Economía y Empresa, Jurídico 


Expectativas económicas y confianza del Gobierno

Se da el nombre de “expectativas” a las previsiones que los agentes económicos realizan sobre la magnitud en el futuro de las variables económicas. El comportamiento económico de los agentes dependerá, lógicamente, de cuáles sean sus expectativas sobre el futuro.  En los años cincuenta Phillip Cagan desarrolla la hipótesis de las expectativas adaptativas según las cuales los agentes forman sus pronósticos  sobre el futuro haciendo una extrapolación del pasado, así por ejemplo las expectativas adaptativas sobre la inflación del siguiente periodo sería un promedio geométrico ponderado de las tasas de inflación observadas en el presente y las del pasado.
En 19predicciones61 John Muth formuló una serie de críticas a las expectativas adaptativas y planteó una nueva hipótesis de formación de expectativas según las cuales los agentes usan toda la información relevante disponible, no desperdician información, saben que equivocarse sistemáticamente es costoso por lo que sus predicciones si bien no son exactas deberían ser acertadas en promedio y sus errores deben ser mínimos y aleatorios.
Se supone además que los agentes actúan como si entendieran de economía, como sí conocieran el modelo económico relevante. A este tipo de formulación de expectativas Muth le dio el nombre de expectativas racionales.

En los setenta se publicaron una serie de trabajos en los que se mostraba que si los agentes económicos formaban sus expectativas de manera racional la política económica sistemática seria inefectiva inclusive en el corto plazo. Robert Lucas, Thomas Sargent y Robert Barro encabezaron esta nueva corriente que fue denominada como los nuevos clásicos pues llegaban a la misma conclusión de que la política económica no era necesaria para alcanzar el pleno empleo. Este era automático.

Las expectativas juegan un rol trascendental en las decisiones que toman los agentes económicos. Veamos algunos ejemplos:
– Los reclamos salariales de los trabajadores, y los aumentos que los empresarios están dispuestos a conceder, dependen de las expectativas que ambos tengan sobre el comportamiento de las ventas de la empresa y la inflación en el futuro próximo.
– Un consumidor que está considerando la posibilidad de comprarse una  vivienda, debe preguntarse:
 ¿Cómo evolucionarán sus ingresos, en cuánto le subirán el salario en los siguientes años? ¿En qué medida es seguro su empleo?.
Estos ejemplos ponen de manifiesto que muchas decisiones económicas dependen no sólo de lo que ocurre actualmente, sino también de las expectativas sobre el futuro. En realidad, algunas decisiones seguramente dependen muy poco de lo que ocurre hoy.  Por ejemplo, ¿por qué va una empresa a alterar sus planes de inversión porque estén aumentando actualmente sus ventas, si no espera que sigan aumentando en el futuro?  Las ventas podrían retornar a su nivel normal antes de que las nuevas máquinas estuvieran en funcionamiento. En tal caso podrían muy bien quedarse paradas generando pérdidas.
Después de dar una explicación breve sobre el concepto de expectativas inmediatamente nos surgen dos preguntas:
A) La primera pregunta es qué tipo de expectativas predominan en nuestra economía, ¿adaptativas o racionales?.
B) Qué medidas ha tomado o toma este Gobierno para que las expectativas de los agentes económicos sean más o menos optimistas y permitan un aumento del empleo, consumo, inversión, producción, etc. en un futuro próximo.
En cuanto a la 1ª pregunta (tipo de expectativas predominantes), podríamos pensar que hoy día hay la suficiente información disponible y los medios suficientes como para tratarla adecuadamente para conseguir unas predicciones bastante acertadas que nos permitan una planificación económica bastante acertada.
Podríamos pensar que predominan las expectativas racionales. Si esto fuera cierto ¿qué papel tendrían las agencias de calificación de riesgos sobre los posibles inversores?, ¿sería mínimo?. La realidad nos ha demostrado que hemos confiado demasiado en este tipo de agencias que han llevado a los inversores menos cualificados y a algunos que se les suponían capacitados, a tomar decisiones erróneas, con lo cual no podemos decir que todos los agentes económicos tengan expectativas racionales.
En el fondo lo que subyace es que muchas veces tomamos decisiones económicas de forma poco racional dejándonos llevar muchas veces por impulsos o corazonadas.
La hipótesis de comportamiento racional de los agentes económicos que se suele hacer en economía para hacer predicciones muchas veces no se cumple y nos lleva a situaciones como la actual donde se hipotecaron muchas personas pecando de un exceso de optimismo permitido por las entidades financieras.
ago23 04En cuanto a la 2ª pregunta(papel de Gobierno para crear confianza en el futuro) hay que tener muy claro que el Gobierno no ha tomado medidas claras para apostar por un futuro mejor. Se ha olvidado que para tener un mejor futuro sólo se puede conseguir haciendo renuncias en el presente de dos formas fundamentalmente:
1ª- Ahorrando hoy para poner en marcha un proyecto futuro, ya sea como consumidor (compra de una vivienda) o inversor (crear una empresa) es necesario tener previamente unos ahorros mínimos. No podemos confiar que nos van a prestar todo lo que pidamos e incluso no es recomendable.
En el caso del Estado estamos en una situación muy parecida, ya que llevamos muchísimos años endeudándonos sin ser capaces de reducir deuda pública, casi ni en la época del boom inmobiliario. Los políticos tienen la creencia que el endeudamiento del Estado es siempre bueno, lo cual nos ha hecho a la ciudadanía entrar en una ilusión fiscal, creyendo que los impuestos se estaban administrando bien cuando en realidad es que gastábamos más que recaudábamos por impuestos. Ahora,tras mucho tiempo de aumento de deuda, se ha puesto de manifiesto que el pago de los intereses de la deuda nos están impidiendo poder  tener un buen estado del bienestar. El Estado no ha sido ni ahorrador y mucho menos un buen inversor, y prueba de ello son los aeropuertos, aves, autopistas,etc infrautilizadas.
El Gobierno español ha cometido el mayor error e injusticia que se puede cometer en esta materia; después de tener capital humano lo suficientemente preparado, no ha sabido aprovecharlo y han tenido que ser otros países los que se lleven a nuestros mejores trabajadores y más predispuestos al cambio.
¿Qué mensaje cree el Gobierno que percibe la gente joven que está estudiando cuando ve a estudiantes brillantes que tienen dificultad para tener un empleo medianamente acorde a su preparación?. ¿Qué expectativas cree que genera en los jóvenes estudiantes esta situación?
Si no somos justos con el que lleva una vida sacrificada al estudio o investigación, difícilmente podemos hoy esperar un mejor futuro.
¿Hemos entrado en una situación política en la que los nuevos Gobiernos no aspiran a conseguir un mejor futuro y se tienen que conformar con no empeorar la situación que le ha dejado el gobierno anterior?.
Si la respuesta es sí,difícilmente estamos creando confianza y expectativas positivas.
Por primera vez en mucho tiempo se puede esperar que la generación futura lo pase peor que la actual.
¿Cómo se cambian las expectativas actuales que tienen los agentes económicos sin cuidar el ahorro, la educación e investigación?
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