mejorar personalmente ser sensible a la información que nos dan los demás, porque muchas veces no podemos pedir feedback directamente porque puede resultar violento.

Tal vez, la zona oculta sea la que más fácil te resulte conocer. Está llena de todas esas cosas que te da vergüenza reconocer en público, como por ejemplo, que te gusta ver “mujeres y hombres, y viceversa”. Tranquilo, aprovecha ahora que nadie se entera y ponte en contacto con todo eso que ocultas, desde situaciones como la del ejemplo, hasta aquellas experiencias que tuviste y que crees que si cuentas se te pondrá una etiqueta que no te gusta: ¿Estudiaste muchísimo y suspendiste ese examen? ¿Probaste la comida de tu perro y te supo bien? También hay un sinfín de experiencias que ocultamos por miedo a lo que piensen los demás. ¡Descúbrelas!

La casilla que más problemas suele darnos rellenar es la que lleva el nombre de “área desconocida”. Intenta recordar situaciones inusuales en las que reaccionaste muy bien o muy mal. Con independencia del resultado, esa situación te ayudó a conocerte porque nunca antes te habías visto en ella. Precisamente esta zona es la que más juego nos da para el autodescubrimiento, ya que, si nos ponemos en situaciones distintas, nuestra reacción llega de forma rapidísima: o estamos disfrutando o lo estamos pasando mal. Lo mejor de esta zona es que, cuanto más nos adentramos en ella, más crece nuestra área libre casi de forma automática.

Bueno, la reflexión llega hasta aquí. Si me has hecho caso, o te duele la cabeza, o has conseguido conocerte un poco más.

La conclusión de Joseph Luft y Harrington Ingham fue que aquellas personas con un área libre más amplia eran personas más sanas y más felices.  Si alguien no está convencido aún, ¿no es más probable que reduciendo al máximo nuestra zona oculta los demás puedan comprendernos mejor al compartir más cosas con ellos? ¿Escuchar lo que los demás opinan de nosotros, reduciendo nuestra zona ciega, no nos hace comprender mejor por qué actúan de un modo determinado respecto a nosotros? ¿Descubrir que somos capaces de afrontar nuevos retos no nos hace valorarnos mucho más? Comprender y ser comprendidos, compartir nuestras inquietudes y fortalecer la autoestima. A mí me parece un buen esqueleto para la felicidad; ¿a ti?

Extender área libre

Cómo extender nuestro área libre

 

Vía| Curso de creatividad y solución de problemas de la Universidad Carlos III de Madrid, impartido por Guillermo Ballenato Prieto

Imagen| Ventana

En QAH| ¿Quiero mejorar mi autoestima?, Atreverse a ser uno mismo, Inteligencia emocional, la calve del éxito

 

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